El cuerpo de Roxana “Taty” Villarreal apareció en la tarde del martes 6 de octubre, en su casa de 9 de Julio al 515, en Capitán Bermúdez.
Según la fiscalía, Abel “Barba” Bertoni (40) entró entre las 10.57 y las 11.36 con la excusa de hacer una refacción por humedad y la mató a golpes.
El juez Carlos Gazza dictó prisión preventiva sin plazo para el exconvicto, imputado por el homicidio de Villarreal con fines de robo.
Uno de sus tres hijos, Alexis, descubrió el cuerpo y contó con la voz quebrada: “Le tuvimos que dejar el cajón cerrado porque estaba muy desfigurada”.
El hijo también se quejó de que Bertoni estuviera libre, aunque ya había cumplido una condena dictada en 2022: “No sé qué carajo pasa con la Justicia porque un tipo así de peligroso no puede estar en la calle”.
La fiscalía presentó cámaras de un vecino, en cuya casa Bertoni hacía trabajos de albañilería, que lo mostraron limpiándose las manos con un trapo, descartando unos lentes y saliendo con una bolsa con pertenencias.
En la vivienda había un pizarrón con la inscripción “Abel – 1 cemento, 1 Ceresita” y un número de celular, que apuntaba a un posible trabajo de albañilería.
El preinforme de autopsia describió un fuerte golpe en la cabeza, traumatismos, edemas faciales y orbitales, hematomas y escoriaciones. El médico de Policía constató en Bertoni heridas compatibles con rasguños en antebrazo, manos y dedos.
Bertoni fue aprehendido ese mismo martes en San Lorenzo al 2525, en Capitán Bermúdez. En su casa encontraron la remera de Newell’s y la gorra blanca que aparecieron en las cámaras.
El imputado había purgado cuatro años por integrar una asociación ilícita comandada por Alejandro “Chuky Monedita” Núñez, según una causa a cargo del fiscal Pablo Socca.
Otros registros policiales lo ubican como víctima de un ataque a tiros en marzo de 2019, en barrio La Cerámica, cuando fue internado en estado grave en el Hospital Eva Perón.
Villarreal trabajaba de personal femenino de seguridad en boliches, según su hijo, y no era policía retirada. El botín fue una alianza de oro y un celular.
El caso vuelve a poner en el centro la pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando un exconvicto con antecedentes graves vuelve a la calle y termina en la puerta de una víctima? En Capitán Bermúdez, la respuesta quedó marcada por un golpe en la cabeza, una cámara arrancada y una familia que ahora pide justicia.
Con información de: Rosario3, sobre el caso en Capitán Bermúdez y la prisión preventiva.

Comentarios (10)
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Me da bronca que el tipo haya entrado por un trabajo y la haya matado a golpes. La familia tiene toda la razón en reclamar justicia.
¿Y la Justicia? Si ya había cumplido condena, ¿por qué no se controla mejor a estos tipos?
No es que no se controle, es que el sistema no da abasto. Pero sí, acá falta más seguimiento después de la salida.
Lo del pizarrón con el nombre de Abel es escalofriante. Se veía que la mujer lo tenía en carpeta para un trabajo.
El hijo que descubrió el cuerpo y el cajón cerrado me partió el alma. Es una familia que quedó destruida.
Coincido con Marta, la frase del cajón cerrado no se borra. La Justicia tiene que ser firme.
Espero que la prisión preventiva sin plazo se mantenga. Con antecedentes así no puede estar en la calle.
Lo de las cámaras del vecino y la remera de Newell’s encontrada en su casa cierra el circuito. Ahora a esperar la causa.