Lo que vivieron esos dos chicos el domingo 21 de junio en el barrio Nuevo Horizonte no debería haberle tocado a nadie. Y sin embargo, fueron ellos —un hijo y un sobrino de Yanel Muga— quienes terminaron siendo los testigos más importantes de su femicidio. Sus palabras, recogidas en dos Cámaras Gesell, le dieron forma a una investigación que ahora tiene un cuadro claro y brutal de lo que pasó.
La fiscal del caso, Jorgelina Mosser Ferro, confirmó esta semana los detalles centrales del crimen: Yanel, de 29 años, fue asesinada por su pareja, Jonatan Vázquez, de 32, luego de una discusión violenta que escaló hasta los disparos. Vázquez se suicidó a continuación. Ambos murieron en el lugar, de manera casi instantánea según los médicos forenses.
El testimonio de los guitarra-de-60-anos-fue-detenido-tras-ser-denunciado-por-acoso-co.html" class="auto-link">menores fue demoledor. Según relataron en las Cámaras Gesell, Vázquez tenía a Yanel acorralada contra la heladera y la amenazaba con un arma de fuego. Antes de disparar, también amenazó de muerte a uno de los chicos. «Posteriormente le dispara a ella, él se pega un tiro en la cabeza y ahí es cuando los chicos salen corriendo a pedir ayuda», describió la fiscal con una precisión que hiela la sangre.
No fue un solo disparo. Ante la consulta periodística, Mosser Ferro fue clara: «No, hubo varios disparos». Una vecina del barrio también aportó a la causa audios de telefonía celular donde se escuchaban los incidentes y las peleas previas al desenlace, lo que permitió reconstruir la secuencia de los hechos con mayor detalle.
Pero hay un dato que incomoda especialmente y que la propia fiscal marcó con preocupación: jamás hubo una denuncia. Ningún pedido de asistencia, ninguna intervención judicial previa, ningún registro de violencia de género en esta pareja. «Jamás había habido denuncias. No existía ningún tipo de intervención previa con respecto a esta pareja», dijo Mosser Ferro. ¿Cuántos casos como este existen en silencio, sin que el sistema llegue a tiempo?
Un factor que complica aún más el contexto: la pareja llevaba apenas ocho días viviendo en el barrio. No eran conocidos en la zona, no tenían redes de contención en el lugar, y esa invisibilidad —involuntaria o no— los dejó fuera del radar de cualquier red de alerta comunitaria.
El femicidio de Yanel Muga vuelve a poner sobre la mesa una realidad que Santa Fe conoce demasiado bien: la violencia de género muchas veces no deja rastros visibles hasta que es tarde. Sin denuncias, sin historial, sin vecinos que los conocieran, el único registro que quedó fue el de dos chicos que salieron corriendo a pedir ayuda después de ver lo que ningún niño debería ver jamás.
La investigación continúa abierta bajo la órbita de la fiscal Mosser Ferro, aunque con el agresor fallecido no habrá proceso penal. Lo que sí queda pendiente es el acompañamiento a esos dos menores, cuya infancia quedó marcada para siempre en una cocina del norte santafesino.

Comentarios (15)
Deja tu comentario
Esos chicos van a cargar con esa imagen toda la vida. Espero que el Estado les dé el acompañamiento psicológico que necesitan, porque lo que vivieron es devastador.
Y encima sin denuncias previas. El sistema solo actúa cuando ya es tarde. Cuántas Yanel más necesitamos para que algo cambie de verdad.
Siempre dicen 'no había denuncias' como si eso explicara todo. La realidad es que muchas mujeres no denuncian porque tienen miedo o no confían en que el sistema las va a proteger.
Exacto Diego. Y en este caso ni siquiera tenían red en el barrio. Llegaron solos a un lugar nuevo. Eso las deja más expuestas todavía.
Ocho días en el barrio. No los conocía nadie. Esa invisibilidad también mata, y nadie habla de eso.
La fiscal hizo bien su trabajo, eso hay que reconocerlo. Las Cámara Gesell son fundamentales para estos casos con menores.
Qué bueno que la fiscal salió a dar la cara y explicar cómo fue. Eso ayuda a entender el caso y a visibilizar la violencia de género. Más transparencia así.
Me parte el corazón pensar en esos nenes saliendo a pedir ayuda. Eso no se borra. Ojalá tengan contención real y no solo un trámite burocrático.
Che, y el tipo amenazó también a uno de los chicos antes de disparar. Eso es un monstruo, no hay otra palabra.
Igual che, con el agresor muerto no hay juicio. Eso también es una deuda con la familia de Yanel. La justicia en estos casos siempre queda a medias.
Trabajo en una organización de mujeres y esto que pasó es exactamente lo que venimos advirtiendo: la violencia más peligrosa es la que no se ve hasta que explota. Necesitamos más recursos para detección temprana.
y los pibes? alguien dijo algo de donde estan ahora los chicos? eso es lo que me preocupa
No me parece bien que se publiquen tantos detalles del testimonio de los menores. Entiendo que es información pública pero hay que cuidar a esos chicos también en los medios.
Con todo respeto Norma, visibilizar estos casos es lo que hace que la sociedad reaccione. Si no se habla, se olvida y se repite.
Entiendo tu punto LaFlaca pero hay formas de visibilizar sin exponer los detalles que declararon los nenes. Son víctimas también.