En pleno receso invernal, la vicepresidenta y titular del Senado, Victoria Villarruel, recibió este martes en su despacho a Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en la Cámara alta, quien había solicitado el encuentro con el objetivo de limar asperezas entre ambas figuras del oficialismo.
La reunión no fue casual ni protocolar. Se produjo en un momento de alta tensión interna para La Libertad Avanza, luego de una semana que dejó al descubierto las grietas dentro del propio espacio gobernante. El detonante más visible fue una sesión que debió pasar a cuarto intermedio hasta el próximo 6 de agosto, una señal de que el oficialismo no logró reunir los votos ni la coordinación necesaria para avanzar en la agenda legislativa.
Pero el problema no se limitó al plano parlamentario. También trascendió una denuncia entre empleados del entorno de Villarruel y de Bullrich, que incluyó amenazas y mensajes cruzados entre ellos, lo que elevó aún más la temperatura del conflicto y obligó a las propias funcionarias a intervenir para desactivar la escalada.
La relación entre Villarruel y Bullrich viene siendo observada con atención desde hace meses. Ambas ocupan posiciones de peso dentro del esquema de poder libertario, pero con perfiles y lealtades que no siempre convergen. Villarruel, como presidenta del Senado, maneja los tiempos y las formas de la Cámara alta, mientras que Bullrich, ministra de narcomenudeo-en-fisher.html" class="auto-link">Seguridad y referente política del espacio, tiene influencia directa sobre el bloque legislativo. Esa superposición de roles genera, inevitablemente, roces.
El encuentro de este martes apunta a descomprimir la situación antes de que el Senado retome su actividad en agosto, cuando el oficialismo deberá enfrentar una agenda legislativa exigente. La sesión suspendida dejó temas pendientes que el Gobierno necesita resolver, y para eso requiere de una coordinación interna que, al menos en las últimas semanas, estuvo lejos de ser fluida.
En el contexto político más amplio, el episodio refleja una tensión estructural del gobierno de Javier Milei: la dificultad de gestionar un espacio político relativamente nuevo, con figuras de peso propio, sin la maquinaria partidaria consolidada que tienen los bloques tradicionales. Cada conflicto interno tiene mayor visibilidad y menor capacidad de amortiguación institucional.
Por ahora, el encuentro entre Villarruel y Bullrich fue descripto como una reunión de trabajo orientada a reencauzar la relación y evitar que los cortocircuitos internos sigan afectando el desempeño legislativo del oficialismo. Si el resultado fue el esperado, lo dirán las próximas semanas.

Comentarios (13)
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Dos mujeres con poder real dentro del gobierno y ya están peleando entre ellas. Esto no es una grieta ideológica, es pura rosca política de toda la vida. Milei prometió otra cosa.
¿Y los kirchneristas no se peleaban entre ellos? Al menos acá se sientan a hablar en vez de tirarse con todo en público.
No te confundas, que los K se pelearan no justifica que LLA haga lo mismo. Se supone que iban a ser distintos.
Lo que más me preocupa es la sesión suspendida. Hay temas urgentes que el Senado tiene que resolver y se van de vacaciones con todo trabado. Eso sí que es un problema concreto.
Villarruel maneja el Senado con mucha independencia y eso a Bullrich no le cierra. Dos lideresas en el mismo espacio siempre van a chocar, es inevitable.
Lo de los empleados denunciándose entre ellos es lo más ridículo. Trabajan para el mismo gobierno y se mandan amenazas. Qué nivel.
Che, al menos se reunieron a resolver el problema. En el gobierno anterior estas cosas se ventilaban en Twitter y duraban semanas. Un poco de madurez no viene mal.
Totalmente de acuerdo. La gente quiere que funcione el gobierno, no que se peleen. Si se sentaron a hablar está bien.
El problema de fondo es que LLA no tiene estructura partidaria consolidada. Cada uno tiene su propia tropa y sus propios intereses. Eso tarde o temprano explota.
Bullrich pidió la reunión, o sea que ella fue a bajar el tono. Eso habla bien de ella, reconoció que había un problema y lo encaró.
Mientras tanto nosotros pagando cada vez más impuestos y ellos jugando a la política interna. El ajuste es para la gente, no para la casta, ¿no era eso?
Che, la política interna existe en todos los gobiernos. No mezcles todo.
Me parece que el receso invernal es el peor momento para que pase esto. Con el Senado parado hasta agosto y estos conflictos internos, el oficialismo llega muy débil a la vuelta legislativa.