Un operativo de la Policía Federal Argentina desarticuló un circuito de peleas clandestinas de gallos que funcionaba dentro de un local bailable en la localidad bonaerense de Brandsen, a unos 80 kilómetros al sur de la Ciudad de Buenos Aires. El resultado: 27 detenidos y 111 gallos rescatados que eran usados como protagonistas involuntarios de combates ilegales con apuestas de por medio.
El procedimiento, supervisado por el Ministerio de Seguridad de la Nación, fue impulsado por la Unidad Fiscal de Investigaciones y Juicio Descentralizada de Brandsen, a cargo de la fiscal Mariana Albizu. La magistrada convocó al Departamento de Delitos Ambientales para investigar el establecimiento, ubicado sobre el kilómetro 44 de la Ruta Provincial N° 215, en la provincia de Buenos Aires.
Según la investigación, el local bailable funcionaba como fachada para organizar los enfrentamientos entre animales, a los que se sumaban apuestas clandestinas con premios en dinero para los ganadores. La magnitud del negocio ilegal quedó en evidencia con los elementos secuestrados durante el allanamiento: 9 millones de pesos en efectivo, dos teléfonos celulares, cuatro trofeos de competencia de riñas de gallos y documentación de interés para la justicia.
La orden de allanamiento fue librada por el Juzgado de Garantías N° 1 del Departamento Judicial de La Plata, a cargo del juez Federico Guillermo Atencio. Al ingresar al lugar, los efectivos encontraron a los 27 hombres, entre ellos el presunto organizador de la actividad. Todos son de nacionalidad argentina y mayores de edad.
Los 111 gallos rescatados fueron derivados a una granja especialmente acondicionada para su recuperación y cuidado, donde recibirán atención veterinaria. Los animales utilizados en este tipo de peleas suelen presentar heridas graves, ya que los combates se realizan con espuelas metálicas atadas a las patas y se prolongan hasta que uno de los ejemplares queda incapacitado o muere.
Los detenidos quedaron a disposición del magistrado interviniente por presunta infracción a la Ley 14.346, la norma argentina que penaliza el maltrato y los actos de crueldad hacia los animales, con penas de entre 15 días y un año de prisión. El despliegue contó además con el apoyo de brigadas de la Dirección de Delitos Complejos de la Superintendencia de Investigaciones Federales.
Las riñas de gallos constituyen una práctica prohibida en Argentina desde hace décadas, aunque persisten en circuitos clandestinos que combinan el maltrato animal con el juego ilegal. Este tipo de eventos suele movilizar importantes sumas de dinero y redes de organizadores que operan con cierto nivel de estructura, como quedó evidenciado en este caso por la existencia de trofeos y documentación formal de las competencias.

Comentarios (13)
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Qué bueno que por fin actúan. Estas cosas pasan hace años y nadie hacía nada. Los animales no tienen voz y alguien tiene que defenderlos.
9 millones de pesos en efectivo y trofeos formales... esto no era un par de tipos en un galpón. Había una organización seria detrás. Ojalá investiguen a fondo quiénes más estaban involucrados.
Muy bien el operativo, pero me pregunto si van a quedar presos o salen en unas horas. Con la Ley 14.346 la pena máxima es un año, que generalmente se cumple en suspenso. Necesitamos leyes más duras.
Exacto lo que decís. Los van a soltar mañana y van a volver a hacer lo mismo. La ley es del año 54, ya es hora de actualizarla.
No estoy de acuerdo. La ley existe y se aplicó. El problema no es solo la norma sino que se investigue y se llegue a los organizadores reales, no solo a los que estaban en el lugar.
Me alegra que los gallos estén en una granja recuperándose. Eso es lo más importante de esta noticia para mí. Pobres animales.
Un local bailable de fachada, trofeos, documentación, un organizador... esto tiene toda la pinta de una red que lleva años funcionando. Espero que la fiscal Albizu tire del hilo y no quede solo en los 27 detenidos.
Yo soy de Brandsen y todos sabíamos que en ese lugar pasaba algo raro. Los fines de semana había movimiento de autos a cualquier hora. Menos mal que actuaron.
¿Y los que apostaban no son también responsables? Porque sin apostadores no hay negocio. Habría que investigar a todos los que participaban, no solo al organizador.
Totalmente de acuerdo Diego. El que pone la plata para apostar también está financiando el maltrato animal. Son todos cómplices.
Esto pasa en todo el país, no solo en Brandsen. En el interior hay circuitos enormes de este tipo. Bien por el operativo pero es la punta del iceberg.
111 gallos rescatados. Que número tan triste. Cada uno de esos animales pasó por quién sabe cuántos combates antes de que alguien los ayudara.