Lo que empezó como una misión de capacitación terminó en tragedia. Este miércoles, un helicóptero Bell 412 contratado por la Agencia Federal de Emergencias (AFE) cayó en la zona del parque nacional Ischigualasto, en San Juan, y se llevó la vida de siete personas. Entre ellas, la del rosarino Matías "Ronco" Valenzuela, el piloto que comandaba la aeronave.
Desde las 3 de la madrugada de este jueves, un contingente especializado integrado por Policía Científica, Bomberos y Gendarmería Nacional partió hacia el lugar del impacto. No es una salida sencilla: primero hay que recorrer 12 kilómetros en vehículos todoterreño desde el Museo de Ischigualasto, que fue reconvertido en base de operaciones, y luego enfrentar una travesía de 10 kilómetros a pie por terreno hostil. Tres horas de caminata, como mínimo, para llegar al punto exacto del siniestro.
"El parque Ischigualasto es un lugar muy irregular geográficamente. Son 150 hectáreas. Es una zona que tiene un microclima muy especial", explicó el intendente de Valle Fértil, Mario Riveros, en diálogo con Radio 2 esta mañana. La descripción no es menor: el Valle de la Luna, como se lo conoce popularmente, es una formación geológica de millones de años con suelos arcillosos, cárcavas y condiciones climáticas que cambian de forma impredecible. Un escenario que complica cualquier operación de rescate.
Desde Rosario, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva fue directa al hablar con Radio 2: "La instrucción que tenemos de los fiscales de San Juan es, en lo posible, lograr rescatar los cuerpos hoy. No es una tarea fácil llegar a la zona. Esperemos que se pueda hacer hoy". La frase resume la tensión de un operativo que se sabe largo y que depende, en parte, del clima y del terreno.
Para agilizar el traslado de los cuerpos una vez localizados, el operativo contempla asistencia aérea: personal de la Dirección de Aeronáutica provincial se movilizó de madrugada con combustible, elementos de demarcación y soporte técnico para garantizar que uno o dos helicópteros puedan operar en la zona. Una ironía cruel: helicópteros para rescatar a los que murieron en un helicóptero.
El secretario general de la Gobernación de San Juan, Emilio Achem, precisó que "la segunda fase operativa tiene que ver con recuperar a los compañeros y traerlos a la provincia para el proceso judicial, a cargo del Juzgado Federal". La causa del accidente todavía no está determinada: la Policía Científica deberá relevar la escena y reunir la información necesaria para que la Justicia pueda establecer qué pasó con el Bell 412.
Las siete víctimas no eran cualquier pasajero. Además de Valenzuela, perdieron la vida el comisario general Rubén Castro, jefe de Bomberos de San Juan; el comisario inspector Jorge Carbajal, segundo jefe de la misma fuerza; el director de Protección Civil Carlos Heredia; el comisario general Germán Videla, subjefe de la Policía provincial; y los brigadistas Andrés Bosch y Rodrigo Aimeta, de la AFE. Todos participaban de una capacitación del Plan Nacional de Manejo del Fuego y se dirigían a La Rioja para sumarse al combate de un incendio forestal. Iban a apagar fuegos. No llegaron.
En Rosario, la noticia golpeó fuerte. El "Ronco" Valenzuela era una figura conocida y querida en el ambiente aeronáutico local. Su muerte en servicio, en una misión que buscaba proteger vidas y recursos naturales, deja una marca que va más allá del dolor familiar. ¿Cuántos profesionales como él trabajan en silencio, en condiciones extremas, sin que nadie lo note hasta que algo sale mal? La pregunta queda flotando, incómoda, mientras los equipos de rescate caminan por el Valle de la Luna buscando traerlos de vuelta.

Comentarios (13)
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Que tristeza enorme. El Ronco era conocido acá en Rosario, gente de bien que se dedicaba a ayudar a otros. Se fue haciendo lo que amaba y eso no lo borra nadie, pero duele igual.
Siete personas que iban a combatir incendios y terminaron así. El país les debe un reconocimiento enorme. Héroes anónimos que nadie nombra hasta que pasa lo peor.
Más allá del dolor, hay que investigar en serio qué pasó con ese helicóptero. Un Bell 412 no cae solo. Mantenimiento, condiciones climáticas, sobrecarga... algo falló y alguien tiene que responder.
Exactamente eso. Siempre 'lamentamos profundamente' y después no pasa nada. Que la Justicia investigue de verdad y no archive esto como un accidente más.
Con todo respeto, no hay que adelantarse. Primero que recuperen los cuerpos y los devuelvan a sus familias, después vendrá el tiempo de las investigaciones. Hoy es momento de acompañar el dolor.
El Bell 412 es una aeronave muy confiable, se usa en todo el mundo para este tipo de operaciones. Que haya caído en esa zona me hace pensar en condiciones meteorológicas adversas o algún problema técnico puntual. Hay que esperar el informe de la Junta de Investigación de Accidentes.
Che, 10 km a pie por el Valle de la Luna con esas condiciones climáticas... los que están haciendo el operativo de rescate también son unos cracks. Nadie habla de ellos.
Leí que iban a La Rioja a apagar un incendio. No llegaron. Eso me partió el alma. Familias que los esperaban y no volvieron.
Y mientras tanto el Estado sigue contratando helicópteros sin saber bien en qué condiciones están. Cuántas veces más?
No todo es culpa del Estado, amigo. A veces pasan accidentes y punto. No busquemos responsables políticos en cada tragedia.
No es buscar responsables políticos, es exigir que se controle el estado de los equipos con los que trabajan personas que arriesgan la vida. No me parece descabellado.
El Valle de la Luna es un lugar hermoso pero brutal. Fui de turista y ya me pareció inhóspito. No me imagino hacer 10 km a pie ahí para recuperar cuerpos. Respeto enorme a los rescatistas.
Mis condolencias a todas las familias. Siete personas que se levantaron ese día para servir a la comunidad y no volvieron. Que descansen en paz.