Lo que ocurrió este jueves en barrio Tablada no fue una obra más: fue el derribo de una casa de pasillo que llevaba años apareciendo en la crónica policial de Rosario.
Se trata de una vivienda de Chacabuco al 4148, ligada en los últimos años a las actividades ilícitas del Clan Funes, aunque con historia previa en el mapa criminal del barrio.
Según la información, operarios encapuchados y con herramientas tiraron abajo gran parte del inmueble, convertido en un aguantadero y escenario habitual de balaceras, detenciones y allanamientos.
En las escuchas judiciales seguidas a la banda, el lugar era conocido como “el pasillo”. Esa etiqueta, sola, ya dice mucho sobre el peso que tenía el punto en la zona.
La fiscal Brenda Debiasi explicó que el punto de venta de drogas inactivado “venía asociado históricamente al clan de Alan Funes”, condenado a prisión perpetua por homicidios, asociación ilícita y narcotráfico.
La funcionaria recordó que el inmueble había sido allanado en 2019, 2021, 2022 y 2026. En los distintos procedimientos, se secuestraron armas de fuego.
La Unidad de Microtráfico recibió denuncias que advertían que el punto de venta seguía activo. Por eso se activaron nuevamente medidas de allanamiento.
“Nos encontramos con un lugar que no presenta condiciones de habitabilidad y en el que había múltiples envoltorios dispersos”, señaló la fiscal. A partir de esa constatación, consideró que el inmueble estaba siendo destinado nuevamente a la venta de estupefacientes.
La fiscal solicitó judicialmente que la vivienda fuera declarada en estado antijurídico para avanzar con su derribo. El paso final se concretó este jueves, en el marco de la Ley de Microtráfico.
El inmueble ya había aparecido antes: en marzo de este año fue atacado a tiros. Ese incidente fue prácticamente la última aparición en las páginas del crimen antes del derribo.
La casa no empezó a aparecer con el Clan Funes. En diciembre de 2015, allí fue asesinado de seis tiros Matías Germán “Negro” Medina, de 24 años, entonces pareja de Jorgelina “Chipi” Selerpe.
Chipi Selerpe, también habitué de la crónica criminal de Tablada, formaría pareja luego con Alan Funes, hoy alojado en el régimen de Alto Riesgo del Servicio Penitenciario Federal.
La vivienda acumulaba más de diez apariciones en la crónica policial. Ese historial explica por qué el derribo se enmarca en la Ley de Microtráfico.
El derribo cierra un capítulo, pero abre una pregunta: ¿qué pasa con el resto de los puntos que siguen apareciendo en la zona? La respuesta no está en una casa tirada abajo, sino en sostener las medidas judiciales que ya estaban en marcha.

Comentarios (10)
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Por fin. Esa casa era un problema para todo el barrio, no solo para la policía.
Bien el derribo, pero después hay que ver si el punto de venta se muda a la esquina o no.
Siempre derriban la casa y nunca se ve a los que mandan. Alan Funes está preso y sigue apareciendo en todo.
No es que no se vea, la fiscal dijo que lo tienen en Alto Riesgo y que el punto estaba activo. Hay que bancar el trabajo de la Unidad de Microtráfico.
Bancar no es lo mismo que confiar. Si el punto se mueve, el problema sigue.
Lo que más me sorprendió es que ya había aparecido en 2015 con el asesinato de Medina. Esa casa tenía historia.
Que se declare en estado antijurídico y se tire abajo es un paso. Ojalá no sea solo para la foto.
Con todo respeto, si era un antro, la foto también importa. El barrio necesitaba que se vea que se movieron.
Me preocupa que digan que no tenía condiciones de habitabilidad. ¿Y las familias que viven cerca? Eso no es solución social.
No es una solución social, es una medida judicial por venta de drogas. No confundas.