Lo que pasó en Villa Banana esta semana no sorprendió a nadie que viva ahí. Tres balaceras en menos de 72 horas. La primera, la madrugada del martes. Las siguientes, represalias que los propios vecinos anticiparon apenas terminaron los primeros disparos. En el barrio se sabe cómo funciona esto: cuando alguien tira, el otro responde. Y así hasta que alguien quede en el piso.
El trasfondo no es nuevo ni misterioso. Hay una disputa por el control del narcomenudeo en la zona, y esa disputa se aceleró de manera brutal después del asesinato del policía federal Rodolfo Manfredi, ocurrido en junio pasado. La muerte de Manfredi no fue solo un crimen: fue el detonante de una reestructuración forzada en la cadena de administración de las bocas de droga del sector. Cuando cae una pieza clave en ese engranaje, los que quedan se pelean por el lugar vacío. Y esa pelea, en estos barrios, se dirime a los tiros.
¿Cuántas veces más tiene que pasar lo mismo para que alguien tome nota? Villa Banana, ubicada en el cordón oeste de Rosario, es uno de los territorios que el narcotráfico fue colonizando silenciosamente durante años. No es un barrio olvidado por casualidad: es un barrio abandonado por decisión, o por omisión, que a esta altura da lo mismo.
Lo que resulta más inquietante no es la violencia en sí —que ya es gravísima— sino la naturalidad con que fue anticipada. Vecinos que sabían que iba a haber represalias. Que lo dijeron. Que esperaron. Y que finalmente vieron cómo se cumplía el pronóstico. Eso habla de un nivel de control territorial del crimen organizado que supera con creces la capacidad de respuesta del Estado en esa zona.
El asesinato de Manfredi en junio generó una sacudida en las estructuras del narcomenudeo local. Los administradores de las bocas —esa figura gris que no es el capo pero tampoco el soldado raso— quedaron en una posición inestable. Alguien tiene que ocupar ese lugar. Y cuando hay plata de por medio, nadie cede sin pelear. El resultado: tres episodios de disparos en 48 horas, un barrio aterrorizado, y una ciudad que mira para otro lado.
Rosario lleva años conviviendo con este ciclo: crimen, represalia, más crimen. Los diagnósticos sobran. Lo que falta, como siempre, es la voluntad política y la capacidad operativa para cortar la cadena antes de que el próximo muerto sea un vecino que no tiene nada que ver con nada. Porque en Villa Banana, como en tantos otros barrios, las balas no distinguen.

Comentarios (15)
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Vivo a diez cuadras de ahí y le juro que cuando escuché los primeros tiros el martes a la madrugada ya sabía que iba a haber más. Así funciona esto. Y nadie hace nada.
El Estado brillando por su ausencia como siempre. Tres balaceras en dos días y recién ahora sale la nota. Prioridades.
Che, la nota salió el mismo día de los hechos, no exageres. El problema es estructural, no de los medios.
Estructural, sí. Y mientras debatimos lo estructural, los vecinos duermen en el piso para no recibir una bala perdida. Muy cómodo el análisis desde afuera.
Lo de Manfredi fue el detonante pero el problema viene de mucho antes. Esos territorios llevan años sin presencia real del Estado. No es solo seguridad, es abandono total: salud, educación, trabajo. Ahí entra el narco.
Muy lindo el análisis sociológico pero mientras tanto la gente de Villa Banana no puede salir a la calle. Algo concreto, por favor.
No es análisis sociológico, es la realidad. Si no entendés la causa no podés resolver el problema. Pero bueno.
Tres balaceras y el intendente haciendo actos. Impresionante.
Siempre culpando al intendente de todo. La seguridad es provincial, che. Básico.
Y Pullaro? También de vacaciones? Dejate de joder.
Lo más triste es lo que dice la nota: los vecinos SABÍAN que iba a haber represalias y lo dijeron. ¿Nadie tomó medidas preventivas? ¿Nadie escuchó? Eso es lo que más duele.
Conozco gente que vive ahí. Están hartos. No quieren ni salir a comprar el pan. Esto no es vida.
Periodismo necesario. Gracias por nombrar el trasfondo y no quedarse solo en el hecho puntual. Eso es lo que falta en la cobertura de seguridad.
igual en todos lados es lo mismo, no es solo villa banana, en mi barrio tambien hay quilombo y nadie dice nada
La pregunta que habría que hacerse es quién llenó el lugar de Manfredi en la estructura y quién lo está disputando. Eso es lo que define todo lo que viene. Ojalá la justicia esté investigando eso y no solo los hechos aislados.