Lo que se veía venir en los pasillos de la planta finalmente se confirmó: Pampa Energía cierra su establecimiento de producción de caucho sintético en Puerto San Martín, y más de 130 trabajadores del cordón industrial santafesino se quedan sin piso.
El anuncio cayó como un baldazo de agua fría en una zona que ya conoce de sobra lo que significa perder una fuente de trabajo industrial. Puerto San Martín, ubicada a unos 30 kilómetros al norte de Rosario sobre la ribera del Paraná, es uno de los municipios que integra el llamado Gran Rosario industrial, un corredor que concentra refinerías, petroquímicas y plantas de procesamiento que durante décadas fueron el motor económico del norte santafesino.
Pero esta vez el golpe tiene una dimensión que va más allá de los puestos de trabajo locales. Con el cierre de esta planta, Argentina pierde su única fuente de producción nacional de caucho sintético, un insumo estratégico para la fabricación de neumáticos y para buena parte del sector automotor. Dicho de otro modo: lo que antes se producía acá, ahora habrá que importarlo. Y en un contexto de dólar volátil y restricciones cambiarias que van y vienen, eso no es un dato menor.
¿Cuánto vale realmente la industria nacional cuando decisiones como esta se toman sin que nadie salga a dar la cara? La pregunta no es retórica: es el centro del problema.
Pampa Energía es uno de los grupos energéticos más grandes del país, con participación en generación eléctrica, petróleo y gas, y activos distribuidos en varias provincias. La planta de Puerto San Martín era parte de su división petroquímica, un segmento que la empresa viene achicando en los últimos años en favor de sus negocios de mayor rentabilidad. El caucho sintético, al parecer, ya no entraba en esa ecuación.
Los 130 empleados en riesgo son, en su mayoría, trabajadores con años de antigüedad en el establecimiento, muchos de ellos con familias que dependen exclusivamente de ese ingreso. En el sindicato ya se habla de negociaciones por indemnizaciones, pero el clima, según fuentes cercanas al gremio, es de incertidumbre total. Nadie sabe bien qué viene después.
El cierre también enciende una señal de alarma para el resto del cordón industrial. Puerto San Martín, Capitán Bermúdez, Fray Luis Beltrán y San Lorenzo conforman un tejido productivo que en los últimos años viene sufriendo el impacto de la apertura importadora, los costos energéticos en alza y la caída del consumo interno. Cada planta que cierra no es solo un número en una estadística: es una comunidad que se resiente, un comercio que pierde clientes, una escuela que empieza a vaciarse.
Desde el gobierno provincial no hubo declaraciones oficiales al cierre de esta edición. Tampoco desde el municipio de Puerto San Martín. El silencio, en estos casos, también dice algo.
El sector del caucho sintético tiene una demanda sostenida en Argentina, atada directamente a la producción de neumáticos —donde operan plantas de empresas como Bridgestone, Fate y Pirelli— y a la industria automotriz que se concentra en Córdoba y Santa Fe. Perder la producción local implica depender enteramente de importaciones, principalmente desde Brasil y países asiáticos, con todo lo que eso significa en términos de costos, tiempos de entrega y vulnerabilidad ante shocks externos.
El cordón industrial del Gran Rosario necesita respuestas urgentes, no comunicados. Y los 130 trabajadores de Puerto San Martín merecen algo más que silencio oficial mientras una empresa grande decide que su negocio ya no da para seguir.

Comentarios (13)
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Trabajo en el cordón hace 20 años y esto ya lo veíamos venir. Primero achican, después terciarizan, y al final cierran. Siempre el mismo cuento. Los que pagan los platos rotos son los laburantes de siempre.
¿Y el gobierno provincial dónde está? Silencio total. Pullaro sale a hablar de seguridad todos los días pero cuando cierran plantas y se van 130 familias a la calle, nada. Cero.
Pampa Energía factura millones con la luz y el gas, pero el caucho 'no les cierra'. Che, qué conveniente.
Hay que ser justos: si una empresa no es rentable, no puede obligársela a seguir. El problema es la política industrial del país, no Pampa en particular. Sin competitividad, esto va a seguir pasando.
Gustavo, ¿competitividad? La empresa recibió subsidios energéticos por años. Ahora que el negocio no les conviene, chau. Eso no es mercado, es viveza.
Roberto, entiendo la bronca, pero los subsidios son una política de Estado, no de la empresa. El problema es estructural. Igual, coincido en que el Estado tiene que aparecer acá.
Ahora vamos a importar caucho de China como importamos todo. Genial. Cada vez más dependientes y menos industria propia. Esto es lo que votan.
Tengo un familiar que trabaja ahí. Están desesperados. Muchos son jefes de familia con más de 15 años de antigüedad. No es fácil salir a buscar trabajo a los 45 en el cordón.
El caucho sintético es un insumo crítico para Fate, Bridgestone, Pirelli. Perder la producción local va a encarecer los neumáticos en Argentina. Nadie está hablando de eso y es un problema enorme.
Igual me pregunto si el sindicato hizo algo para evitarlo o se enteraron cuando ya estaba todo decidido. Porque siempre pasa lo mismo: se enteran tarde y después negocian las migajas.
Vivo en Puerto San Martín y el pueblo ya está golpeado. Si encima cierra esto, no quiero imaginar cómo va a quedar el comercio local. Una tristeza.
Ojalá el municipio y la provincia puedan atraer algún inversor que tome la planta. No sería la primera vez que eso pasa. Hay que ser optimistas.
Diego, ¿optimistas? Con qué base? No hay política industrial, no hay crédito, no hay demanda. ¿Quién va a venir a hacer caucho sintético acá?