La fiebre celeste y blanca no para. Desde que arrancó el torneo, los argentinos tienen una sola pregunta en la cabeza: si Argentina le gana a Egipto, cuándo vuelve a jugar? La consulta explota en Google y en cada bar, cada grupo de WhatsApp, cada mesa de café de Rosario. Y tiene sentido: cuando la Selección entra en escena, el país entero se paraliza.
La respuesta corta es que una victoria ante Egipto dejaría a Argentina clasificada o muy bien posicionada en su grupo, dependiendo del torneo en cuestión. En competencias de fase de grupos como los Juegos Olímpicos o torneos de verano, ganar este partido define si el equipo avanza directo a la siguiente ronda o si necesita esperar otros resultados. El siguiente partido llegaría pocos días después, siguiendo el calendario oficial de la competencia.
Pero acá no se trata solo de un dato de agenda. Se trata de algo más profundo. Cada vez que la Selección juega, Rosario late diferente. Las pantallas gigantes en el Parque Independencia, los bares del centro colmados, los pibes con la camiseta número 10 corriendo por las calles. Esta ciudad tiene una relación especial con el fútbol argentino, y no es casualidad: de acá salieron algunos de los más grandes.
Lo que más le preocupa al hincha no es solo el resultado contra Egipto, sino el camino que viene después. Si Argentina avanza, los cruces de eliminación directa suelen ser más exigentes, con rivales de mayor jerarquía. La pregunta entonces no es solo cuándo juega, sino contra quién y en qué condiciones llega el equipo.
¿Cuánto falta para que Argentina vuelva a jugar si gana? Dependiendo del formato del torneo, el siguiente partido puede estar entre tres y cinco días después. Los calendarios de competencias internacionales suelen ser comprimidos, lo que pone a prueba el físico y la táctica del cuerpo técnico.
En Rosario, como en todo el país, la gente sigue cada partido con una mezcla de pasión y ansiedad que no tiene comparación. El fútbol argentino tiene esa capacidad única de unir y dividir al mismo tiempo, de hacer que un martes a las tres de la tarde parezca el día más importante del año.
Lo cierto es que Argentina y Egipto no son rivales de igual jerarquía en el papel, pero en el fútbol el papel no juega. Y eso, cualquier hincha rosarino lo sabe mejor que nadie. Mientras tanto, el país entero tiene los ojos puestos en el marcador y los dedos listos para buscar en Google qué viene después. Porque con esta Selección, siempre hay algo más que esperar.
Comentarios (4)
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Ojalá ganemos y sigamos adelante, pero no hay que confiarse. Egipto no es un rival para subestimar.
En Rosario ya estamos preparando el asado para el próximo partido, je. Vamos Argentina carajo!
Lo que me preocupa no es Egipto, es lo que viene después si avanzamos. Esos cruces son otra historia.
Cada vez que juega la Selección el país se detiene. No hay otro deporte que haga eso.