La noche del jueves dejó una escena que todavía no tiene explicación en Villa Gobernador Gálvez: un pescador de 34 años fue baleado en La Ribera al 600.
Según la información policial, la víctima, identificada como Matías R., fue asistido afuera de su domicilio y trasladado primero al hospital Gamen.
De allí, en una ambulancia del Sies, fue derivado al hospital Provincial, donde quedó internado por un tiro en el costado izquierdo del tórax.
Lo más llamativo del caso es que, de acuerdo con el trabajo de la Policía en la zona, los vecinos no escucharon el disparo que terminó impactando en el hombre.
Ese dato complica la reconstrucción del hecho: si el sonido no fue percibido por quienes estaban cerca, la mecánica del ataque sigue envuelta en incertidumbre.
Por ahora, no se recolectaron testimonios que permitan explicar quién disparó ni cómo se produjo la agresión.
El Ministerio Público de la Acusación ordenó medidas a la Policía de Investigaciones para intentar dar con la verdad.
Entre las tareas dispuestas están la toma de testimonios, el levantamiento de material balístico, la pericia de rastros y el relevamiento de cámaras de videovigilancia en la zona.
El caso quedó en manos de la PDI y la justicia, que ahora deberá determinar quién disparó y cómo se produjo el hecho.
Mientras tanto, la investigación avanza con la esperanza de que las cámaras o los testimonios aporten una pista concreta.
La pregunta que queda flotando en el aire es simple: ¿quién disparó? Y la otra, no menos importante: ¿por qué nadie escuchó el tiro? Dos incógnitas que pesan sobre una noche que todavía no se puede entender.
Que un disparo no sea escuchado por los vecinos obliga a revisar cada detalle del lugar y cada imagen que pueda haber quedado registrada.
En una zona donde la seguridad ya es un tema sensible, un hecho así vuelve a poner sobre la mesa la preocupación.
No se trata de conjeturas: se trata de datos. Y esa información todavía no alcanza para armar un escenario claro.
La justicia tendrá que cruzar la información con el trabajo de la PDI para definir la mecánica.
Por eso, cada testimonio que aparezca, cada balística que se levante y cada cámara que se revise puede ser la pieza que falta.
La víctima espera una respuesta que todavía no llega. Y la ciudad espera, también, que no quede impune.
El caso sigue abierto. Y mientras no haya pruebas que expliquen el disparo, la incertidumbre va a seguir pesando sobre Villa Gobernador Gálvez.

Comentarios (10)
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Que nadie haya escuchado el disparo me parece raro. En Villa Gobernador Gálvez se escucha hasta el viento. O falta testigo o falta información.
Igual, si los vecinos no escucharon nada, hay que revisar si había algo que amortiguó el sonido. No es para alarmar, pero el dato pesa.
Ojo con suponer. La PDI está levantando balística y pericias. Hay que esperar el resultado.
Espero que las cámaras den una pista. No se puede quedar así, sin saber quién disparó.
Cada vez más violencia en la zona. Un pescador de 34 años, por lo que sea, no se puede quedar impune.
Me alegra que ya hayan ordenado medidas. Que la justicia trabaje rápido y no se enfríe el caso.
Villa Gobernador Gálvez está cansada de estas cosas. Que la policía dé una explicación clara.
No todo es culpa de la policía. Si no hay testigos, las cámaras y la balística son lo único que queda.
Que el hombre se recupere. Ojalá la pericia de rastros ayude a entender cómo pasó.