Lo que vivió esta mujer el miércoles a la tarde no se olvida fácil. Cuatro delincuentes armados irrumpieron en la casa de una jubilada de 75 años en la localidad de Oliveros, la encerraron en su propia habitación y se llevaron absolutamente todo lo que encontraron. Una entradera brutal, de las que dejan marca.
La víctima contó ante personal de la comisaría 12ª que estaba en el living de su domicilio, ubicado en 25 de Mayo al 100, cuando los ladrones entraron por la puerta trasera. Aparentemente, la puerta estaba abierta, y eso fue todo lo que necesitaron. Sin forcejeo, sin ruido previo: adentro y a dominar.
Los cuatro hombres tenían el rostro cubierto y al menos uno exhibió un arma de fuego. La mujer no tuvo chance de reaccionar. La llevaron a su pieza, la dejaron encerrada y empezaron a vaciar la casa con una metodología que habla de organización, no de improvisación.
El botín fue considerable: tres millones de pesos en efectivo, una cantidad no precisada de dólares, y un conjunto de joyas que incluía pulseras, aros, relojes y alhajas de oro. Pero antes de irse, hicieron algo que ya es marca registrada de este tipo de bandas: se llevaron el DVR de las cámaras de seguridad del inmueble. Sin grabaciones, sin rastros, sin cara.
¿Cuánto más van a tardar las autoridades en entender que este tipo de delitos necesita una respuesta diferente? Las entraderas a adultos mayores no son casuales. Son el resultado de un blanco elegido: personas solas, con ahorros en efectivo porque desconfían del sistema bancario, en localidades del interior donde la presencia policial es más escasa que en la ciudad.
Oliveros es una localidad del departamento San Lorenzo, a unos 60 kilómetros al norte de Rosario sobre la ruta nacional 11. Una ciudad tranquila, de unos 10.000 habitantes, donde este tipo de hechos genera una conmoción que va mucho más allá del barrio donde ocurrió. Hoy esa tranquilidad está en duda.
La jubilada resultó ilesa físicamente, aunque el daño psicológico de ser encerrada en tu propia casa por cuatro desconocidos armados es algo que ningún parte policial puede medir. La investigación quedó en manos de la comisaría local, que deberá trabajar sin el material de las cámaras de seguridad, precisamente porque los ladrones se encargaron de que así fuera.
Una banda que entra, domina, limpia y borra las pruebas. No es un robo de oportunidad. Es un operativo.

Comentarios (13)
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Una vergüenza total. Una señora de 75 años sola en su casa y cuatro tipos armados la encierran como si nada. ¿Dónde estaba la policía? ¿Dónde está el Estado? Esto no puede seguir así.
Y lo del DVR lo dice todo. No son pibes chorros. Son bandas organizadas que saben lo que hacen. Esto se planificó.
Mi mamá tiene 78 y vive sola en el interior. Después de leer esto no sé cómo voy a dormir esta noche. Hay que hacer algo, no se puede dejar así a los adultos mayores.
El problema es que la gente guarda los ahorros en la casa porque no confía en los bancos, y los delincuentes lo saben perfectamente. Hay que entender ese contexto también.
Eso que dice Marcelo es verdad pero tampoco es culpa de la jubilada guardar plata en su casa. La culpa es de los que entran a robar, punto.
Obvio que la culpa es de los delincuentes, nadie dijo lo contrario. Lo que digo es que hay que entender por qué son blancos fáciles para poder protegerlos mejor. No es lo mismo.
Cuatro tipos, armados, con el rostro cubierto, que se llevan hasta el DVR. Esto no es un robo de oportunidad, es un operativo militar. ¿Y la policía de Oliveros qué hace?
Vivo en Oliveros y esto nos cayó muy mal a todos acá. Es un pueblo tranquilo, nos conocemos todos. Que pase esto da mucho miedo, especialmente para los que vivimos solos.
Tranquilo el pueblo decís... con cuatro armados que entran y salen como si fuera su casa. Tranquilo era antes.
Exactamente eso digo, que ERA tranquilo. Por eso duele más. No me malinterpretes.
Lo que más me impacta es la frialdad. La encierran, limpian todo y se van. Sin apuro, sin nervios. Eso habla de gente que ya lo hizo antes.
Ojalá la señora pueda recuperarse emocionalmente. El dinero y las joyas se pueden reponer con el tiempo, pero el trauma de que te encierren en tu propia casa... eso no se va fácil.
Y después dicen que en el interior se vive mejor que en Rosario. En todos lados hay inseguridad, el problema es nacional.