La situación en Venezuela vuelve a ser tendencia en las búsquedas de los argentinos, y en Rosario se siente de manera particular. La ciudad cuenta con una importante comunidad venezolana que llegó en las últimas décadas escapando de la crisis económica y política que atraviesa su país natal.
Desde mi experiencia cubriendo la política santafesina, he sido testigo de cómo las políticas migratorias han impactado en nuestra provincia. Durante las gestiones anteriores en Casa Gris, se implementaron programas de integración para los migrantes venezolanos, especialmente en el área metropolitana de Rosario, donde se concentra la mayor cantidad de familias.
La comunidad venezolana en Rosario se caracteriza por su alto nivel educativo y profesional. Médicos, ingenieros, docentes y técnicos que encontraron en nuestra ciudad una oportunidad de rehacer sus vidas. Sin embargo, la incertidumbre política en su país de origen mantiene a estas familias en una constante preocupación por sus seres queridos que permanecen en Venezuela.
El gobierno provincial de Maximiliano Pullaro ha mantenido una postura de puertas abiertas, reconociendo el aporte que esta migración calificada representa para Santa Fe. En el ámbito sanitario, por ejemplo, muchos profesionales venezolanos se han incorporado al sistema de salud provincial, cubriendo déficits en especialidades críticas.
La situación venezolana también genera debate en los pasillos del Palacio de los Leones. Los legisladores santafesinos han expresado en diferentes ocasiones su preocupación por la crisis humanitaria, pero siempre desde una perspectiva de política exterior que respeta la soberanía nacional argentina en estas decisiones.
Lo que resulta evidente es que cada escalada de tensión en Venezuela se traduce en mayor ansiedad en los barrios rosarinos donde viven estas familias. La integración social ha sido exitosa, pero el corazón sigue puesto en la patria lejana que los vio nacer.
Comentarios (3)
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Como venezolana en Rosario, agradezco la hospitalidad de esta ciudad. Pero la preocupación por la familia que quedó allá es constante.
La integración ha sido muy buena, pero seguimos esperando que Venezuela recupere la democracia.
Es importante que se mantenga la solidaridad con quienes buscan una vida mejor.