Una investigación penal que llevó meses de trabajo terminó el martes con la detención de Roberto Baravalle hijo, un empresario agropecuario de 53 años radicado en Venado Tuerto, acusado de encabezar una presunta estafa millonaria contra productores ganaderos de la región. El perjuicio económico estimado supera los mil millones de pesos, según trascendió de fuentes judiciales.
La operación fue ordenada por la fiscal Larisa Barucca, del Ministerio Público de la Acusación, y ejecutada por efectivos de la PDI que realizaron simultáneamente nueve allanamientos en distintos domicilios y sedes comerciales de la ciudad del sur santafesino. Los procedimientos abarcaron desde la sede de la firma Ricedal Alimentos sobre Ruta 8 hasta domicilios particulares en calles Parque Español, Rivadavia, La Rioja, Junín, Lisandro de la Torre, Irigoyen y Saavedra.
El resultado del operativo fue contundente: se secuestraron 27 teléfonos celulares y otros 28 dispositivos electrónicos —entre CPU, notebooks, tablets y unidades de almacenamiento—, además de documentación clave: planos, boletos de compraventa, cédulas judiciales, listados de cuentas corrientes, constancias de AFIP y registros vinculados al control de existencias ganaderas. Los papeles apuntan a cuatro firmas: Ricedal Alimentos, Braf Agropecuaria, Fortín 5 SRL y el propio Ricardo Baravalle a título personal.
La maniobra investigada habría comenzado en marzo de 2025, cuando Baravalle acordó con varios productores la compra de 360 cabezas de ganado por un valor superior a los 271 millones de pesos. Los animales fueron entregados, pero los cheques librados como pago fueron rechazados por falta de fondos. Ante los reclamos, el empresario habría girado nuevos valores que tampoco pudieron cobrarse. En total, la investigación reconstruyó la entrega de 37 cheques sin que la deuda fuera saldada en ningún momento.
La trama no se detuvo ahí. En agosto de 2025, Baravalle habría propuesto una nueva operación por 200 cabezas de ganado. Bajo esa promesa, una de las víctimas entregó mercadería por otros 100 millones de pesos, pero los animales comprometidos nunca llegaron. El patrón, según la fiscalía, era siempre el mismo: prometer, recibir, y no cumplir.
El trabajo de la fiscal Barucca permitió reconstruir los movimientos mediante documentación del Senasa, el análisis de numerosas cuentas bancarias y el examen de cientos de operaciones financieras. Entre los datos más reveladores: 172 cheques rechazados en una sola de las cuentas investigadas, de los cuales 159 fueron emitidos entre enero y agosto de 2025 por una suma que supera los 982 millones de pesos. Una cifra que habla de una operatoria sistemática, no de un error puntual.
Lo que la Justicia tardó meses en documentar, las redes sociales lo venían advirtiendo desde antes. Cuentas anónimas circulaban publicaciones con fotografías de Baravalle, acusaciones sobre cheques rechazados y presuntas deudas impagas. Esos escraches virtuales, cuya identidad no pudo ser corroborada, expusieron públicamente el conflicto mucho antes de que los allanamientos se concretaran. Una señal de que el malestar entre los productores afectados era amplio y venía de lejos.
El caso pone en evidencia la vulnerabilidad de los pequeños y medianos productores agropecuarios frente a maniobras de este tipo, donde la confianza y la informalidad propia del sector ganadero son aprovechadas para operar durante meses sin consecuencias inmediatas. Venado Tuerto, ciudad de unos 80.000 habitantes ubicada a unos 200 kilómetros al sur de Rosario, es uno de los principales nodos del comercio ganadero del sur de Santa Fe, lo que hace que este tipo de estafas tenga un impacto directo en la economía regional.
La causa continúa en manos de la fiscal Barucca, y no se descarta que la investigación avance sobre otros posibles implicados en la red de firmas señaladas.
Con información de: Rosario3, Pueblo Regional.

Comentarios (13)
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Esto pasa todo el tiempo en el campo y nadie dice nada hasta que la deuda es sideral. Los productores chicos son los que siempre pagan el pato, entregan los animales de buena fe y después a correr detrás de un papel que no vale nada.
En Venado esto se sabía hace rato. Los escraches en redes los vi yo mismo hace más de un año. ¿Por qué tardó tanto la Justicia?
Menos mal que la fiscal hizo bien su trabajo. 172 cheques rechazados no es un error, es un sistema. Hay que ver si hay más gente involucrada detrás de estas empresas.
¿Y los bancos? ¿Cómo dejan pasar 159 cheques rebotados en ocho meses sin levantar ninguna alerta? Algo huele mal ahí también.
Tano, los bancos no tienen obligación de alertar a las víctimas, solo registran el rechazo. El problema es que el sistema permite seguir operando igual. Eso sí habría que cambiarlo.
Mil millones de pesos. Mil. Y el tipo andaba tan campante. Esto es lo que pasa cuando la Justicia tarda. Las víctimas pierden todo mientras el estafador sigue haciendo negocios.
Yo conozco gente que le vendió animales y quedó en la lona. Familias que viven del campo, no empresas grandes. Es una vergüenza lo que hizo este señor.
Antes de condenarlo públicamente esperemos que la Justicia haga su trabajo. Hay una detención, no una condena. En este país se lincha en redes antes de que haya sentencia.
172 cheques rebotados y vos hablás de 'esperar'. Che, en algún momento hay que llamar a las cosas por su nombre.
Sí, hay que llamarlas por su nombre, pero en un tribunal, no en los comentarios de un portal. Eso es todo lo que digo.
Lo de los escraches en redes es interesante. La gente avisó antes que la Justicia actuara. A veces las redes funcionan como una alerta temprana que el sistema formal ignora.
Ojalá que esta causa llegue a juicio oral y no se caiga en el camino como tantas otras. Los productores que perdieron su ganado necesitan una respuesta real, no solo una detención.
Ricedal, Braf, Fortín 5... cuántas empresas para hacer una sola estafa. Eso no se arma solo, hay gente que lo asesora. Que investiguen a todos.