Lo que parecía no llegar nunca, finalmente llegó. Este miércoles, en Casa Rosada, el gobernador Maximiliano Pullaro firmará el convenio que oficializa el traspaso de la ruta A012 de jurisdicción nacional a la órbita de la provincia de Santa Fe. Una disputa que se arrastró durante meses, con trabas burocráticas de por medio, encuentra hoy su punto final sobre papel.
La ruta A012 es una vía de acceso clave para la región metropolitana de Rosario. Conecta localidades del cordón norte del Gran Rosario y su estado de conservación fue motivo de quejas recurrentes de vecinos, transportistas y municipios que la usan a diario. El problema de fondo era siempre el mismo: nadie quería hacerse cargo del mantenimiento, y la discusión sobre quién tenía jurisdicción se convirtió en una excusa perfecta para la inacción.
La negociación entre el gobierno de Pullaro y la administración de Javier Milei no fue sencilla. Desde Santa Fe reclamaban el traspaso con recursos incluidos; desde Nación, la lógica del ajuste y la descentralización empujaba en sentido contrario. El resultado de ese tira y afloje es el convenio que se rubrica hoy, aunque los detalles financieros del acuerdo —cuánto dinero, si es que hay alguno, acompaña la transferencia— todavía no fueron confirmados oficialmente.
¿Cuánto tiempo más podría haber esperado esta ruta? Los vecinos que la transitan saben la respuesta: demasiado. Baches, señalización deteriorada y tramos comprometidos son la postal habitual de una vía que quedó atrapada en el limbo administrativo entre dos jurisdicciones que se miraban de reojo.
El traspaso implica que Santa Fe asume la responsabilidad plena del mantenimiento, la señalización y las obras necesarias sobre la A012. Para el gobierno provincial, es un logro político que Pullaro buscó capitalizar: tener el control de una ruta que afecta directamente a miles de santafesinos es, en términos de gestión, mucho más manejable que depender de los tiempos y las prioridades de la administración central.
Desde el entorno del gobernador destacaron que el acuerdo es parte de una política más amplia de recuperar infraestructura vial para la provincia, en un contexto donde el gobierno nacional viene transfiriendo responsabilidades a las provincias como parte de su esquema de desregulación y reducción del Estado central. La pregunta que queda flotando es si ese traspaso viene acompañado de los fondos necesarios para que Santa Fe pueda cumplir con lo que firma.
Por ahora, la firma es el primer paso. Lo que venga después —las obras, el presupuesto, los plazos— es lo que va a determinar si este convenio es un avance real o apenas un cambio de cartel en la ruta.

Comentarios (12)
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Por fin. Esa ruta es un desastre hace años y nadie se hacía cargo. Ahora que la tiene la provincia, a ver si Pullaro cumple o es más de lo mismo.
Me alegra que se haya resuelto, pero la pregunta del millón es si viene plata con el traspaso o nos quedamos con la responsabilidad y sin un peso. Eso es lo que no queda claro.
Traspaso sin guita = nos cargaron el muerto. Así funciona Milei: te da la ruta rota y chau.
Esto es parte de la descentralización que propone el gobierno nacional. Las provincias tienen que hacerse cargo. Si Pullaro quería la ruta, que la administre bien.
Yo vivo cerca de esa ruta y le juro que hay baches que parecen cráteres. No me importa quién la administre, quiero que la arreglen ya.
Pullaro viene haciendo bien las cosas en infraestructura. Confío en que esto va a mejorar. Hay que darle tiempo.
Darle tiempo? Cuánto tiempo más necesitan? Esa ruta está así desde el gobierno de Macri para acá. Ya fue.
Lo que me preocupa es que si no hay fondos nacionales, la provincia va a tener que sacar plata de otro lado. Y ya sabemos cómo termina eso: se demora todo.
Al menos alguien firma algo. Mejor que seguir peleando mientras la ruta se cae a pedazos.
Descentralización le dicen. Yo le digo abandono con nombre bonito. Que te pasen un problema sin recursos no es federalismo, es hacerse el sota.
Mientras debaten quién firma qué, yo esquivo baches todos los días para llevar a mis hijos al colegio. Un papelón.
Nota bien escrita pero le falta el dato clave: cuánta plata viene con el traspaso. Sin eso, la firma es solo un acto político.