El viernes amaneció con candados en la puerta de Plantium, en Villa Constitución, y más de 100 trabajadores sin su puesto.
La fábrica de maquinaria agrícola y agricultura de precisión cerró sus puertas en la mañana y dejó en la calle a 84 empleados de la planta y a 30 que trabajaban en otras ciudades.
Algunos telegramas se enviaron la noche anterior, pero la mayoría se enteró recién al llegar. El gremio contó que la empresa había enviado 84 telegramas cuando todavía se discutían salidas para la crisis.
Desde el sector atribuyen el colapso a la competencia de productos chinos, al efecto dominó por la caída de Pauny y Metalfor, y a un tipo de cambio atrasado.
El dirigente del Sindicato de Empleados de Comercio de Villa Constitución, Fulvio Monti, relató que la situación se tensó durante una reunión convocada por la empresa. Allí, el propietario planteó que intentaría continuar, pero necesitaba achicar la estructura y apostaba a que el escenario económico mejorara el año próximo.
La convocatoria había circulado de manera informal y el gremio recomendó presentarse en los horarios habituales. Sin embargo, los empleados encontraron puertas cerradas con candado. Para el sindicato, el problema era que la continuidad de la firma quedaba planteada sin una solución para los despedidos.
Monti dijo entender las dificultades, pero cuestionó el procedimiento. “No podés dejar a 84 empleados afuera, pretender seguir trabajando normalmente y decirles que, si te va bien, les vas a pagar”, afirmó.
La situación se profundizó en julio, aunque los problemas empezaron unos dos años antes, cuando el atraso cambiario y la apertura de las importaciones comenzaron a complicar la competitividad de la empresa, dedicada al desarrollo de tecnología para el agro.
En los últimos meses se exploraron alternativas: un eventual interés de New Holland, una opción vinculada con Agricultores Federados Argentinos (AFA) y conversaciones con capitales chinos que evaluaban comprar la compañía o asociarse.
Mientras avanzaban esas gestiones, el sindicato y los trabajadores aceptaron acompañar un período de espera. La empresa ofreció entregar $200.000 semanales a los empleados y el gremio, a través de su proveeduría, aportó $500.000 mensuales por familia para garantizar la compra de alimentos.
“La empresa venía en una situación muy compleja. Estábamos entre el gremio, la gente, que había aguantado tanto, y la empresa, buscando alternativas que fueran laboral, social y moralmente aceptables”, explicó Monti.
El cierre de Plantium dejó al descubierto una crisis que venía de dos años y que terminó con más de 100 trabajadores sin su puesto en Villa Constitución.
Comentarios (10)
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No puede ser que una empresa llame a una reunión informal y después ponga candados. Los trabajadores se enteraron en la puerta.
Si la empresa convocó, al menos debió avisar con tiempo. No es lo mismo un telegrama la noche anterior que una reunión.
Justo. Y encima el gremio dijo que se enteró de los 84 telegramas cuando todavía se discutían salidas. Eso no se hace así.
Me duele por los 84 de la planta y por los 30 de otras ciudades. Son familias que vivían de ese sueldo.
¿Alguien sabe si New Holland o AFA llegaron a concretar algo? Me parece que se exploraron alternativas.
Ojalá. Pero si la empresa quería achicar, debió sentarse a negociar antes de poner candados.
Villa Constitución ya viene sufriendo por la industria. Que se caiga Plantium es un golpe fuerte.
Espero que al menos se paguen las deudas laborales. Los trabajadores no pueden quedar a la intemperie.
Lo de los $200.000 semanales muestra que la empresa intentó sostener algo, aunque no alcanzó para evitar el cierre.