El nombre de Claudia Villafañe no descansa. Cada vez que aparece en los medios, Argentina para. Y esta semana no fue la excepción: la ex esposa de Diego Armando Maradona volvió al centro de la escena con declaraciones y movimientos que encendieron las redes y dispararon miles de búsquedas en todo el país.
En Rosario, ciudad que respira semifinales-tras-la-victoria-de.html" class="auto-link">fútbol por todos los poros, el tema Villafañe-Maradona siempre tiene una resonancia especial. No hace falta ser hincha de Boca ni haber visto jugar al Diego en persona para entender que hablar de él —y de todo lo que rodea su figura— es hablar de algo que va mucho más allá del deporte. Es hablar de identidad, de historia, de una herida que todavía no cierra.
Claudia fue durante décadas la sombra más cercana al genio de Fiorito. Madre de Dalma y Gianinna, administradora de una carrera que valía millones, y protagonista de una historia de amor que terminó en escándalo público. Después de la muerte de Diego en noviembre de 2020, el nombre de Villafañe quedó atado para siempre a la disputa por el legado: quién cuida la memoria, quién maneja los derechos, quién habla en nombre del más grande.
¿Cuánto más va a durar esta novela sin final? La pregunta se la hacen muchos rosarinos que, hartos de ver cómo el nombre de Maradona se convierte en campo de batalla judicial y mediático, piden que alguien ponga orden de una vez. Pero la realidad es que donde hay un legado de esa magnitud, hay intereses, hay plata, y hay ego. Y eso no se resuelve fácil.
Lo que nadie le puede quitar a Claudia Villafañe es su rol histórico. Estuvo cuando nadie apostaba, bancó las locuras, crió a las hijas prácticamente sola en los momentos más oscuros del Diego, y salió parada de un divorcio que hubiera destruido a cualquiera. Después, con perfil bajo, construyó su propio camino: el programa de televisión, el emprendimiento gastronómico, la vida lejos del escándalo permanente.
Pero el escándalo la encuentra igual. Porque cuando el apellido es Villafañe y el contexto es Maradona, la calma dura poco.
En los bares del centro rosarino, en las peñas de Central y de Newell's, el tema genera opiniones divididas. Hay quienes la defienden a capa y espada. Hay quienes no le perdonan nada. Y hay quienes, simplemente, piden que el legado de Diego no termine siendo un reality show permanente.
Eso, en el fondo, es lo que más duele. Que una figura que representó la alegría de un pueblo entero hoy sea sinónimo de disputa, de abogados, de declaraciones cruzadas. Rosario lo siente, aunque Diego no haya nacido acá. Porque el fútbol no tiene fronteras provinciales, y Maradona fue de todos.
Claudia Villafañe seguirá siendo noticia. Eso es seguro. La pregunta es si algún día esa noticia va a ser sobre algo que no lastime.
Comentarios (4)
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Claudia bancó todo lo que bancó y encima la siguen atacando. Un poco de respeto, che.
El legado de Diego merece más que esta novela de telenovela que no termina nunca. Cansado.
Acá en Rosario el Diego es sagrado. Que no lo ensucien más con estas peleas, por favor.
Villafañe tiene sus cosas, pero nadie puede negar que estuvo en los momentos más difíciles. Eso vale.