Lo que encontraron los policías en Empalme Graneros el lunes a la noche no era para tomarlo a la ligera: 17 celulares en poder de un solo pibe de 20 años. Ni uno, ni dos. Diecisiete.
El operativo se desencadenó a partir de una denuncia en la zona noroeste de Rosario, uno de los sectores que más tensión acumula en materia de seguridad desde hace años. Cuando los agentes se acercaron al sospechoso, el joven no esperó preguntas: intentó escapar. No pudo. Fue reducido y detenido en el lugar.
La versión preliminar indica que los 17 teléfonos celulares estaban en su poder al momento del arresto, aunque por ahora no trascendió si los dispositivos tienen denuncia de robo o hurto. Eso es lo que deberá determinar la investigación judicial que sigue su curso. La pregunta que se hace cualquier vecino del barrio es obvia: ¿de dónde salieron todos esos aparatos?
Empalme Graneros es un barrio que carga con una historia compleja. Ubicado en el extremo noroeste de Rosario, sobre las vías del ferrocarril, es una zona donde la presencia del Estado siempre llegó tarde y donde los vecinos conviven hace tiempo con problemáticas de inseguridad que el municipio y la provincia no terminan de resolver. Un pibe con 17 celulares no aparece de la nada: es el síntoma de algo más grande.
El joven quedó a disposición de la Justicia mientras los investigadores trabajan para determinar el origen de los teléfonos y si existe alguna organización detrás del caso o si se trata de un hecho aislado. La tenencia de semejante cantidad de dispositivos, sumada a la actitud de fuga, complica seriamente su situación procesal.
Por ahora, el caso está en manos de la fiscalía correspondiente. Los celulares fueron secuestrados como prueba y se espera que en las próximas horas se avance en el cruce con bases de datos de denuncias por robo. Si la mayoría tiene dueño reclamando, la situación del detenido se pone mucho más seria.
Rosario sigue siendo una ciudad donde la inseguridad cotidiana —los robos de celulares, las motos, los arrebatos— convive con la violencia más extrema. A veces se pierde de vista que detrás de cada teléfono robado hay una persona que perdió algo, que quedó incomunicada, que tuvo miedo. 17 celulares son, al menos, 17 historias de ese tipo.

Comentarios (11)
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17 celulares y 20 años. Pobre pibe, pero también pobres los que se los robaron. Nadie nace queriendo esto.
¿Pobre pibe? En serio? Tenía DIECISIETE teléfonos. No es un error, es un laburo. Dejemos de justificar lo injustificable.
Y el Tano tiene razón. A mí me robaron el celu el mes pasado en el Mercado Norte. Capaz está entre esos 17. Ojalá me lo devuelvan.
Lo que me llama la atención es que intentó escapar. Si los celulares fueran suyos, ¿por qué correr? Ahí está todo dicho.
Empalme Graneros siempre en las noticias por esto. El barrio necesita presencia del Estado, no solo operativos cuando ya pasó todo.
Totalmente de acuerdo. Los operativos son parche. Mientras no haya trabajo, educación y contención en los barrios, esto no para.
Che, ¿y los que le compraban los celulares? Porque alguien los compraba. Eso también es parte del problema y nadie lo dice.
Exacto. Sin mercado negro no hay negocio. El que compra un celu barato en la calle sabiendo que puede ser robado también es parte de la cadena.
Yo vivo a tres cuadras de ahí. El lunes a la noche escuché el operativo. Menos mal que lo agarraron, pero uno solo no es nada, hay más.
Siempre agarran al eslabón más débil. Al que vende, al que lleva. Los que organizan todo esto nunca aparecen en las noticias.
Ojalá crucen los datos con las denuncias rápido. Yo denuncié el robo de mi teléfono hace dos meses y todavía no sé nada.