Son 365 días exactos desde que el mundo perdió a Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco que revolucionó la Iglesia católica desde el Vaticano. Pero su muerte, ocurrida el 21 de abril de 2025, no enterró su legado: al contrario, lo consolidó como una transformación irreversible en la institución más antigua del mundo.
¿Qué queda realmente de aquel cardenal rosarino que llegó al papado en 2013? Según quienes lo conocieron de cerca, mucho más que recuerdos: una nueva forma de ser Iglesia que su sucesor León XIV no parece dispuesto a cambiar.
El padre Antonio Spadaro, uno de los colaboradores más íntimos del pontífice argentino y director de la revista jesuita Civiltá Católica durante su pontificado, no duda: "Para la Iglesia, el legado decisivo de Francisco es una nueva, o mejor dicho, una redescubierta forma de concebirse a sí misma".
La frase suena a manual, pero Spadaro -ahora subsecretario del Dicasterio Vaticano para la Cultura y la Educación- va al hueso: "Francisco no dejó un sistema de normas ni un marco institucional, sino una tensión espiritual que sigue presente en el gobierno eclesial".
¿Y cuál fue el método que dejó el Papa rosarino? "El discernimiento espiritual como brújula para navegar la complejidad, en lugar de la ilusoria seguridad de las respuestas prefabricadas", explica quien viajó con Bergoglio por todo el mundo.
Esa frase que marcó su pontificado resuena todavía: la Iglesia debía ser "un hospital de campaña" donde "no era momento de medir el colesterol de los heridos, sino de salvar vidas". Spadaro lo recuerda como "un diagnóstico dramático de nuestro tiempo que ha demostrado ser acertado".
La prueba está a la vista: León XIV mantiene los ambulatorios en la plaza de San Pedro, las comidas con los más necesitados y la atención a migrantes. Su reciente visita a Canarias durante el viaje a España y la llegada a Lampedusa el 4 de julio pasado son la continuidad de una línea que Francisco trazó con sangre argentina.
"Una enseñanza sobre la misericordia ha calado tan hondo en la vida de la Iglesia que creo que no hay vuelta atrás. No es solo un tema más: se ha convertido en el eje central de la acción pastoral", asegura Spadaro.
Pero hay algo más profundo que quedó grabado en el ADN vaticano: la sinodalidad. "No como un procedimiento burocrático, sino como una forma de comunidad que se reconoce como global y plural", explica el jesuita.
Para Salvatore Cernuzio, periodista vaticano y autor de "Padre", un retrato íntimo de Bergoglio, el cambio fue en el lenguaje mismo: "Cuando hablamos de defender la vida, también nos referimos a la vida de los migrantes, los ancianos, las personas que sufren. No se trata solo de batallas pro vida".
Y ahí está esa frase que se volvió himno en Lisboa: "Todos, todos, todos...". "Una iglesia con las puertas abiertas. Todos nos sentimos dentro de la iglesia, acompañados, encaminados por un sendero, que ahora vemos que también sigue el papa León XIV", cierra Cernuzio.
A un año de su partida, Francisco sigue vivo en cada gesto de una Iglesia que aprendió a ser hospital antes que tribunal. El cardenal de Flores cambió para siempre la institución más poderosa del mundo. Y eso, desde Rosario hasta Roma, no se olvida fácil.

Comentarios (11)
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Un Papa que realmente cambió todo. Desde Rosario siempre lo seguimos con orgullo, era uno de los nuestros que llegó lejos sin perder la humildad.
Francisco dividió mucho a la Iglesia. Los tradicionalistas nunca lo bancaron y tenían razón en varias cosas. Espero que León XIV sea más equilibrado.
¿Más equilibrado? Francisco fue el Papa más cercano a la gente que tuvimos en décadas. Los 'tradicionalistas' que mencionás son los que querían una Iglesia de museo.
Bergoglio era un crack, loco. Desde Villa 31 hasta el Vaticano, siempre con los humildes. Eso no se compra con nada.
Me emociona leer esto. Francisco nos enseñó que la fe no es para juzgar sino para acompañar. Ojalá León XIV siga ese camino.
Muy lindo todo, pero la Iglesia perdió fieles durante su pontificado. Los números no mienten. A veces la apertura no es la solución.
Roberto, perdió fieles conservadores pero ganó credibilidad mundial. Prefiero una Iglesia más chica pero más auténtica.
El Papa de los pobres, así lo recordamos acá en Rosario. Nunca se olvidó de dónde venía ni a quién servía.
Mi vieja siempre decía que Francisco era diferente. Tenía razón, era el único que hablaba como la gente común.
Como docente católica, puedo decir que Francisco cambió la forma de enseñar religión. Menos dogma, más amor. Eso quedó para siempre.
Un año ya... cómo pasa el tiempo. Pero su mensaje sigue vivo, eso es lo importante. 'Todos, todos, todos' no se olvida.