Lo que está pasando con nuestros pibes no es joda. Casi la mitad de los jóvenes desarrolla algún tipo de trastorno alimentario vinculado al uso de redes sociales, según reveló un estudio que debería encender todas las alarmas en Rosario y el país.
Según informó La Capital, la comparación constante con cuerpos idealizados se convirtió en una epidemia silenciosa que golpea directo en la autoestima de una generación que nació con el celular en la mano. Los filtros, las ediciones perfectas y los algoritmos que premian solo la belleza irreal están creando un infierno para miles de adolescentes.
¿Qué cambió? Antes, la presión estética se limitaba a la tapa de una revista o a un aviso en la tele. Hoy es 24 horas, sin pausa, en la palma de la mano. Instagram, TikTok, Snapchat: una avalancha de imágenes perfectas que bombardea a los chicos desde que se levantan hasta que se duermen.
El problema no es solo la cantidad, sino la velocidad y la personalización. Los algoritmos aprenden qué tipo de contenido genera más inseguridad y lo multiplican. Un pibe busca una vez "ejercicios para adelgazar" y el sistema lo inunda con videos de dietas extremas, rutinas obsesivas y testimonios de transformaciones que rozan lo enfermizo.
En Rosario, como en el resto del país, los consultorios de psicólogos y nutricionistas reciben cada vez más casos de adolescentes con conductas alimentarias de riesgo. Saltear comidas, obsesión por contar calorías, ejercicio compulsivo, uso de laxantes: síntomas que antes se veían en casos extremos ahora aparecen en chicos de 13 y 14 años.
Los padres, muchas veces, llegan tarde. Cuando se dan cuenta de que su hijo o hija dejó de comer normalmente, el problema ya está instalado. Y acá viene lo más jodido: prohibir las redes no es la solución. Los pibes necesitan estar conectados para socializar, estudiar, entretenerse. El desafío es enseñarles a navegar sin ahogarse.
¿Hasta cuándo vamos a mirar para otro lado? Esta generación merece crecer sin la presión constante de parecer perfecta en una pantalla. Porque detrás de cada like perdido hay un pibe que se mira al espejo y no se gusta. Y eso, en pleno 2026, es inaceptable.

Comentarios (12)
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Como madre de una adolescente de 15 años, esto me da mucho miedo. Mi hija vive pegada al Instagram y cada vez la veo más obsesionada con su peso. No sé cómo manejar la situación.
Trabajo en salud mental y confirmo: los casos de trastornos alimentarios en adolescentes se triplicaron en los últimos 3 años. Las redes son un factor clave, pero no el único.
@Dr. Rodriguez ¿Qué otros factores influyen además de las redes? Mi sobrina está pasando por esto y queremos ayudarla pero no sabemos cómo.
Y después se quejan de que los pibes están mal... ¡Obvio! Los bombardean 24/7 con modelos perfectos que ni siquiera son reales. Puro Photoshop y filtros.
Che, pero tampoco es culpa solo de las redes. Los padres tienen que estar más presentes y hablar con los pibes. No se puede tercerizar todo a la tecnología.
@El Pipa Fácil decirlo cuando no tenés hijos adolescentes. Intentá competir contra algoritmos diseñados por genios para generar adicción. No es tan simple.
@Gisella R Tengo dos hijas adolescentes y sí, es difícil, pero no imposible. Hay que poner límites y generar espacios de diálogo. Los padres no podemos rendirnos.
Mi hermana menor dejó de comer porque quería estar como las influencers de TikTok. Tuvimos que llevarla al psicólogo. Estas apps son un veneno para los chicos.
En mi época teníamos revistas y también había presión estética. La diferencia es que ahora es constante y personalizada. Los algoritmos son diabólicos.
Yo tengo 17 y confirmo que es así. Todos mis amigos están obsesionados con verse bien en las fotos. Algunos se saltan comidas para estar 'fit'. Es heavy.
Como nutricionista puedo decir que recibo casos cada vez más jóvenes. Chicos de 13 años que ya tienen ideas distorsionadas sobre la comida. Es alarmante.
¿Y las empresas de redes sociales qué hacen? Nada. Solo les importa la guita que generan con la adicción de los pibes. Deberían regularlas más.