Los números no mienten, aunque duelan. El financiamiento con tarjetas de crédito cayó un 10,1% interanual en agosto, y lo que más preocupa no es el dato en sí sino la tendencia: la contracción se acelera trimestre a trimestre, como una bola de nieve que nadie sabe cómo frenar.
El informe de First Capital Group lo pone en blanco y negro: -3,4% trimestral, -5,9% semestral y -10,1% anual. "La caída en el último trimestre es mayor que la caída en el semestre, y a su vez es mayor que la caída del año", subrayó Guillermo Barbero, socio de la consultora. No hace falta ser economista para entender que eso es una espiral que se retroalimenta sola.
¿Y por qué cae el uso de las tarjetas? La respuesta tiene nombre y apellido: morosidad. Según el último Informe sobre Bancos del Banco Central correspondiente a junio, el nivel de irregularidad en ese segmento roza el 13%. Un número que, en cualquier economía sana, sería una alarma de incendio.
El panorama se complica aún más cuando se mira el universo de deudores. En julio, unas 5,9 millones de personas tenían deudas familiares en situación irregular, lo que equivale al 28% de los argentinos que poseen algún crédito, según datos anticipados por la consultora 1816. Casi uno de cada tres deudores está en rojo. En Rosario, donde el consumo popular depende fuertemente del crédito informal y bancario, ese porcentaje se traduce en familias que no llegan a fin de mes y comercios que ven caer sus ventas.
Barbero explica el mecanismo con precisión quirúrgica: "Los clientes en situación irregular no pueden utilizar sus plásticos pues los mismos han sido suspendidos y las entidades financieras restringen la actualización de los límites de crédito. Solo sus mejores clientes reciben mayores calificaciones crediticias, pero paradójicamente estos sectores son los menos propensos a endeudarse dada la situación actual". En criollo: los que podrían gastar, no quieren. Los que quieren gastar, no pueden.
En términos nominales, el saldo acumulado llegó a $25,1 billones en agosto, con un crecimiento interanual del 20,1% respecto a los $20,9 billones del mismo mes del año anterior. Pero esos números son espejismo puro: con una inflación interanual estimada en 33,5%, el crecimiento nominal se evapora y lo que queda es la caída real del 10,1%. La plata alcanza para menos, y la gente lo sabe.
El promedio de caída mensual también enciende alertas: -1,13% en el trimestre, -0,98% en el semestre, -0,84% en el año. "Ese ritmo mensual creciente confirma que la contracción se está acelerando", remarcó Barbero. Hay una sola lectura posible: el problema no está estabilizándose, está profundizándose.
Un dato que matiza levemente el cuadro es el del saldo financiado en dólares, que si bien cayó un 15,9% mensual, se mantiene en u$s670 millones con un crecimiento interanual del 1,5%. Según la consultora, el turismo en el exterior y las compras internacionales a través de plataformas sostienen esa demanda. Pero seamos honestos: ese segmento no representa al rosarino promedio que usa la tarjeta para hacer el súper o pagar la cuota del colegio.
De cara a agosto, la apertura de refinanciamientos podría generar una leve mejora en los índices de morosidad, según anticipó el portal Ámbito. Pero un refinanciamiento no es una solución: es patear el problema para adelante. Y en algún momento, ese problema llega.
La pregunta que nadie en el Gobierno termina de responder es cuánto más puede aguantar el consumo popular antes de que la caída del crédito arrastre también a la economía real. Por ahora, los números hablan solos. Y lo que dicen no es tranquilizador.

Comentarios (13)
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Esto lo vengo viendo en el negocio hace meses. La gente paga con tarjeta pero cada vez en menos cuotas o directamente en efectivo porque ya no le aprueban el crédito. El consumo está frenado de verdad, no es cuento.
Y encima los bancos te llaman para ofrecerte refinanciar la deuda con más intereses. El negocio es ese: te hunden y después te cobran por salvarte.
Yo trabajo en una financiera y puedo confirmar que la cantidad de clientes que piden refinanciamiento explotó en los últimos tres meses. Gente que antes pagaba puntual ahora no llega. No es irresponsabilidad, es que los sueldos no alcanzan.
Che, pero también hay que decir que mucha gente se endeudó de más en la época de las cuotas sin interés. Ahora pagan las consecuencias. No todo es culpa del sistema.
Parcialmente de acuerdo, pero cuando la inflación te come el sueldo real un 15% en un año, cualquier deuda que tomaste 'razonable' se vuelve impagable. No es solo falta de planificación.
28% de los deudores en rojo. UNO DE CADA TRES. Y el gobierno habla de estabilización económica. Qué estabilización ni qué nada, esto es un desastre.
Los datos son preocupantes pero hay que contextualizarlos: venimos de años de inflación del 200%. Que la morosidad esté en 13% con ese historial no es tan sorprendente. Lo importante es si la tendencia se revierte.
Hernán, la nota dice que la contracción SE ACELERA. No se está revirtiendo nada. Leé bien antes de relativizar.
A mi me suspendieron la tarjeta por atrasar dos cuotas. Dos. Y encima el banco me llama todos los días. Una vergüenza el trato.
Lo de los dólares es lo que más me llama la atención. Los que viajan al exterior siguen gastando tranquilos. Dos países en uno, como siempre.
Economista recibido acá. El dato más preocupante del informe es el ritmo mensual creciente de la caída. Eso indica que no hay piso todavía. Si no se reactiva el salario real, esto sigue para abajo.
Yo directamente dejé de usar tarjeta. Pago todo en efectivo o por transferencia. Me cansé de los intereses y de vivir mirando el resumen.
igual el refinanciamiento que mencionan al final es una trampa, te bajan la cuota pero te alargan los plazos y terminás pagando el doble. cuidado con eso