Lo que vivió esta mujer dentro de una empresa de transporte de cargas y combustible de Rosario no debería normalizarse. Y sin embargo, según su relato, sucedió en plena jornada laboral, con testigos, con premeditación y con una crueldad que cuesta creer.
Una camionera rosarina presentó una demanda judicial contra la empresa Dis SRL, dedicada al transporte de cargas y combustible, acusándola de discriminación laboral y renuncia forzada. El episodio central de la denuncia es tan concreto como perturbador: según la trabajadora, personal de la firma la encerró en una oficina, le redactaron el telegrama de renuncia sin que ella lo solicitara, y luego la subieron a un auto para llevarla hasta una sucursal del Correo Argentino y enviarlo. Todo esto, mientras ella atravesaba un problema de salud.
"Me encerraron", declaró la mujer según trascendió del expediente judicial. La frase es corta pero dice todo. No hubo negociación, no hubo diálogo, no hubo respeto por su estado físico ni por sus derechos laborales. Fue, en sus propios términos, una operación coordinada para sacarla de la empresa sin que pudiera resistirse.
El caso pone el foco en una realidad que el sector del transporte de cargas arrastra hace décadas: las mujeres que eligen manejar camiones enfrentan barreras que van mucho más allá del volante. En Argentina, según datos del sector, menos del 5% de los conductores de camiones son mujeres, y quienes se animan a ingresar al rubro suelen reportar ambientes hostiles, falta de infraestructura básica y, en los casos más graves, presiones para abandonar el trabajo cuando se vuelven "incómodas" para la empresa.
En este caso, la situación de salud de la trabajadora parece haber sido el detonante. Lejos de recibir el trato que corresponde a cualquier empleado que atraviesa una enfermedad —licencia, acompañamiento, respeto por los plazos legales—, la mujer asegura haber sido objeto de una maniobra deliberada para forzar su salida. Si los hechos se prueban tal como los describe, estaríamos ante una violación flagrante de la Ley de Contrato de Trabajo y posiblemente de la Ley Antidiscriminatoria 23.592, que protege a los trabajadores de despidos o presiones motivadas por razones de salud, género u otras condiciones personales.
La demanda busca una reparación integral que incluya daño moral y perjuicios económicos. El camino judicial será largo, como suelen serlo estos casos, pero el solo hecho de que la causa llegue a la Justicia ya es una señal: esta mujer decidió no quedarse callada.
¿Cuántas otras trabajadoras en situaciones similares no llegan a hacer la denuncia por miedo, por desconocimiento de sus derechos o simplemente porque no tienen los recursos para enfrentar a una empresa en los tribunales? Esa es la pregunta que debería incomodar a más de uno en el sector.
Dis SRL no emitió declaraciones públicas al respecto hasta el momento del cierre de esta nota. La empresa deberá responder ante la Justicia laboral de Rosario, donde el expediente ya está en curso.
El caso de esta camionera rosarina no es solo una historia individual de abuso laboral. Es el espejo de un sistema que todavía le pone palos en la rueda a las mujeres que se animan a ocupar espacios históricamente masculinos. Y eso, en 2026, ya no tiene ninguna justificación.

Comentarios (12)
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Esto me revuelve el estómago. Una mujer enferma, encerrada en una oficina y obligada a firmar su renuncia. Si eso no es violencia laboral, no sé qué es. Espero que la Justicia le dé lo que merece.
Siempre lo mismo, escuchamos una sola campana. A ver qué dice la empresa cuando tenga que presentar pruebas en el juicio.
Claro, siempre hay que dudar de la mujer. La empresa la subió a un auto y la llevó al correo, eso no lo inventó nadie.
No dije que mintió, dije que hay que esperar el juicio. Eso se llama debido proceso, no machismo.
Soy abogado laboral y lo que describe la nota, si se prueba, encuadra perfectamente en el artículo 66 de la LCT como injuria laboral y en la ley 23.592. La empresa tiene un problema serio.
Y encima estaba enferma. Qué clase de personas hacen eso? No tienen familia, no tienen hijos? Vergüenza total.
Mi marido es camionero hace 20 años y me dice que las pocas mujeres que entran al rubro la pasan muy mal. Esto no sorprende, tristemente.
Hay que ver también si tenía representación sindical. Si el sindicato no la acompañó en ese momento, también tienen responsabilidad.
Exacto Diego, muy buen punto. Los sindicatos del transporte son históricamente machistas también. A ver si ahora salen a defenderla.
Ojalá gane el juicio y le salga caro a la empresa. Que sirva de ejemplo para que no le hagan esto a ninguna trabajadora más.
Dis SRL es una empresa grande de acá. Esto les va a manchar la reputación y está bien que así sea.
Banca a esta mina, se la bancó sola para manejar camiones en un ambiente de hombres y después la tratan así. Respeto total.