Lo que pasa en San Lorenzo cada 18 de septiembre no es un ritual vacío. Es una herida que no cierra, que sangra igual que el primer día, y que una ciudad entera se niega a dejar cicatrizar en silencio.
Este viernes, a exactamente 15 años de aquella tarde del 18 de septiembre de 2011 en que Paula Perassi salió de su casa y no volvió más, la plaza San Martín, la Esquina de los Bancos y las calles céntricas de San Lorenzo volvieron a llenarse de voces que reclaman lo que la Justicia todavía no pudo —o no quiso— dar: una respuesta.
La movilización fue convocada por la Multisectorial de Mujeres del Cordón Industrial bajo la consigna "Paula presente, ahora y siempre". Familiares, organizaciones sociales, jóvenes referentes y vecinos de toda la región acompañaron a Alberto y Alicia Perassi, los padres de la joven que tenía 34 años y era madre cuando desapareció sin dejar rastro.
La columna partió desde la plaza San Martín, hizo una primera parada frente a la sede de la Jefatura de la Unidad Regional XVII, marchó por bulevar Urquiza hasta avenida San Martín y llegó hasta avenida del Combate. El regreso a la Esquina de los Bancos fue el escenario del acto central: micrófono abierto, intervenciones de jóvenes, música, danza y las palabras de Alberto Perassi, breves pero con el peso de tres lustros de espera.
"Nos seguimos preguntando dónde está Paula. Y lo más raro es que nadie en todo este tiempo se puso a buscar qué pasó con Paula", dijo el padre ante los medios antes de que comenzara la marcha. La frase resume con precisión brutal lo que la familia denuncia desde el principio: no hubo búsqueda real, hubo expediente.
Alberto fue más allá. Cuestionó a las instituciones —policiales, judiciales, políticas— que intervinieron en estos 15 años sin lograr determinar el paradero de su hija. "¿Por qué nadie dijo algo? ¿Por qué nadie intenta algo? ¿Por qué todo queda en el silencio?", preguntó. Y volvió a nombrar lo que lleva años denunciando: un pacto de silencio que protege a quienes saben la verdad.
Ese silencio, según Perassi, fue también una estrategia de desgaste. "Apostaron siempre a que yo me muera, a que pare. Pero gracias a Dios ando bien y voy a seguir peleando hasta la última gota de sangre", advirtió. No es fanfarronería: es la voz de un hombre que lleva una década y media sosteniendo una causa que el sistema preferiría archivar.
Su pedido central no cambió. No pide nuevas condenas ni venganza. Pide algo que debería ser elemental y que todavía le niegan: los restos de su hija. "Quiero los huesos de Paula, nada más", repitió, y recordó la frase que pronunció durante las audiencias judiciales: "Cambio la libertad por los huesos". Pocas frases en la historia judicial de Santa Fe resumen tan crudamente el dolor de una familia.
En la causa hay un condenado: Gabriel Strumia, actualmente alojado en una unidad penitenciaria de Rawson. Perassi reconoció que muchos mantienen la esperanza de que Strumia finalmente hable, pero él no cree que eso vaya a ocurrir. Para el padre, Strumia también está atado al mismo pacto de silencio que denuncia desde el primer día.
Quince años. Una madre. Un padre. Una ciudad que marcha. Y todavía ninguna respuesta sobre dónde está Paula Perassi. Eso no es un fracaso judicial solamente: es una vergüenza colectiva que San Lorenzo carga cada septiembre, y que el resto de la provincia debería sentir también.

Comentarios (14)
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15 años y nada. Eso no es un fracaso de la Justicia, es complicidad. Alguien sabe dónde está Paula y eligió callar. Eso tiene nombre y se llama encubrimiento.
El viejo Perassi es un ejemplo de templanza. Yo no sé si aguantaría 15 años peleando así. Respeto enorme.
Strumia está en Rawson y no habla. ¿Y nadie puede presionarlo legalmente para que dé información? ¿Para qué sirve el sistema judicial entonces?
Fui a la marcha. Éramos muchos. La gente de San Lorenzo no olvidó a Paula y no va a olvidar. Eso es lo único que me da esperanza en todo esto.
Con todo respeto, pero 15 años marchando y nada cambia. En algún momento hay que preguntarse si la marcha sola alcanza o hay que buscar otra estrategia.
¿Y cuál sería 'otra estrategia' según vos? La familia hizo todo: juicio, condena, marchas, medios. El problema no es la familia, es el sistema que protege a los que saben.
No dije que la familia no hizo nada, dije que la marcha sola no alcanza. No me tuerzan las palabras. Estoy de acuerdo en que el sistema falló, pero algo más tiene que pasar.
Lo de Strumia es lo que más me pudre. Está condenado, sabe dónde están los restos, y nadie lo puede obligar a hablar. Eso es una aberración jurídica.
La frase de Alberto me parte el alma: 'Cambio la libertad por los huesos'. Eso resume todo. Un padre que solo quiere enterrar a su hija. ¿Cómo puede alguien saber y callar?
Yo soy de San Lorenzo y te juro que este caso lo tenemos grabado a fuego. Cada 18 de septiembre la ciudad para. No es solo la familia, es toda la comunidad.
El 'pacto de silencio' que denuncia Perassi no es una metáfora. En casos así, cuando nadie habla en 15 años, hay una estructura que lo sostiene. Eso debería investigarse institucionalmente.
Me pregunto qué pasa con la Justicia de Santa Fe en estos casos. No es el único donde hay condena pero no hay verdad completa. Algo estructural falla.
Qué fuerte lo que dice el padre. Que apostaron a que se muera o se canse. Eso me da una bronca terrible. Pero acá está, 15 años después, firme. Aguante Alberto Perassi.
Gracias a la Multisectorial de Mujeres por no soltar esto nunca. Sin ellas y sin Alberto, este caso ya estaría archivado y olvidado. Las organizaciones sociales hacen lo que el Estado no hace.