El lunes 26 de octubre de 2026 a las 13, el Centro de Justicia Penal de Rosario recibirá la audiencia que definirá la condena para los tres acusados por el homicidio de Ivana Garcilazo.
La joven, hincha de Rosario Central, fue asesinada el 30 de septiembre de 2023 cuando regresaba en moto desde el Gigante de Arroyito, tras el clásico que Central ganó 1 a 0 a Newell's Old Boys.
Según la acusación, tres simpatizantes de Newell's Old Boys arrojaron baldosas de aproximadamente un kilo y medio contra quienes circulaban por Ovidio Lagos y Montevideo; una de ellas impactó en la cabeza de Ivana y le provocó un traumatismo de cráneo grave que le causó la muerte.
En el banquillo están Ariel Matías Cabrera, profesor de educación física; Juan José Massón, comerciante; y Damián Reifenstuel, docente, imputados como coautores del delito de homicidio agravado por haber sido cometido en ocasión de un espectáculo deportivo.
El Ministerio Público de la Acusación, con las fiscales Laura Riccardo y Carla Ranciari, pidió 30 años de prisión efectiva para los tres y la inhabilitación perpetua para concurrir a los estadios de Rosario Central y Newell's Old Boys.
Riccardo destacó que, para Damián Reifenstuel y Matías Ariel Cabrera, también se contempla una inhabilitación de 15 para pertenecer como jugador, directivo o con cualquier relación con un club, en función de la Ley de Espectáculos Deportivos.
La querella, encabezada por el abogado Marcos Cella, avaló la calificación legal pero elevó el pedido a 33 años de encierro, al considerar agravantes específicos del expediente.
Los tres hombres están bajo prisión preventiva efectiva. Cabrera se presentó ante la Policía doce días después del crimen; Massón, el 26 de octubre de ese año. Reifenstuel se escapó de Rosario y permaneció prófugo durante más de 18 meses.
La Fiscalía insistió en que los tres son igualmente responsables y en que la secuencia completa muestra una disparidad de fuerzas: tres varones contra una mujer en situación de indefensión.
Entre los testimonios más duros, allegados que compartieron un asado con los acusados en las horas previas confirmaron consumo de alcohol y drogas, enojo y la intención de salir a buscar pelea. Uno de ellos relató que les advirtió: “No hagan boludeces porque se pueden comer 30 años en cana”.
El debate también expuso tensiones internas, un pacto de silencio, la declaración de la novia de Reifenstuel y el testimonio de una compañera de trabajo que indicó que Cabrera le confesó el hecho.
Ahora, la pregunta que pesa en Rosario no es solo cuánto tiempo pasarán por la cárcel, sino si la sentencia logra cerrar la herida de una familia que sostuvo durante años el reclamo de justicia para Ivana.
El proceso se extendió durante semanas de audiencias, con testimonios desgarradores, acusaciones variadas y la firmeza de la familia de Ivana, que sostuvo el reclamo de justicia.
La fiscalía también subrayó que la secuencia completa del ataque se desplegó en plena ocasión de espectáculo deportivo, cuando Ivana había vuelto desde las tribunas de Arroyito.
La sentencia se conocerá en una audiencia que ya anticipa tensión, expectativa y el peso de un proceso que marcó a Rosario.
Comentarios (10)
Deja tu comentario
Ojalá el lunes se haga justicia y no haya impunidad. La familia de Ivana merece una sentencia firme.
Me preocupa que se hable de 30 años, pero en Argentina la pena efectiva nunca se cumple completa. Ojalá no sea solo un número.
Tres contra una, con alcohol y drogas, y todavía se habla de simpatizantes. Eso es violencia, no pasión.
De acuerdo, pero también hay que ver si la sentencia alcanza para que no se repita. El clásico no puede ser excusa.
Exacto, y la zona de Ovidio Lagos y Montevideo quedó marcada. No puede volver a pasar.
Esperemos que el lunes se aclare todo. La familia de Ivana tuvo que sostener un juicio largo y doloroso.
Que se cumpla la pena y que no haya rebajas. La violencia en los estadios tiene que terminar.
La fiscalía y la querella hicieron un trabajo serio. Ojalá el tribunal marque un ejemplo.
Ojalá, Roberto. Una sentencia ejemplar también sirve para que otros piensen dos veces antes de tocar a un hincha.
Me quedo con el testimonio de la compañera de trabajo: cuando alguien confiesa, el caso deja de ser solo una versión.