Lo que pasó en Fisherton no se olvida fácil: una adolescente de 17 años terminó en un descampado lejos de su casa.
El sábado, la fiscal Florencia Vergili imputó a Nicolás Leandro Soto, de 30 años, por abuso sexual gravemente ultrajante.
La audiencia se hizo en el Centro de Justicia Penal, ante el juez Agustín Valdés Tietjen, quien dispuso prisión preventiva efectiva por 30 días.
Según la acusación, el hecho ocurrió el 16 de septiembre. La joven había pedido un viaje hasta su casa, pero el conductor se apartó de la hoja de ruta marcada por la aplicación.
Soto la llevó hasta un descampado de Fisherton, en Pasaje 1.507 y Benito De Ana María, en inmediaciones de las vías del ferrocarril.
Allí frenó y la obligó a bajar de la moto. La fiscal detalló que el conductor manoseó a la víctima y luego intentó violarla.
El forcejeo fue el punto de quiebre: la adolescente logró soltarse, escapó a pie y gritó pidiendo auxilio. Soto la persiguió, pero se detuvo cuando la joven le dijo que ya había avisado a su padre.
Esa advertencia hizo que el acusado volviera hasta su moto y huyera del lugar. La investigación sigue abierta, con la prisión preventiva como medida cautelar.
El dato festejo-central-y-despues-la-recta-final-con-mas-cosas-por-ganar.html" class="auto-link">central no es solo el lugar, sino la forma: la joven pidió un viaje hasta su casa y el conductor decidió cambiar el destino. Esa decisión, según la fiscalía, la llevó a un descampado.
La fiscalía no se quedó en el manoseo: detalló que el conductor intentó violarla. Esa parte del relato pesa en la calificación y en la prisión preventiva.
La prisión preventiva efectiva por 30 días es una medida cautelar, no una sentencia. La investigación sigue, y la víctima ya tiene una imputación formal.
El hecho ocurrió en inmediaciones de las vías del ferrocarril, un lugar que quedó en el relato de la fiscalía. Cuando una chica termina ahí, sola y asustada, la ciudad entera tiene una deuda.
La huida del acusado también forma parte del relato: según la fiscalía, volvió a su moto y se fue.
¿Qué queda ahora? Queda una adolescente que tuvo que correr, una familia que recibió el aviso, y una investigación que debe avanzar. La prisión preventiva es el primer paso, no el final.
Si la Justicia quiere que esta causa no se diluya, tiene que sostener la investigación con la misma urgencia con la que la joven pidió auxilio. La calle no puede ser el único lugar donde se resuelven estos casos.
La línea 144 aparece al final de la nota, pero no es un adorno: es una puerta para quien necesita ayuda. Que esté disponible las 24 horas es un dato que hay que difundir.
La imputación ya está hecha y la medida cautelar también. Ahora la pelota está en el terreno judicial, donde la víctima necesita acompañamiento y no exposición.
Que el conductor haya huido no cierra la historia: la investigación debe seguir con la misma seriedad con la que se imputó el delito.
Con información de: El Ciudadano, Rosario3.

Comentarios (11)
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Que una chica de 17 años tenga que correr y gritar para salvarse es inaceptable. La prisión preventiva es un paso, pero hace falta más control en las plataformas.
Concordo, pero también hay que bancar a la Justicia. No podemos saltarnos el proceso porque nos indigna.
¿Bancar a la Justicia? El tipo se desvió de la ruta y la llevó a un descampado. No es un error de GPS.
Fisherton no puede ser un descampado para estos hechos. La ciudad tiene que dar una respuesta.
Fisherton no puede quedar afuera de la seguridad. No hay que estigmatizar, pero sí exigir respuestas.
La línea 144 tiene que estar más difundida. Muchas veces no se sabe a dónde ir.
El padre avisado y el tipo se detuvo? Eso habla de lo que pasó. La investigación tiene que ser firme.
Que la chica haya escapado y pedido auxilio muestra lo que pasa cuando no hay protección. Ojalá la Justicia avance rápido.
Coincido. Lo importante es que la causa no se diluya y que la víctima no quede sola.
Que quede preso 30 días es poco si no hay más medidas. Pero al menos no quedó libre.