El cielo se pone oscuro y la ciudad lo sabe antes que cualquier pronóstico. Rosario tiene memoria de tormentas: las que inundaron barrios enteros, las que dejaron árboles sobre autos, las que cortaron la luz por días. Por eso cuando el Servicio Meteorológico Nacional emite alertas, acá no se toman a la ligera.
En las últimas horas, "tormenta" se convirtió en una de las palabras más buscadas en Google Argentina, con más de 500 búsquedas en ascenso. La razón es simple: un sistema de tormentas severas avanza sobre el centro del país, y Santa Fe figura entre las provincias bajo alerta. Lluvias intensas, actividad eléctrica, vientos fuertes y posible granizo son los ingredientes de esta combinación que ya pone nerviosos a vecinos, conductores y a quienes tienen chicos en la escuela.
El problema no es solo la lluvia. Rosario acumula años de infraestructura deficiente: desagües que colapsan con cualquier chaparrón importante, árboles añosos que nadie podó a tiempo, cables de luz que cuelgan más de lo que deberían. Una tormenta fuerte no es solo un fenómeno meteorológico acá: es el momento en que se evidencia todo lo que el Estado municipal no hizo durante los meses de sol. ¿Cuántas veces vimos el mismo semáforo caído en la misma esquina, después de cada temporal?
Desde Defensa Civil y organismos provinciales se recomienda, ante la llegada de tormentas severas, evitar circular en zonas bajas o propensas a anegamientos, no refugiarse bajo árboles, desconectar electrodomésticos y mantener el teléfono cargado. Consejos que suenan básicos pero que cada temporada hay que repetir porque cada temporada alguien los ignora.
Lo que más preocupa en esta época del año es la combinación de calor previo y humedad acumulada: ese cóctel que los meteorólogos llaman "inestabilidad atmosférica" y que en criollo significa que cuando explota, explota en serio. Las tormentas de verano en el litoral argentino no avisan con delicadeza. Llegan rápido, pegan fuerte y se van dejando el tendido eléctrico en el piso.
Los rosarinos ya están en modo alerta. En redes sociales circulan capturas del pronóstico, fotos de cielos amenazantes y el clásico debate sobre si EPE va a tardar horas o días en restablecer la luz en los barrios periféricos. La respuesta, lamentablemente, la conocemos todos.
Mientras tanto, lo mejor que puede hacer cada vecino es prepararse: tener linternas, agua, y los documentos a mano. La tormenta puede o no llegar con toda su fuerza. Pero la falta de preparación, esa sí llega siempre puntual.
Comentarios (4)
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En mi barrio, Tablada, cada vez que llueve fuerte el agua entra hasta la cocina. Hace tres años que pedimos que arreglen el desagüe y nada. Esto no es noticia nueva, es la misma historia de siempre.
Che, yo trabajo de electricista y les digo: después de cada tormenta fuerte, NO toquen cables caídos en la calle. Parece obvio pero cada temporada hay algún accidente grave por eso. Avisen al 911 y listo.
Por fin una nota que dice lo que todos pensamos: el problema no es la lluvia, es la infraestructura que no existe. Muy buena Franco, seguí así.
Siempre lo mismo: cuando hay tormenta EPE tarda días en volver la luz en los barrios del sur y en el centro la tienen en dos horas. Dos ciudades distintas dentro de la misma Rosario.