Lo que pasó el viernes a la noche en San Jerónimo al 2194, en pleno microcentro de Santa Fe, no fue un robo. Fue un mensaje. Y lo recibió una chica de 16 años que en ese momento hacía lo más cotidiano del mundo: contar billetes en la caja de un bazar familiar.
Estrella Abigail B. trabajaba en el local de sus padres, el bazar «Buena Suerte», cuando cerca de las 20 horas del viernes un hombre en moto se detuvo frente al negocio. Bajó con el casco puesto, entró, apuntó y disparó. El revólver falló en el primer intento. Volvió a apretar el gatillo. Esta vez la bala rozó a la joven. Después salió corriendo, se subió a la moto y desapareció. Sin llevarse un solo peso. Sin tocar la mercadería.
Ese detalle —que no robó nada— fue el que orientó desde el principio la investigación hacia una hipótesis mucho más oscura que un asalto común: una represalia entre comerciantes de la comunidad china. La adolescente es hija de un argentino y de una mujer de origen chino, y la familia estaría en el centro de un conflicto comercial que, según la principal línea investigativa, escaló hasta la violencia.
¿Cuál sería el detonante? La apertura de una nueva sucursal de grandes dimensiones en Tucumán al 2600. Según versiones publicadas por medios capitalinos, en la víspera de esa inauguración, los propietarios del «Buena Suerte» habrían recibido una advertencia directa de otro comerciante oriental: «No abran o la van a pasar mal». Abrieron igual. Y la amenaza se cumplió.
Todo quedó filmado por la cámara que apunta a la caja registradora del local. Esas imágenes, junto con las cámaras de videovigilancia públicas y privadas de la zona, son ahora la herramienta central para identificar al agresor. Un dato que suma a la investigación: la moto utilizada en el ataque fue hallada esa misma noche en el barrio San Lorenzo, en el extremo suroeste de la ciudad.
La joven, pese al susto y la herida, tuvo suerte —en el sentido más literal del término. La bala la rozó sin causarle una herida de gravedad, y esa misma noche recibió el alta médica. Pero la pregunta que queda flotando en el microcentro santafesino es incómoda: ¿cuánto tiempo lleva gestándose este conflicto, y por qué nadie lo vio venir?
Los investigadores trabajan sobre la hipótesis de la vendetta comercial como línea principal, aunque no descartan otras. Lo que sí está claro es que alguien tomó la decisión de mandar a un gatillero a un local donde había una menor de edad trabajando, en pleno centro de la ciudad, a las ocho de la noche. Eso no es una advertencia menor. Es una escalada que las autoridades deberán frenar antes de que haya una próxima vez, y que esa próxima vez no tenga el mismo final relativamente afortunado.

Comentarios (13)
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Una nena de 16 años contando plata en la caja y le mandan un gatillero. Esto ya no es un conflicto comercial, es crimen organizado. Las autoridades tienen que actuar ya.
Y el microcentro de Santa Fe tan tranquilo que parecía... esto pasa cuando no hay control sobre ciertas redes de negocios que operan con sus propias reglas.
No hay que generalizar ni meter a toda una comunidad en la misma bolsa. Esto es un conflicto entre personas puntuales, no algo que define a nadie por su origen.
Nadie generalizó, Silvia. Hablé de redes de negocios que operan con sus propias reglas. Eso existe en muchas comunidades, no es exclusivo de ninguna.
Hay que ser muy cobarde para mandar a alguien a dispararle a una chica de 16 años. Ojalá den con el que ordenó esto, no solo con el que apretó el gatillo.
Menos mal que la bala la rozó nomás. Pudo haber sido una tragedia. Pero igual, ¿cómo vas a vivir después de eso? La nena va a quedar traumatizada.
Lo que me llama la atención es que el revólver falló en el primer intento. Si no fallaba, estamos hablando de otra cosa. Tuvieron una suerte enorme.
Che, y la policía de Santa Fe dónde estaba? En el microcentro, a las 8 de la noche, un tipo entra a un local con casco y dispara. Nadie vio nada?
Igual lo de la amenaza previa es gravísimo. 'No abran o la van a pasar mal' y nadie fue a la policía? O fueron y no les dieron bola?
Muy buena pregunta la de LaFlaca. Si recibiste una amenaza así, lo primero que hacés es denunciarla. Aunque también entiendo que a veces la gente no confía en que la policía los va a proteger.
Esto no es solo un problema de Santa Fe, en Rosario pasa lo mismo con conflictos que se resuelven a los tiros en vez de ir a la Justicia. El Estado tiene que estar presente.
Ojalá las cámaras sirvan para algo esta vez y no sea todo humo. Que den con el gatillero Y con quien lo mandó.
Me alegra que la chica esté bien. Eso es lo más importante. Pero qué miedo debe tener esa familia ahora. Abrir un negocio y que te manden a matar por eso.