El número dice 9,3%. Pero en las escuelas de Santa Fe, quienes ponen el cuerpo todos los días saben que ese porcentaje no alcanza para tapar el agujero que crece semana a semana en los comedores escolares.
El Ministerio de Educación de Santa Fe formalizó esta semana la actualización de los montos destinados a los comedores escolares de toda la provincia. La medida quedó plasmada en la Resolución N.º 2348, firmada el pasado jueves 10 de septiembre, y representa un incremento del 9,3% sobre las partidas anteriores. En términos burocráticos, es un ajuste. En términos reales, es una carrera que el Estado corre de atrás.
El problema no es solo el valor del menú. Es que la Federación de Cooperadoras Escolares viene advirtiendo desde hace meses algo que cualquier docente o directora de escuela pública puede confirmar: más chicos se sientan a comer en el comedor, y algunos establecimientos que nunca tuvieron ese servicio están pidiendo habilitarlo. La demanda no para, y el presupuesto ajusta en cuentagotas.
¿Cuánto vale hoy darle el almuerzo a un chico en una escuela pública santafesina? La respuesta a esa pregunta es el corazón del debate. Las cooperadoras llevan meses denunciando que los montos por alumno no cubren una alimentación digna, que las compras se hacen con lo que hay y que el menú termina dependiendo más de la creatividad de las cocineras que de una política nutricional seria.
El aumento del 9,3% llega en un contexto donde la inflación acumulada del año sigue mordiendo el poder de compra de cada peso que entra a esas cocinas. Si los alimentos subieron por encima de ese porcentaje en lo que va del año —y lo hicieron—, el ajuste no recupera terreno perdido: apenas frena la caída por un momento.
Lo que más preocupa, sin embargo, no es el número de hoy sino la tendencia. Que escuelas que nunca tuvieron comedor estén pidiendo abrir uno dice algo muy concreto sobre el estado de las familias santafesinas. El comedor escolar dejó de ser un complemento para muchos chicos: es la comida del día. Y eso no es un dato menor, es una señal de alarma que merece una respuesta a la altura.
Desde el gobierno provincial, la Resolución 2348 se presenta como una actualización dentro de las posibilidades presupuestarias. Nadie en la cartera educativa sale a decir que es suficiente, porque sería difícil de sostener. El ajuste existe, es real, pero llega tarde y corto frente a una demanda que no espera.
Las cooperadoras escolares, esas organizaciones de padres y madres que sostienen buena parte de la infraestructura cotidiana de las escuelas públicas, son las que ponen la cara cuando falta. Son las que completan con rifas, con donaciones, con gestiones propias lo que el Estado no cubre. Y son las que hoy advierten que el sistema está al límite.
La pregunta que queda flotando es simple y urgente: ¿cuándo la política educativa va a tratar la alimentación escolar como una prioridad real, con partidas que acompañen la inflación y la demanda creciente, y no como un rubro más al que se le aplica un porcentaje y se cierra el expediente?
Mientras esa respuesta no llega, en alguna escuela de Rosario o del interior santafesino, una cocinera está viendo cómo estirar la olla para que alcance para todos.

Comentarios (13)
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Soy mamá de tres chicos en escuela pública de Rosario y te digo: el comedor es lo único que garantiza que mis hijos coman algo caliente en el día. Un 9% es una burla cuando el aceite, la carne y la verdura subieron el doble en lo que va del año.
Al menos actualizaron algo, che. El año pasado no tocaron las partidas por meses. No digo que alcance, pero algo es algo.
'Algo es algo' no le llena el plato a ningún chico, Tere. Con ese criterio nunca vamos a exigir lo que corresponde.
Trabajo en una cooperadora escolar en el sur de Rosario y la situación es crítica. Tenemos listas de espera para el comedor. LISTAS DE ESPERA. En una escuela pública. Que alguien me explique cómo un 9% resuelve eso.
Y encima hay escuelas pidiendo abrir comedor donde nunca hubo. Eso te dice todo sobre cómo está la gente. No es un problema educativo, es un problema social enorme que se está comiendo (literalmente) al sistema.
Hay que ser justos: la provincia tiene un presupuesto limitado y tiene que distribuirlo en salud, seguridad, educación. No es tan fácil como parece desde afuera. Igual, sí, el número parece insuficiente.
Marcelo, el presupuesto 'limitado' no aplica cuando se trata de viáticos de funcionarios o contratos de consultoras. Ahí siempre aparece la plata. Para los comedores, siempre hay límites.
Mi hija es maestra en una escuela de zona sur y me cuenta que las cocineras hacen milagros con lo que tienen. Merecen un reconocimiento enorme. El Estado las usa como parche de sus propias fallas.
Nota bien escrita pero me gustaría saber cuánto es el monto por alumno por día después del aumento. Ese es el dato concreto que falta para entender si alcanza o no.
Como profesional de la nutrición puedo decirles que una alimentación escolar digna requiere un mínimo de inversión que en muchas escuelas no se está cumpliendo. El 9% no cubre ni la inflación de alimentos del último trimestre. Es matemática, no política.
Pullaro tiene que dar la cara y explicar esto. No puede ser que salga una resolución un jueves y nadie salga a defenderla públicamente. ¿Alcanza o no alcanza? Díganlo.
Lo que más me impacta es lo de las escuelas que piden abrir comedor donde antes no había. Eso es un termómetro brutal de la pobreza. Antes el comedor era para los más vulnerables; ahora lo necesita cada vez más gente.
Y mientras tanto en el ministerio se gastan fortunas en publicidad institucional. Prioridades, che.