Lo que pasa en las rutas de Santa Fe ya no es solo abandono: es una trampa mortal que se cobra vidas cada semana. Los números son demoledores: 34 muertos en cuatro meses sobre asfalto que hace agua por todos lados.
El último congreso-y-encuestas-al-rojo-vivo-milei-y-adorni-en-un-tobogan-sin-fi.html" class="auto-link">informe técnico de la Federación del Personal de Vialidad Nacional (Fepevina) pone blanco sobre negro lo que cualquier santafesino sabe cuando agarra el volante: más del 53% de los 2.700 kilómetros de rutas nacionales que cruzan la provincia está en estado "malo". No regular, no mejorable: directamente malo.
¿Cuántas familias más tienen que recibir el llamado que nadie quiere recibir? Porque detrás de cada una de esas 34 muertes hay una historia truncada, un proyecto de vida que se estrelló contra la desidia y la falta de inversión en infraestructura.
Las rutas santafesinas se convirtieron en un campo minado donde cada pozo, cada grieta, cada tramo sin señalización puede ser la diferencia entre llegar a destino o convertirse en una estadística más. Y mientras tanto, los funcionarios siguen prometiendo obras que nunca llegan o llegan tarde, mal y nunca.
El deterioro no es casualidad: es el resultado de años de desinversión sistemática en el mantenimiento vial. Cuando el Estado nacional decide que arreglar rutas no es prioridad, los que pagan el precio son los usuarios que se juegan la vida cada vez que salen de casa.
¿Hasta cuándo vamos a naturalizar que manejar por una ruta nacional sea una ruleta rusa? ¿Cuántos muertos más necesita el sistema para entender que el asfalto roto mata tanto como la velocidad o el alcohol?
La provincia de Santa Fe merece rutas seguras, no pistas de obstáculos que convierten cada viaje en una aventura peligrosa. Porque la vida de los santafesinos no puede seguir dependiendo de la suerte de esquivar pozos y grietas en rutas que deberían ser seguras.

Comentarios (12)
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Manejo la ruta 9 todos los días por trabajo y es un desastre. Pozos enormes que te rompen la suspensión y te pueden hacer perder el control. Una vergüenza.
No es solo el estado del asfalto, también falta señalización y iluminación. De noche es un peligro mortal.
34 muertos en 4 meses... y seguimos esperando que alguien se haga cargo. Mientras tanto las familias lloran a sus seres queridos por culpa de la desidia.
La ruta 33 es un calvario, parece una pista de motocross. Y después se quejan de que la gente maneja mal, pero con ese asfalto es imposible.
Trabajo en transporte de cargas y confirmo: las rutas santafesinas están hechas pedazos. Los camiones sufren averías constantes por los pozos.
Hace años que prometen arreglar la ruta que conecta con Rosario y nada. Siempre la misma historia: anuncian, cortan cintas y después se olvidan.
Hay que ser justos, mantener 2700 km de rutas no es fácil ni barato. El problema es que no hay presupuesto suficiente desde Nación.
¿Presupuesto? ¡Por favor! Lo que falta es voluntad política. Siempre hay plata para otras cosas pero para las rutas nunca.
Mi hermano tuvo un accidente el mes pasado por un pozo en la ruta 11. Por suerte no pasó a mayores, pero podría haber sido una tragedia más.
Mientras tanto los funcionarios andan en autos oficiales con chofer y no pisan una ruta rota en su vida. Que vayan a manejar ellos a ver si les gusta.
El mantenimiento preventivo siempre es más barato que la reconstrucción total. Pero acá esperan a que todo se caiga a pedazos para actuar.
Es increíble que en 2026 tengamos que esquivar pozos como si fuera un videojuego. Y encima te multan si te agarran con exceso de velocidad.