El viernes, la justicia rosarina cerró uno de los casos que más bronca dejó en el microcentro: Marcelo Daniel Rodríguez, de 35 años, fue condenado a prisión perpetua por el abuso sexual y la muerte de un hombre de 72 años.
La pena fue homologada en un juicio abreviado impulsado por el Ministerio Público de la Acusación y aceptada por el tribunal del Centro de Justicia Penal, integrado por Fernando Artacho, Valeria Pinto y Florentino Milicic.
Según la reconstrucción del fiscal Patricio Saldutti, el ataque ocurrió cerca de las 3 de la mañana del 29 de enero de 2025, en el ingreso a un garaje del Pasaje Araya al 900, entre Ricardone y San Luis.
La víctima, identificada por sus iniciales R.C., se dirigió con el agresor sin sospechar nada. En el lugar, Rodríguez le propinó golpes de puño en la cabeza, lo derribó y continuó con patadas en el cráneo y distintas partes del cuerpo hasta dejarlo inconsciente.
Con el hombre caído y en estado de extrema vulnerabilidad, el imputado lo abusó sexualmente. Antes de huir, volvió a golpearlo y lo dejó tirado en la vía pública, donde permaneció horas hasta que vecinos dieron aviso a la Central de Emergencias 911.
Fue trasladado por una ambulancia del SIES al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. Ingresó con traumatismo grave de cráneo y facial y una hemorragia subaracnoidea. Tras casi un mes en estado crítico, falleció el 24 de febrero de 2025 por un fallo multiorgánico.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la seguridad en Rosario y el daño causado en plena calle. La condena es un cierre judicial, pero no borra la escena: un anciano, horas en la vereda, y una muerte que llegó tras esa espera.
La resolución no borra la magnitud del hecho. Un juicio abreviado permite cerrar la causa cuando hay acuerdo, pero aquí el acuerdo no fue un trámite menor: significó reconocer que Marcelo Daniel Rodríguez redujo, agredió y abusó de un hombre que no podía defenderse.
¿Cuánto tiempo pasó hasta que alguien lo vio? Según el relato del caso, permaneció horas en la vereda y fueron vecinos del lugar quienes dieron aviso a la Central de Emergencias 911. En pleno centro, ese dato pesa: no es un descampado, es una zona donde la ciudad debería estar más presente.
La muerte no llegó de inmediato. El hombre fue internado en el HECA con lesiones graves y, tras casi un mes en estado crítico, falleció el 24 de febrero de 2025. Esa agonía prolongada le da al caso una dimensión que va más allá de la condena: el daño se extendió en el tiempo, con la vida del hombre en riesgo.
La sentencia, entonces, no es solo una cifra penal. Es el reconocimiento de que abuso sexual seguido de muerte no es un delito menor, y de que la calle de Rosario puede ser un escenario de violencia extrema cuando la confianza se rompe.

Comentarios (10)
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Que la justicia haya sido rápida no quita la impotencia: un anciano caminaba con alguien y terminó en la vereda.
Me quedo con lo de las horas en la vereda. En pleno microcentro y recién lo vieron vecinos.
Perpetua es poco para lo que hizo, pero al menos no quedó impune.
No es poco si la ley lo fija, pero entiendo la bronca. Lo grave es que la víctima no sospechaba.
Justo, pero la bronca no se baja con una condena. Hace falta más presencia en el centro de noche.
Bueno que el MPA haya llevado el abreviado y el tribunal lo haya homologado. Se ve trabajo serio.
Ojalá sirva de precedente, aunque lo que duele es que el viejo agonizó casi un mes.
Pasaje Araya al 900 quedó marcado. Espero que no se convierta en un lugar que nadie quiera cruzar.
Que los vecinos hayan avisado al 911 muestra que la gente no se hace la vista gorda.
Concuerdo, pero también falta que el Estado dé respuestas al caso.