Lo que pasa en barrio Ludueña no se resuelve con un solo allanamiento. Esta semana quedó claro una vez más: un octavo sospechoso se entregó a la justicia luego de que la semana pasada operativos policiales sacudieran el barrio en el marco de una investigación que tiene nombre y apellido, y que incomoda a más de uno.
Según confirmaron fuentes oficiales, el hombre se presentó voluntariamente ante las autoridades después de los allanamientos vinculados a la causa por amenazas narco a testigos, una maniobra de amedrentamiento que buscaba silenciar voces clave en el juicio contra Jonatan Almada, el proceso que fue suspendido apenas arrancó el debate en Rosario.
El caso tiene una gravedad que no admite eufemismos: intimidar testigos en una causa penal no es un delito menor. Es atacar directamente la posibilidad de que la Justicia funcione. Y en un barrio como Ludueña, donde la presencia narco tiene historia larga y raíces profundas, cada amenaza pesa el doble.
¿Cuántos más están dando vueltas por ahí, esperando ver cómo se mueve el tablero antes de entregarse o desaparecer? La entrega de este octavo imputado sugiere que la presión judicial está surtiendo efecto, pero también que el operativo de la semana pasada no cerró el capítulo: lo abrió.
El juicio a Almada fue suspendido después de que comenzara el debate, una situación que generó alarmas en el Poder Judicial de Santa Fe. Las amenazas a testigos son, precisamente, uno de los mecanismos más usados por las estructuras narco para desarticular causas que los comprometen. No es nuevo. Es el manual.
La investigación sigue activa y, por ahora, la Justicia parece decidida a no aflojar. Que un prófugo decida entregarse no es un gesto de arrepentimiento: es una lectura del contexto. Alguien le dijo, o calculó solo, que seguir escapando ya no convenía. En ese cálculo hay una señal que el sistema judicial debería aprovechar para ir por más.
Ludueña no merece seguir siendo el escenario de estas disputas. Sus vecinos —que son la mayoría, gente de trabajo que convive a la fuerza con esta realidad— llevan años pidiendo que el Estado aparezca de verdad, no solo cuando hay cámaras o un juicio que se cayó. La pregunta que queda flotando es si esta vez la presencia judicial va a sostenerse en el tiempo o si, una vez cerrado el expediente, el barrio vuelve a quedar librado a su suerte.

Comentarios (13)
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Que se haya entregado solo ya dice algo. Saben que la tienen difícil. Ojalá la Justicia no afloje ahora que parece que avanza.
¿Y los otros cuándo? Porque ocho detenidos está bien pero si la estructura sigue en pie no cambia nada en el barrio.
Yo vivo a diez cuadras de Ludueña y te juro que la gente del barrio está harta. No son todos narcos, son familias laburantes que no pueden ni salir a la vereda tranquilos.
Amenazar testigos es lo más cobarde que existe. Están atacando a la Justicia directamente. Esto tendría que tener penas mucho más duras.
Che, pero el juicio se suspendió igual. O sea, las amenazas funcionaron. ¿Eso no es un fracaso del sistema?
No diría que fracasó el sistema, diría que el sistema está siendo atacado y está respondiendo. Ocho detenidos no es poca cosa.
Ocho detenidos y el juicio igual no arrancó. Para mí eso es un problema, Diego, no un logro.
Lo que me preocupa es qué pasa con los testigos ahora. ¿Están protegidos? ¿O los dejaron solos como siempre?
El programa de protección de testigos en Santa Fe es un chiste. Conozco casos donde la gente terminó más expuesta después de entrar al programa que antes.
Igual hay que reconocer que los allanamientos fueron rápidos. La semana pasada los operativos y esta semana ya se entregó uno. Algo está funcionando.
Funcionando... hasta que salgan en libertad por falta de mérito o por algún tecnicismo. Ya lo vimos mil veces.
Ludueña tiene vecinos increíbles que luchan todos los días contra esto. Ojalá el Estado los acompañe de verdad y no solo cuando hay un juicio mediático.
se entrego porque sabe que lo iban a agarrar igual jajaja no es que tuvo un momento de conciencia