Lo que empezó como un viaje de vacaciones por el norte argentino terminó en una de las tragedias viales más devastadoras de las últimas semanas. Lorena Paola González, de 33 años, murió este jueves en el hospital Pablo Soria de la capital jujeña, luego de varios días internada con diagnóstico de muerte cerebral. Era la segunda víctima fatal de un accidente que ya le había arrancado la vida a su propia madre.
El siniestro ocurrió el domingo a la tarde en la Cuesta del Lipán, sobre la Ruta Nacional 52, a la altura del kilómetro 30. Una camioneta con cinco integrantes de una familia bonaerense perdió el control y cayó por un barranco de 80 metros. Las causas exactas del accidente todavía están siendo investigadas por la Justicia de Jujuy.
En el impacto murió en el acto Silvia Rosana Amaro, de 58 años, madre de Lorena, que salió despedida del vehículo. Días después, su hija siguió el mismo camino sin poder recuperarse de las gravísimas lesiones. Dos mujeres de la misma familia. Dos muertes en el mismo accidente. Una familia destrozada.
Los tres hombres que viajaban en la camioneta sobrevivieron, aunque con heridas de consideración. Augusto Coda, de 34 años y pareja de Lorena, sufrió fractura de húmero, traumatismo encefalocraneano moderado y neumotórax derecho, una de las lesiones más serias entre los sobrevivientes. Favio Hernán González, de 31 años e hijo de la familia, tuvo subluxación de tobillo y fractura de húmero. El padre, Narciso González, de 60 años, sufrió traumatismo facial y diástasis de pelvis, aunque en las últimas horas su evolución fue favorable.
¿Cuántas familias más tienen que pasar por esto para que el Estado tome en serio la seguridad vial en los pasos de montaña del norte argentino? La Cuesta del Lipán es un tramo de alta complejidad: curvas cerradas, desniveles pronunciados y una altura que supera los 4.000 metros sobre el nivel del mar en su punto más alto. No es la primera vez que este camino cobra vidas.
El grupo familiar había salido desde la provincia de Buenos Aires para recorrer el noroeste, una de las rutas turísticas más elegidas por los argentinos en los últimos años. Lo que debía ser un viaje de descanso y paisajes se convirtió en una pesadilla de la que tres personas salieron con vida pero marcadas para siempre, y dos no volvieron.
La investigación judicial sigue abierta. Por ahora, la Justicia jujeña trabaja para determinar si hubo falla mecánica, error humano o algún factor externo que provocó la pérdida de control del vehículo. Mientras tanto, una familia entera intenta procesar lo imposible: enterrar a una madre y a una hija en el mismo accidente.

Comentarios (12)
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Que dolor tan grande. Una madre y una hija en el mismo accidente. No hay palabras. Acompaño a la familia en este momento terrible.
Esa ruta es una trampa mortal y todos lo saben. Fui el año pasado con el auto y hay tramos sin guardarraíles, con el barranco al lado. Es una locura que no haya más controles ni señalización.
Y encima la gente va con camionetas cargadas, sin revisar los frenos, sin saber manejar en montaña. No todo es culpa del Estado.
Nadie dijo que sea TODO culpa del Estado, pero si la ruta tiene tramos sin protección básica, el Estado tiene responsabilidad. Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo.
Siempre que pasa algo así aparecen los que dicen 'es culpa del Estado' y los que dicen 'es culpa del conductor'. Y mientras tanto las familias lloran solas. Cansen.
Lorena tenía 33 años. 33. Y su mamá murió en el mismo accidente. Imaginate lo que tiene que estar viviendo el padre y los chicos que sobrevivieron. Ojalá se recuperen pronto.
Nosotros hicimos esa ruta hace dos años y fue impresionante lo linda que es, pero también lo peligrosa. Mi marido manejó con los dientes apretados todo el tiempo. Hay que ir muy despacio y con el auto en condiciones.
El Estado nacional tiene que invertir urgente en seguridad vial en esas rutas. Todos los años hay tragedias en el norte y siempre es lo mismo: lamento, promesas y nada más.
Exacto Roberto, y después en temporada turística salen a promocionar el norte como destino maravilloso pero no arreglan las rutas. Hipocresía pura.
Como profesional vial les digo: la Cuesta del Lipán requiere manejo técnico específico. Frenos en buen estado, velocidad reducida, sin sobrecarga. Muchos turistas subestiman la montaña y eso tiene consecuencias. No es solo infraestructura.
Che, ¿alguien sabe cómo están los tres que sobrevivieron? El artículo dice que el padre evolucionó bien pero no dice más.
Que descansen en paz las dos. Y fuerza enorme para los que quedaron. Imaginate el trauma que se llevan para siempre.