Lo que los trabajadores venían advirtiendo desde hacía semanas finalmente se confirmó: Autofarma, una de las cadenas de farmacias más antiguas del sur argentino, cerró todas sus operaciones en Santa Cruz y Tierra del Fuego, dejando a 210 personas sin empleo y con salarios adeudados.
La confirmación llegó durante una audiencia realizada el pasado viernes ante la Dirección General de Conflictos Colectivos e Individuales del Ministerio de Trabajo santacruceño. Fue allí donde representantes del grupo Llaneza, propietario de la firma, pusieron sobre la mesa lo que muchos ya intuían: el cierre definitivo de las 17 sucursales que la empresa tenía distribuidas en ambas provincias.
La frase que resonó en la sala no fue la de los empresarios. Fue la de los gremialistas: «Hace 70 días los trabajadores no tienen el dinero para comer», denunció la Asociación de Empleados de Farmacia Zona Austral de Santa Cruz. Setenta días sin cobrar. Sin plata para el supermercado, acumulando deudas de alquiler y tarjetas de crédito, mientras las farmacias seguían abiertas atendiendo al público.
Eso es lo que más indigna de este caso: los locales funcionaban, los clientes compraban, pero los sueldos no aparecían. ¿Cómo se sostiene eso durante meses sin que nadie intervenga?
La versión empresarial apunta a la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF), que habría dejado de pagar las prestaciones realizadas durante un período prolongado. Esa deuda, según los representantes del grupo Llaneza, generó un efecto dominó: sin ingresos de la obra social, no hubo forma de reponer stock ni de cumplir con las droguerías y proveedores. El resultado fue el colapso financiero de una empresa que llevaba casi seis décadas operando en la Patagonia.
El argumento tiene lógica parcial. Las obras sociales provinciales en Argentina arrastran deudas históricas con prestadores privados, y el sector farmacéutico es uno de los más golpeados. Pero la lógica empresarial no explica por qué los empleados fueron los últimos en enterarse y los primeros en pagar el costo. Desde hace varios meses, los haberes se abonaban de manera fraccionada, con depósitos parciales que variaban según la disponibilidad de fondos. Una forma elegante de decir que los trabajadores financiaron la agonía de la empresa con sus propios bolsillos.
Ahora, con el cierre consumado, la pelea se traslada a dos frentes urgentes: el cobro de los salarios pendientes y la definición de las indemnizaciones correspondientes. Dos batallas que, en el marco de una empresa en crisis, suelen ser largas, desgastantes y con resultados inciertos para los empleados.
El caso Autofarma no es un hecho aislado. Es una postal más de la crisis que atraviesa el sector salud en Argentina, donde la cadena de pagos rota entre obras sociales, prestadores y empleados termina siempre aplastando al eslabón más débil: el trabajador de a pie que no tiene con qué llegar a fin de mes.
Con información de: El Ciudadano, El Diario Nuevo Día

Comentarios (15)
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70 días sin cobrar y los locales seguían abiertos. Eso es lisa y llanamente esclavitud moderna. ¿Dónde estaba el Ministerio de Trabajo todo este tiempo?
La OSEF les debe plata hace meses y nadie dice nada. El Estado es el primer responsable de esto, no solo la empresa.
Puede ser que la OSEF deba plata, pero eso no justifica que los empleados financien la crisis con sus sueldos. Hay responsabilidad empresarial también, no te olvides.
No dije que no hay responsabilidad empresarial, dije que el Estado también la tiene. Las dos cosas pueden ser verdad al mismo tiempo, Graciela.
Trabajo en el sector salud y esto pasa en todo el país. Las obras sociales provinciales son un desastre de gestión. Deben fortunas a clínicas, farmacias, laboratorios. Y los que pagan el pato siempre son los trabajadores.
6 décadas de historia y así termina. Una vergüenza. Ojalá los dueños del grupo Llaneza también sientan lo que es no tener para comer.
Yo era clienta de una de las sucursales en Río Gallegos. Los empleados siempre atentos, siempre con buena cara. No me puedo imaginar lo que están pasando. Mucha fuerza para todos ellos.
¿Y las indemnizaciones? Porque si la empresa está en quiebra técnica, esos 210 trabajadores pueden esperar años para ver un peso. El sistema legal laboral en Argentina es una trampa para el laburante.
Exacto Hernán, y mientras tanto los directivos del grupo Llaneza no pierden su casa ni su auto. La asimetría es brutal.
mi cuñada trabajaba ahí. está destrozada. tiene dos nenes y no sabe cómo va a llegar a fin de mes. esto no es un número, son familias reales.
Habría que investigar si los dueños vaciaron la empresa antes de cerrar. No sería la primera vez que pasa eso en Argentina con empresas que 'quiebran' de repente.
Che, no seamos tan rápidos en condenar sin datos. Si la OSEF les debe millones, la empresa también es víctima. El problema es estructural.
Víctima o no, los empleados no tienen la culpa de nada y son los que más sufren. Eso no cambia.
Esto es lo que pasa cuando el Estado provincial no paga sus deudas. La OSEF es un organismo público. Si quiebra una empresa porque el Estado no le paga, el Estado tiene que hacerse cargo de los trabajadores. Así de simple.
Acá en Santa Fe pasa algo parecido con varias farmacias de barrio. Esto no es solo del sur, es un problema nacional que nadie quiere ver.