Lo vienen cocinando hace tiempo y este miércoles sale a la calle. Una amplia coalición de sindicatos, organizaciones sociales, agrupaciones estudiantiles y representantes de jubilados convocó a una movilización en Rosario que arranca a las 10 de la mañana frente al Pami de calle San Lorenzo al 900 y termina en la puerta de la Ansés de Sarmiento y Rioja. El nombre que le pusieron es 22J, y la consigna es tan simple como brutal: cambiar las políticas de hambre.
El eje de la jornada no es uno solo. Cada sector lleva su bandera, pero hay un denominador común que atraviesa todo el pliego de reclamos: los jubilados y pensionados. "Tienen que optar por comer o comprar medicamentos", dijo sin rodeos Lorena Almirón, secretaria general de ATE Rosario. Una frase que no necesita adornos para pegar donde pega.
La movilización es réplica local de una movida nacional, pero en Rosario tiene un condimento extra: los organizadores no piensan en esta marcha como un fin en sí mismo, sino como un escalón hacia algo más grande. Marco Pozzi, secretario general del Sindicato de Aceiteros Rosario, fue claro al respecto: "Es un poco seguir pensando la realidad de todo el sector de la clase obrera en Rosario de cara a un paro regional". Y agregó que Rosario, por su peso estratégico como polo industrial y portuario, es el lugar natural para dar ese puntapié inicial.
¿Cuánto falta para que ese paro sea una realidad? Eso depende, según los propios dirigentes, de lo que pase en las próximas semanas. "En la medida que no hay una respuesta nacional, entendemos que Rosario es un sector estratégico", insistió Pozzi. La presión sobre la CGT nacional y las centrales sindicales para que convoquen a una huelga general es parte del juego de fondo.
Mientras tanto, las organizaciones sociales van a llegar a la marcha con las manos llenas de reclamos propios. Antes de sumarse a la columna central, realizarán ollas populares y cortes de tránsito en avenida de Circunvalación. El motivo: la decisión judicial que avaló la intención del gobierno de Javier Milei de eliminar el Potenciar Trabajo, el programa que otorgaba $78.000 por persona a cambio de una contraprestación. Un beneficio que, en su mayoría, percibían mujeres al frente de comedores y merenderos comunitarios. Sacarles eso no es un ajuste de planilla: es quitarle el piso a quienes ya estaban en el piso.
Edgardo Arrieta, líder del Sindicato de Dragado y Balizamiento de Rosario, lo puso en palabras que resuenan: "La bronca está, los que tenemos que estar somos nosotros de una manera unida para tratar de fortalecernos y que esa bronca se multiplique". No es retórica sindical de manual. Es el diagnóstico de alguien que ve todos los días cómo sus compañeros no llegan a fin de mes.
La pregunta que flota en el aire rosarino es si esta bronca tiene la masa crítica suficiente para transformarse en algo que el gobierno no pueda ignorar. Las marchas anteriores no movieron el amperímetro en Casa Rosada. Pero los dirigentes insisten en que la acumulación tiene su lógica, y que cada movilización suma músculo para la siguiente. El 22J es, en esa lectura, un eslabón más de una cadena que apunta a una huelga regional sin fecha confirmada pero con voluntad política creciente.
Lo que sí tiene fecha y hora es la marcha de mañana. Y Rosario, que sabe de protestas y también de silencios, va a ver si la calle responde a la convocatoria.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Mi mamá tiene 74 años y cobra $180.000 de jubilación. Los remedios para la presión y la diabetes le salen $140.000. Alguien me explica cómo hace para comer el resto del mes. Voy a estar en la marcha.
Siempre los mismos marchando, siempre las mismas caras, siempre el mismo resultado: nada. En algún momento van a entender que con cortes de calle no se cambia nada.
Rodrigo, y quedándose en casa tampoco se cambia nada. Al menos estos salen. Vos qué propuesta tenés?
Mi propuesta es votar distinto en octubre, no cortar la Circunvalación y jorobar a los laburantes que tienen que llegar al trabajo.
Trabajo en el puerto hace 20 años. Nunca fui de marchar. Este miércoles voy. Cuando el sueldo no te alcanza ni para llegar a mitad de mes, algo cambió.
Ojalá que el paro regional se concrete de una vez. Las marchas están bien pero necesitamos algo que realmente pare la economía y obligue al gobierno a sentarse a negociar.
El Potenciar Trabajo era un desastre de corrupción, todos lo saben. Ahora lo lloran como si fuera la panacea. Había que reformarlo, no llorarlo.
Marce, puede haber tenido problemas de gestión, pero las mujeres que sostenían comedores con esa plata no son corruptas. Son las que dan de comer a los pibes del barrio. Eso no se puede ignorar.
En mi barrio el comedor de la esquina cerró cuando cortaron el Potenciar. 60 pibes se quedaron sin almuerzo. Eso es lo concreto, el resto es verso.
Soy trabajadora social y lo que describe Arrieta es exactamente lo que veo en el campo todos los días. La gente no llega a fin de mes, no es un slogan, es una realidad documentada.
Paro regional... cuántas veces escuché eso. Cuando lo hagan avísenme, mientras tanto sigo esperando.
Tengo 68 años y voy a marchar. No por mí, por mis nietos que no tienen futuro si esto sigue así. Que nos vean en la calle.