Un trágico accidente aéreo conmocionó este viernes a la ciudad balnearia de Capão da Canoa, en el estado brasileño de Rio Grande do Sul, cuando una avioneta monomotor se estrelló contra un restaurante en plena zona urbana, dejando un saldo de cuatro personas fallecidas. Según informó Rosario3, el siniestro ocurrió poco después del despegue en una de las principales avenidas de este destino turístico del sur de Brasil.
La aeronave, un Piper JetPROP DLX con matrícula PS-RBK perteneciente a Peluzzi Aviation, transportaba al matrimonio de empresarios Déborah Belanda Ortolani y Luis Antonio Ortolani, quienes se dirigían hacia la prestigiosa Feria de Bordados de Ibitinga en San Pablo, uno de los eventos más importantes del sector textil brasileño. Los empresarios eran socios y administradores del evento, lo que explica la relevancia de su viaje de negocios.
Junto al matrimonio viajaban Renan Saes, socio de la compañía aérea propietaria de la aeronave, y el piloto Nelio Pessanha. De acuerdo con lo publicado por Rosario3, la empresa Peluzzi Aviation se especializa en la compraventa de aeronaves y servicios de consultoría aeronáutica, un sector que ha experimentado crecimiento en Brasil durante los últimos años.
El drama se desató cuando la avioneta perdió altitud abruptamente tras despegar del aeropuerto local y se precipitó contra un restaurante ubicado en la Avenida Valdomiro Cândido dos Reis. Las imágenes captadas por cámaras de seguridad muestran el momento exacto del impacto a alta velocidad, seguido de un incendio masivo que generó una densa columna de humo negro visible desde varios kilómetros de distancia.
Afortunadamente, el restaurante se encontraba cerrado al momento del accidente, evitando una tragedia aún mayor. Los vecinos de la zona fueron evacuados sin problemas y no se reportaron heridos entre la población civil, según confirmaron las autoridades locales al medio O Globo.
Un amplio operativo de emergencia se desplegó inmediatamente en la zona, involucrando al Departamento de Bomberos de Rio Grande do Sul, la Policía Militar, el ayuntamiento local y la Compañía Estatal de Energía Eléctrica (CEEE). El Centro de Investigación y Prevención de Accidentes Aeronáuticos (Cenipa), dependiente de la Fuerza Aérea brasileña, ya anunció que iniciará una investigación exhaustiva para determinar las causas del siniestro.
Este tipo de accidentes en aviación civil han generado mayor escrutinio sobre los protocolos de seguridad en aeropuertos cercanos a zonas urbanas densamente pobladas, especialmente en destinos turísticos como Capão da Canoa, donde el tráfico aéreo se intensifica durante las temporadas altas.

Comentarios (12)
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Qué tragedia terrible. Uno nunca sabe cuándo puede pasar algo así. Por suerte el restaurante estaba cerrado, sino hubiera sido una masacre.
Pobre gente, iban a trabajar nomás. Los accidentes de avionetas son más comunes de lo que pensamos, habría que revisar mejor los controles.
Marina, los controles están bien. Estos accidentes pasan en todo el mundo, es parte del riesgo de volar. No podés culpar a las autoridades por todo.
Como piloto te digo que algo falló feo ahí. Una Piper JetPROP es una máquina confiable, debe haber sido falla mecánica o error humano. El Cenipa va a determinar qué pasó.
Qué suerte que el restaurante estaba cerrado! Imaginate si hubiera estado lleno de gente almorzando... no quiero ni pensarlo.
Lucia, mal ahí. Pero igual es una tragedia para las familias de los que murieron. Cuatro personas que no vuelven a casa.
Estos empresarios textiles manejaban mucha plata. La Feria de Ibitinga es un negocio millonario. Una pérdida grande para el sector también.
Roberto, no seas insensible. Acá murieron personas, no importa si tenían plata o no. Pensá en las familias.
En Brasil pasan muchos accidentes de avionetas. Será que no tienen buenos controles de mantenimiento? Acá en Argentina también pasa seguido.
Diego, pasa en todos lados. La aviación civil siempre tiene riesgos. Por algo los seguros de vida son más caros para los que vuelan seguido.
Que feo loco, se ve re heavy en el video como se estrella. Menos mal que no había gente en el restaurant.
Pobre piloto también, seguro era un profesional con experiencia. Estas cosas te marcan para siempre a las familias.