Lo que está pasando con la Ley de Glaciares no es un tema menor. Según informó Rosario3, las modificaciones que impulsa el gobierno de Javier Milei están generando alarma entre los científicos que mejor conocen estos ecosistemas.
Pierre Pitte, investigador del Conicet y del Instituto Argentino de Nivología, fue directo al hueso: el nuevo proyecto permite que las provincias decidan qué cuerpos de hielo conservar bajo un criterio de "supuesta relevancia hídrica". ¿El problema? Que un glaciar es, por definición, una masa de agua en estado sólido.
"Lo que abre es la posibilidad de que los organismos de aplicación deciden qué glaciares son susceptibles de ser protegidos o no", explicó Pitte en diálogo con Punto Medio. Y ahí está el meollo del asunto: ¿quién va a decidir qué es importante y qué no cuando se trata de las reservas estratégicas de agua del país?
El especialista no se anduvo con vueltas al advertir que estos cambios "abren muchas incertidumbres" sobre el futuro de los glaciares y el ambiente periglacial. Las zonas cordilleranas, explicó, tienen alta preservación natural pero también "una gran sensibilidad y poca capacidad de recuperarse".
Para entender los riesgos, Pitte recordó el derrame en la mina Veladero de San Juan, donde el congelamiento de una válvula liberó 100 mil metros cúbicos de solución cianurada en un cauce de alta montaña. "Es en parte por estos riesgos que surge la ley de glaciares y tuvo el consenso que tuvo en el 2010", remarcó.
La ley original, sancionada hace casi 15 años, establecía que el Inventario Nacional de Glaciares debía actualizarse cada cinco años. Este registro, elaborado por el Ianigla, permitió mapear por primera vez todos los cuerpos de hielo de los Andes argentinos. Un trabajo fundamental, considerando que por el calentamiento global "los glaciares están retrocediendo en todas partes del mundo".
¿Y las consecuencias? No serían iguales en todo el país. Mientras la Patagonia cuenta con abundantes recursos hídricos, regiones como Cuyo -que incluye Mendoza y San Juan- dependen mucho más de estas reservas de agua congelada.
La pregunta que queda flotando es si vale la pena arriesgar estos ecosistemas únicos por la promesa de desarrollo industrial. Porque cuando se trata de glaciares, no hay vuelta atrás.

Comentarios (11)
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Era obvio que Milei iba a tocar esto. Siempre priorizan la minería por sobre el medio ambiente. Los glaciares son irreemplazables, no se puede jugar con eso.
¿Y el desarrollo económico qué? Las provincias necesitan inversión y trabajo. No podemos vivir solo de turismo ecológico.
Desarrollo económico con agua contaminada no sirve de nada. Pregúntale a los sanjuaninos qué pasó con Veladero.
Como geóloga te digo que esto es gravísimo. Los glaciares no se recuperan, una vez que los perdés, los perdés para siempre.
Menos Estado, más libertad. Que cada provincia decida qué hacer con sus recursos. El centralismo porteño ya cansó.
¿Y si en 20 años nos quedamos sin agua? ¿Quién se va a hacer cargo? Los políticos van a estar en otro lado y nosotros pagando las consecuencias.
El tema es que siempre es lo mismo: prometen trabajo y desarrollo, pero después solo se llevan las ganancias las multinacionales.
Hay que encontrar un equilibrio. No podemos frenar todo desarrollo, pero tampoco podemos destruir el medio ambiente.
El problema es que cuando se trata de glaciares no hay equilibrio posible. O los protegés o los perdés. No hay término medio.
Mientras tanto en Europa invierten millones en energías renovables y acá seguimos apostando a la minería del siglo pasado.
Mi hijo estudia ingeniería ambiental y dice que esto es un desastre anunciado. Los jóvenes lo ven clarito, los políticos no.