Lo que durante años fue una línea roja ahora tiene más margen. El Concejo Municipal de Rosario aprobó un proyecto que reduce las sanciones a los responsables de establecimientos comerciales que no cumplan con la ordenanza sobre espacios libres de humo, y la decisión ya genera debate en la ciudad.
Concretamente, la iniciativa elimina la posibilidad de clausurar un local ante la primera infracción o una reincidencia. Dicho de otro modo: si en un bar o comercio alguien fuma o vapea en un espacio cerrado y el responsable del lugar no lo impide, ya no arriesga el cierre del negocio en los primeros dos incumplimientos. Una señal que, para muchos, manda el mensaje equivocado.
¿Cuánto vale una norma si no tiene dientes? Esa es la pregunta que se hacen quienes defienden la legislación original. Porque Rosario no llegó a esta ordenanza por casualidad: fue una de las ciudades pioneras del país en prohibir el consumo de tabaco en espacios cerrados de acceso público, con el objetivo explícito de proteger a los no fumadores de la exposición involuntaria al humo.
La norma original fue, en su momento, un avance sanitario real. Las estadísticas globales son contundentes: la Organización Mundial de la Salud estima que el humo de tabaco de segunda mano causa más de 1,2 millones de muertes por año en el mundo, y los ambientes cerrados como bares y restaurantes son los espacios de mayor exposición para trabajadores y clientes. Rosario entendió eso antes que muchos.
Ahora, con esta modificación, el esquema sancionatorio se vuelve más gradual. Los impulsores del proyecto argumentan que la clausura inmediata era una medida desproporcionada, especialmente para pequeños comercios que muchas veces no tienen los recursos ni el personal para controlar el comportamiento de cada cliente. El sector gastronómico, golpeado por años de crisis económica, venía reclamando esta flexibilización desde hace tiempo.
Pero el otro lado del mostrador también tiene su argumento: si la sanción máxima desaparece de las primeras instancias, ¿qué incentivo real tiene un dueño de bar para hacer cumplir la prohibición? La respuesta honesta es que probablemente ninguno, sobre todo en locales nocturnos donde el control es más difícil y la presión social para tolerar el cigarrillo o el vaporizador es mayor.
El tema del vapeo agrega una capa de complejidad. La ordenanza original fue pensada principalmente para el cigarrillo convencional, pero la explosión de los dispositivos electrónicos en los últimos años dejó un vacío regulatorio que esta modificación tampoco termina de resolver con claridad. Los cigarrillos electrónicos y vapeadores emiten aerosoles que, aunque distintos al humo del tabaco, contienen sustancias potencialmente dañinas, y su uso en espacios cerrados sigue siendo un área gris en muchas legislaciones municipales del país.
Lo que queda claro es que el Concejo rosarino eligió priorizar la viabilidad comercial por sobre el rigor sanitario, al menos en las primeras instancias de incumplimiento. Si esa decisión termina siendo un alivio razonable para el sector o una puerta abierta al relajamiento generalizado de la norma, es algo que solo el tiempo y la fiscalización van a responder. Mientras tanto, el que no fuma en un bar cerrado de Rosario va a tener que seguir confiando en la buena voluntad del dueño. Y eso, seamos honestos, no siempre alcanza.

Comentarios (12)
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Una vergüenza. Años peleando para que no te fumaran en la cara en un bar y ahora el Concejo le da manga ancha a los dueños. ¿Quién va a controlar esto ahora?
Graciela, nadie controlaba antes tampoco. Entrá a cualquier bar del centro un viernes a la noche y contame cuántos cumplen la ordenanza. Al menos ahora son honestos con que la clausura era un mamarracho.
Que no se cumpla no significa que haya que bajar la sanción. Al contrario, habría que reforzar la fiscalización. Esto es un paso atrás.
Tengo un bar en Pichincha y les juro que es imposible controlar a 80 personas un sábado. Si un cliente saca el vape en el baño, ¿me clausuran a mí? La medida anterior era desproporcionada.
Rodrigo, sos el responsable del local, sí. Para eso tenés la habilitación. Si no podés controlar, contratá personal. No es tan difícil.
Trabajo en gastronomía hace 15 años y siempre fue un tema complicado. La clausura era una amenaza que nadie aplicaba en serio, así que tampoco cambia tanto en la práctica. Lo que falta es educación, no más multas.
Mi marido es asmático. Para nosotros esto no es un tema menor ni de gastronomía. Es salud. Que el Concejo lo trate como un problema comercial dice mucho de cómo nos ven a los que sufrimos estas cosas.
y el vapeo? porque eso es lo que mas se ve ahora en los bares y nadie dice nada
Exacto Braian, el vapeo quedó en un limbo total. La ordenanza original ni lo contemplaba bien y esta modificación tampoco lo aclara. Típico de la legislación local que siempre va tres pasos atrás de la realidad.
Che, ¿alguien sabe si esto ya está en vigencia o falta que lo promulgue el Ejecutivo?
Entiendo el argumento de los comerciantes pero me parece que el mensaje que manda es pésimo. Rosario era ejemplo en esto. Ahora retrocedemos para quedar bien con el sector gastronómico. Política pura.
Yo fumo y hasta yo digo que está mal esto jajaja. Los bares sin humo son infinitamente mejores. Llegué a esa conclusión sola.