En Rosario, el debate por el robo de celulares dejó de ser solo una queja de barrio y se convirtió en una discusión legislativa. El proyecto Intervención de los Mercados Ilícitos de Dispositivos Tecnológicos avanzó en la Cámara baja y ahora espera su tratamiento en Diputados.
El senador departamental rosarino Ciro Seisas explicó en diálogo con Radio 2 que la iniciativa fue trabajada junto al Ministerio de Seguridad y tiene dos objetivos centrales: regular la venta de equipos y habilitar una respuesta rápida ante la ubicación de un dispositivo sustraído.
Uno de los puntos más fuertes del proyecto es la geolocalización. Según detalló el legislador, si una persona ve en una tablet o computadora dónde está su celular robado, la policía puede ir a buscarlo sin necesidad de una orden fiscal. Esa situación se trataría como delito en flagrancia.
«Si a vos te roban el celular y vos con otro dispositivo, suponete una tablet, una computadora, con la aplicación de encontrar, ves dónde está, la policía lo puede ir a buscar sin necesidad que haya una orden de un fiscal», afirmó Seisas. La frase resume el cambio de lógica: perseguir al autor hasta donde dé el dispositivo.
El dato que explica la urgencia es duro: en Rosario se denuncian alrededor de 200 robos de teléfonos por día. A eso se suma una cifra que incomoda: se estima que un 80 por ciento no denuncia porque asume que no vale la pena el esfuerzo. A nivel nacional, la cantidad asciende a unos 2.400 aparatos diarios.
«No habría robo si no hubiera mercado», sostuvo el senador. Por eso, el proyecto apunta a los eslabones de la cadena: quienes roban, quienes acopian y quienes distribuyen. También busca desarticular cuevas que funcionan bajo la fachada de locales de reparación y proteger al comerciante honesto.
La regulación comercial es otro eje. Para vender teléfonos celulares, nuevos o usados, la persona deberá estar registrada como comerciante y demostrar la trazabilidad de los productos que ofrece. El objetivo es que el aparato no se convierta en una moneda de cambio fácil para el delito.
En el mismo diálogo, Seisas se refirió a la aplicación en Rosario de la ley que regula la actividad de los cuidacoches. Aseguró que el intendente Pablo Javkin está trabajando una ordenanza local de adhesión a la normativa provincial, con énfasis en la capacitación de quienes buscan salir de la informalidad.
El legislador advirtió que muchos trabajadores quedan a merced de «violentos que los usan para cobrarle a la gente y después les sacan la mayoría de la plata». La ordenanza busca terminar con el negocio de las barras bravas y grupos delictivos que copan sectores gastronómicos y comerciales.
El cierre de la charla fue más optimista. Seisas habló de un plan gradual para que, en los próximos años, esta problemática «en Rosario sea parte de un recuerdo». La pregunta que queda en el aire es si la ley llegará a tiempo para frenar una economía paralela que crece con cada aparato robado.

Comentarios (10)
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Bien que se toque el mercado negro, porque el robo no es solo el asalto, es la cueva que lo compra.
Con 200 robos por día, la policía no alcanza. Primero que haya más presencia en la calle.
No es solo presencia, es que el 80% no denuncia porque cree que no sirve. Hay que hacer que denunciar valga la pena.
Acá está la clave: si el aparato se rastrea sin esperar orden fiscal, se cambia la lógica. Pero hay que ver cómo lo aplican.
Me parece bien que los que vendan usados tengan que estar registrados. Así se cierra la puerta a la cueva.
Cuidado, porque después el que vende el celular viejo en la esquina va a tener que hacer papeles. No todo es tan simple.
Sí, y que la ordenanza de Javkin ponga capacitación. No alcanza con multar, hay que dar salida.
Lo de los cuidacoches también es importante. Muchos terminan atrapados por barras y delincuentes.
Ojalá que la ley no quede en el papel. Rosario necesita que se aplique rápido y con control.
El dato de 2.400 celulares robados por día en el país muestra que no es un problema menor. Hay que atacar la cadena completa.