Lo que pasó en la zona oeste de Rosario volvió a dejar una vida cortada de lleno: Pablo Damián Godoy, de 39 años, fue asesinado cuando entraba a su casa en un utilitario.
El hecho ocurrió poco después de las 21 de este jueves en Larralde al 2800, casi esquina Uriarte, a unos 500 metros al oeste de avenida Circunvalación.
Según la información policial, Godoy estaba al volante de su Renault Kangoo blanca, a punto de entrar al garage, cuando un hombre le disparó al menos seis veces desde una Honda Wave blanca.
El hombre falleció en el acto. La policía encontró su cuerpo en el interior del utilitario y constató varios impactos de bala en el rostro.
Por algunos testimonios, la suposición es que el agresor escapó por calle Luis Ouvrard y de allí tomó Colombres. Los investigadores levantaron del lugar seis vainas servidas calibre 9 mm.
Fiscalía ordenó que el cuerpo sea trasladado al Instituto Médico Legal para su autopsia. El Ministerio de Seguridad indicó que Godoy había estado detenido en enero de 2021 por portación ilegítima de arma de fuego.
Antes, en mayo de 2019, fue víctima de otro ataque: lo balearon en la pierna derecha en la colectora de Circunvalación y Rivarola.
Rosario vuelve a quedar marcada por un homicidio que se ejecuta con frialdad, cerca de la puerta de la casa, como si la vida valiera menos que una moto que se aleja por Colombres.
La escena tiene algo que hiere: un hombre que volvía a su casa, en su auto, y se topa con una muerte que no se negocia.
¿Cuánto más tiene que pasar para que la zona oeste no se convierta en un territorio donde el miedo se instala en la puerta de cada garaje?
La investigación ahora debe trabajar con los testimonios y las seis vainas que quedaron en el lugar. No alcanza con decir que fue un ajuste: hay que identificar quién mandó el disparo y por qué.
El antecedente de 2019 no es un dato menor: Godoy ya había recibido una bala en la pierna derecha, en la colectora de Circunvalación y Rivarola. Eso habla de una violencia que lo persiguió y que, esta vez, no le dejó margen.
Y el registro de 2021 tampoco puede pasarse por alto: estuvo detenido por portación ilegítima de arma de fuego. No es una sentencia, pero sí un dato que pesa en la investigación.
Mientras tanto, queda la pregunta más dura: ¿quién iba a matar a un hombre que apenas estaba por entrar a su casa?
En Rosario, cada homicidio es una herida abierta. Pero cuando el crimen ocurre en la puerta de la vivienda, el golpe es doble: mata a una persona y le arranca la tranquilidad a la zona.

Comentarios (10)
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Esto es inhumano. Matar a un tipo en la puerta de su casa, en su auto, no tiene nombre. La zona oeste está desbordada.
Esperemos que la fiscalía avance rápido con los testimonios y las vainas. No alcanza con el llanto, hay que encontrar al responsable.
Seis balas para un hombre que estaba por entrar a su garage. ¿Dónde estaban los controles? Esto no puede seguir pasando.
No es solo controles, es que la gente vive con miedo. Yo vivo cerca y ya no dejo el auto estacionado igual.
Entiendo la bronca, pero no todo es control. Hay que investigar el móvil. Puede ser ajuste, puede ser error, hay que ver.
El antecedente de 2019 pesa. Si ya lo habían baleado, ¿por qué no había más seguimiento? La violencia lo persiguió.
No es que no había seguimiento, es que el sistema no alcanza. Pero sí, si había antecedentes, la fiscalía tiene que revisar todo.
Que la moto era blanca no alcanza. Hay que ver si hay cámaras en Luis Ouvrard y Colombres. Ahí se va a resolver.
Las cámaras no siempre funcionan, pero al menos hay una ruta de escape. Que la policía la revise ya.
Espero que la autopsia y las vainas den una pista clara. Que no quede como otro caso más.