Una docente de Rosario logró que la Cámara Federal de la ciudad reconociera judicialmente las graves secuelas que sufrió en su salud tras recibir la vacuna contra el coronavirus de la farmacéutica británica AstraZeneca. El fallo representa un hito en la Argentina, donde los casos de daños asociados a vacunas COVID raramente llegan a tener reconocimiento judicial formal.
La afectada, profesora de historia, presentó a través de su equipo de abogados evidencia científica que acreditó un cuadro clínico de extrema gravedad: migrañas severas y recurrentes, episodios que requirieron internaciones en coma y, como consecuencia más devastadora, la muerte del lóbulo frontal izquierdo, una región del cerebro vinculada al lenguaje, la planificación y el control de conductas complejas.
El tribunal federal rosarino evaluó la evidencia presentada y reconoció el vínculo entre la aplicación de la vacuna y las secuelas neurológicas que padece la docente. Este tipo de daño —conocido en la literatura médica como trombosis de senos venosos cerebrales o eventos tromboembólicos asociados a la vacuna de AstraZeneca— fue identificado a nivel global en los años posteriores al lanzamiento masivo de la inmunización, lo que llevó a varios países europeos a suspender o restringir su uso entre 2021 y 2022.
La vacuna de AstraZeneca, desarrollada junto a la Universidad de Oxford, fue una de las primeras en recibir autorización de emergencia y se distribuyó masivamente en la Argentina bajo el nombre Vaxzevria. Miles de docentes rosarinos y santafesinos fueron vacunados con esta fórmula en los primeros meses de la campaña de inmunización de 2021, cuando el personal educativo fue priorizado como grupo esencial.
El caso pone sobre la mesa una discusión que en la Argentina había permanecido en segundo plano: la responsabilidad del Estado frente a los efectos adversos graves de vacunas aplicadas en el marco de campañas de salud pública obligatorias o fuertemente incentivadas. A diferencia de otros países que establecieron fondos de compensación específicos para afectados por vacunas COVID, la Argentina no cuenta con un mecanismo administrativo de reparación, lo que obliga a las víctimas a transitar el largo y costoso camino judicial.
Para la docente rosarina, el reconocimiento judicial no implica automáticamente una indemnización económica, pero sienta las bases legales para reclamarla. Su situación laboral también se ve comprometida: las secuelas neurológicas descriptas —especialmente el daño en el lóbulo frontal— pueden afectar de manera permanente la capacidad de ejercer la docencia, una profesión que demanda concentración, memoria de trabajo y habilidades comunicativas complejas.
El fallo de la Cámara Federal de Rosario podría abrir la puerta a otros casos similares en la ciudad y en la provincia de Santa Fe, donde organizaciones de afectados por vacunas COVID vienen reclamando desde hace años mayor visibilidad institucional para sus situaciones. La decisión judicial llega en un contexto en que la propia empresa AstraZeneca reconoció ante tribunales del Reino Unido, en 2024, que su vacuna puede causar en casos raros una condición llamada trombocitopenia trombótica inducida por la vacuna (TIT), lo que fortaleció la posición de demandantes en todo el mundo.

Comentarios (13)
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Esto me parte el alma. Una maestra que se vacunó de buena fe, porque le dijeron que era lo correcto, y terminó con el lóbulo frontal muerto. ¿Quién se hace cargo? ¿El Estado? ¿AstraZeneca? Nadie, como siempre.
Hay que ser cuidadoso con esto. Los efectos adversos graves son rarísimos y las vacunas salvaron millones de vidas. Un caso no invalida la campaña de vacunación. Dicho esto, la docente merece justicia y reparación.
Ojo que decir esto no es ser antivacunas. Es pedir que el Estado se haga responsable cuando algo sale mal. En Europa pagaron compensaciones, acá te mandan a litigar sola durante años.
Totalmente de acuerdo con eso. El problema no es la vacuna, es la falta de un sistema de compensación. En eso sí fallamos como país.
Y los mismos que te obligaban a vacunarte o te dejaban sin trabajo, ahora no aparecen. Ni el sindicato docente, ni el ministerio, nadie. Sola con sus abogados.
Soy docente y me vacuné con AstraZeneca. Tuve suerte y no tuve problemas, pero me pone muy mal leer esto. Podría haber sido cualquiera de nosotras. Ojalá le den la indemnización que merece.
Ahora van a salir todos los antivacunas a festejar con este caso. Una golondrina no hace verano, gente.
No es festejar, es exigir que se reconozcan los daños. Hay una diferencia enorme. Esta señora no inventó nada, lo reconoció la Cámara Federal.
Sí, pero el contexto importa. En pandemia no vacunarse era un riesgo enorme también. No es tan simple.
Lo que más me llama la atención es que AstraZeneca ya reconoció en el Reino Unido que la vacuna puede causar esto. Con esa evidencia, el Estado argentino debería abrir un registro de afectados y compensarlos sin necesidad de juicio.
Profesora de historia con el lóbulo frontal dañado... eso significa que probablemente no pueda volver a dar clases. Es una vida destruida. Que al menos la justicia le dé algo.
¿Y ATEN o AMSAFE dijeron algo? Porque si los sindicatos docentes no salen a bancar a esta compañera, para qué existen.
Fallo histórico. Ojalá siente precedente para todos los que están en la misma situación y no tienen plata para pagar abogados.