Lo encontraron en un departamento de alquiler temporario, como si fuera un turista más. Pero Ezequiel Riquelme no estaba de vacaciones: estaba, según los investigadores, manejando los hilos de una de las organizaciones narco más peligrosas del noroeste rosarino.
En la mañana de este viernes 7 de agosto, efectivos de la Central de Inteligencia de Operaciones Especiales y la Tropa de Operaciones Especiales irrumpieron en un departamento de Condominios del Alto, sobre Thedy al 100, y se llevaron detenido al hijo del narco Francisco "Fran" Riquelme, condenado a prisión perpetua y hoy alojado en el penal federal de Marcos Paz.
El operativo no fue un hecho aislado. Desde la madrugada, diez procedimientos simultáneos se desplegaron en distintos puntos de Rosario, la mayoría concentrados en la zona noroeste, territorio histórico de la organización Riquelme. Esos barrios —Industrial, Empalme Graneros y Ludueña— fueron el escenario de las balaceras, extorsiones y el terror que le valieron a Francisco su condena. Ahora, al parecer, el hijo intentaba mantener viva la estructura.
Los fiscales Patricio Saldutti y Marina Vigo, de la Unidad de Violencias Altamente Lesivas, junto a Diego Giro y Mercedes Banchio, de la Unidad de Microtráfico, fueron quienes solicitaron todos los allanamientos. Una coordinación entre unidades que habla de la magnitud de la investigación.
¿Qué rol cumplía Ezequiel exactamente? Para los investigadores, era el presunto organizador de la asociación ilícita: el que bajaba las órdenes a la calle cuando el viejo no podía hacerlo desde adentro. El clásico esquema del narco que cae preso pero no suelta el mando. La diferencia es que ahora el heredero también cayó.
Pero hay un dato que va más allá del narcotráfico puro y que pone a Ezequiel en un lugar incómodo: tiempo atrás fue visto en el paraavalanchas del Gigante de Arroyito junto a Lautaro "Laucha" Ghiselli y Santino Alvarado, hijo del también condenado narco Esteban Lindor Alvarado. La foto —aunque sea mental— de los hijos de los capos juntos en la tribuna de Rosario Central no es casual. Los investigadores infieren que Ezequiel tuvo influencia en la barra brava del Canalla tras el asesinato de Andrés "Pillín" Bracamonte, perpetrado en noviembre de 2024. El vacío de poder que dejó Pillín nunca se llenó de forma limpia.
Condominios del Alto no es cualquier lugar. Es un complejo de departamentos en la zona norte de Rosario, con alquileres temporarios que permiten cierto anonimato. Que Ezequiel haya elegido ese lugar para moverse dice algo sobre cómo operan estas estructuras hoy: con más cuidado, más movilidad, menos exposición. No alcanzó.
La detención de esta mañana es una pieza más en el rompecabezas de una ciudad que lleva años intentando desmantelar organizaciones que sobreviven a las condenas de sus líderes porque tienen recambio generacional listo. La pregunta que queda flotando es cuántos Ezequieles más hay esperando turno.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Por fin cayó. Ahora a ver si no lo largan en 48 horas como pasa siempre. Ojalá esta vez la Justicia no falle.
Lo de la barra me preocupa más que el narco en sí. Que estos tipos hayan metido mano en el Gigante es una vergüenza para todos los hinchas del Canalla.
Lo de la barra de Central me parece lo más grave de todo. Mezclar fútbol con narcos es lo peor que le puede pasar a un club.
Diez operativos simultáneos desde la madrugada. Eso no se improvisa. Hay una investigación seria detrás y eso hay que reconocerlo.
Che, vivía en Condominios del Alto con plata del narco mientras la gente de Ludueña no llega a fin de mes. Eso es lo que me rompe.
El padre adentro del penal y el hijo manejando la calle. El sistema no funciona si los narcos siguen dando órdenes desde Marcos Paz. ¿Para qué sirve la condena entonces?
Totalmente de acuerdo. La perpetua debería significar aislamiento total, sin contacto con el exterior. Pero acá los presos siguen siendo jefes.
Eso no es tan simple Graciela. El aislamiento total tiene límites legales. El problema es la falta de control sobre las comunicaciones dentro de los penales federales.
Pará, ¿y Santino Alvarado también estaba en el Gigante? ¿Cuándo lo van a detener a él?
Yo vivo en el barrio Industrial y te juro que la gente ahí tiene miedo. Ojalá esto sirva para algo y no sea solo para la foto.
Siempre caen los mandaderos. Al que manda desde adentro no le pasa nada. Esto es para la tribuna nomás.
Negro no seas tan cínico. Algo es algo. Si van desarmando la estructura de a poco, en algún momento se cae.
Buen trabajo de los fiscales Saldutti y Vigo. Hay gente que labura en serio en la Justicia rosarina, aunque no siempre se los reconoce.