La actividad económica volvió a dar una señal de alerta: en agosto cayó 0,2% frente a julio y acumuló cuatro meses consecutivos de retroceso. El dato no es menor para un país que necesita recuperar producción, empleo y consumo, y menos todavía cuando la lectura llega desde un índice que mira de cerca la economía real.
El ICA-ARG, elaborado por el CICEc de las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe, muestra que la contracción interanual fue del 0,8%. Es decir, comparando agosto con el mismo mes del año anterior, la economía no solo frenó: retrocedió.
El panorama es más preocupante cuando se mira el detalle: de diez indicadores relevados, ocho quedaron en baja. Solo dos mostraron crecimiento: las labores agrícolas y la recaudación nacional. Ese contraste deja en evidencia que la economía todavía no logra arrancar de manera sostenida.
Que las labores agrícolas sean uno de los pocos motores positivos no alcanza para compensar el resto del mapa productivo. La recaudación nacional creció, pero el trabajador necesita ver movimiento en todos los sectores, no solo en dos indicadores que quedan al margen de la caída general.
La recaudación nacional aparece como el segundo dato en alza, pero su lectura también es compleja. Para el bolsillo de la gente, lo que importa es si ese ingreso se traduce en obra, salario, jubilación y producción, no solo en números que se quedan en el papel.
El ICA-ARG es un índice coincidente, es decir, busca capturar el estado actual de la economía a partir de señales que se mueven al mismo tiempo. Cuando ocho de diez indicadores caen, el mensaje es claro: la actividad no está repuntando con fuerza.
Para Rosario y Santa Fe, el dato tiene un peso especial porque el índice es elaborado por las Bolsas de Comercio de ambas provincias. La caída sostenida en la actividad se siente de cerca en el comercio, los talleres y los hogares, donde cada mes de retroceso pesa sobre el consumo y la confianza.
Acumular cuatro meses consecutivos de retroceso no es un simple bache estadístico. Es una señal de que la economía todavía no encontró un piso firme. Para el trabajador, el jubilado y el pibe que busca trabajo, cada mes de caída significa menos movimiento, menos consumo y menos oportunidades.
El dato de agosto obliga a pensar en el futuro inmediato: si la actividad económica no logra revertir la tendencia, el impacto se va a trasladar a la producción, al empleo y a la capacidad de consumo de las familias. En una economía que ya viene en baja, cada mes cuenta.
La lectura final es simple: la actividad económica cayó 0,2% en agosto, con ocho indicadores en baja y apenas dos en alza. El desafío ahora es que la producción, el comercio y el trabajo vuelvan a crecer, porque de eso depende el bolsillo de la gente.

Comentarios (10)
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Al menos el agro y la recaudación crecieron, pero cuatro meses seguidos de baja no se pueden ignorar. El trabajador lo siente en el consumo.
Igual, que solo dos indicadores estén en alza dice mucho. Ocho en baja no es un bache, es una señal de alerta.
¿Y la recaudación? Si sube, puede ser por ajuste. El pueblo no se banca más.
Cuatro meses de retroceso y nadie habla de empleo. El pibe del barrio no puede esperar más.
El ICA-ARG es útil porque mira varios indicadores. Ocho en baja no es para menos.
El agro siempre arrima, pero necesitamos que la industria y el comercio vuelvan a moverse. Rosario lo va a sentir.
Totalmente. Si la actividad no repunta, el consumo cae y después se pierde trabajo.
Bueno, al menos el dato viene de Rosario y Santa Fe. Acá se siente la economía real.
Espero que el agro y la recaudación sirvan para sostener la producción. Sin trabajo no hay nada.