Lo que dejó el miércoles en Rosario no se resuelve con un solo turno: el jueves continuaban las tareas operativas después del temporal que atravesó la ciudad y la región.
Según informó el municipio, las incidencias reportadas sumaban 320 y la central telefónica 103 seguía recibiendo denuncias por acumulación de agua, árboles con riesgo y problemas con cables o columnas.
A las 12.30, ya sin alerta ni lluvias, la ciudad registraba 83,59 milímetros de agua caída, con una tasa máxima de 73,2 mm/h. Ese dato explica por qué la ciudad quedó con anegamientos, ramas al aire y una carga operativa enorme para las cuadrillas.
El desglose de las 320 situaciones muestra el perfil del daño: 145 anegamientos transitorios, 92 árboles o ramas con riesgo, 72 cables o columnas con riesgo.
También se contabilizaron 11 derrumbes, hundimientos, desprendimientos o voladuras. Todas las situaciones fueron incorporadas al sistema de atención y seguimiento de la línea 103 para su coordinación operativa.
El titular de Protección Civil, Gonzalo Ratner, dijo en Radio 2 que a la mañana no había emergencias graves vigentes y que las cuadrillas trabajaban bajo mejores condiciones por el cese de las alertas, que el miércoles llegaron a nivel naranja.
En diálogo con Radiópolis, Ratner explicó que el fenómeno se caracterizó por una fuerte y constante actividad eólica. “La intensidad del viento que se mantuvo sostenido entre 55 y 65 kilómetros durante algunas horas terminó generando en esta segunda etapa caídas de árboles y ramas”, detalló.
Con el cese de las precipitaciones más fuertes, el escenario permite avanzar de manera más segura y rápida con la limpieza y el despeje. El descenso de temperatura por la llegada de un frente frío significó un alivio climático, y la ausencia de alertas facilita el despliegue de los trabajadores.
La jornada del miércoles fue sumamente difícil: no cesó la lluvia y se debieron abordar situaciones complejas. Por eso se remarcó la labor de los equipos operativos que salieron a la ciudad durante el peor momento del temporal.
Sobre el corto plazo, se confirmó que la región se mantiene con cielo nublado y marcado descenso térmico, pero con buena condición general para finalizar las tareas pendientes. El trabajo sigue activo en los lugares con problemas estructurales o bloqueos en la vía pública.
Según el pronóstico repasado, durante el resto de la jornada no se esperan complicaciones graves que dificulten la normalización del tejido urbano. Si bien hay una lluvia prevista para la tarde del viernes, se anticipó que no llegará con la fuerte intensidad del temporal inicial.
Por ahora, la atención y los recursos siguen focalizados en resolver la totalidad de los reclamos que ya ingresaron al sistema. La pregunta que queda en la ciudad es si el despeje alcanza a tiempo para evitar nuevas complicaciones cuando vuelva a llover.

Comentarios (11)
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Con 320 incidencias y 145 anegamientos, la ciudad quedó expuesta. Ojalá las cuadrillas lleguen antes de la lluvia del viernes.
En mi barrio todavía hay agua y ramas. No alcanza con decir que no hay emergencias graves.
Siempre es lo mismo: cuando llueve fuerte, Rosario se inunda y después aparecen los números.
No todo es inundación, también hay 72 cables o columnas con riesgo. Eso me preocupa más.
El riesgo eléctrico es lo que más me preocupa. Con 73,2 mm/h se entiende el desastre.
Espero que la lluvia del viernes no sea tan fuerte. Ya está la ciudad cansada.
Al menos no hubo emergencias graves a la mañana. Hay que reconocer el trabajo de Protección Civil.
Reconocer el trabajo no borra que hay 11 derrumbes y hundimientos. Eso es serio.
¿Alguien sabe si la línea 103 sigue habilitada para denunciar árboles o cables?
Sí, el municipio dijo que la 103 sigue recibiendo denuncias. Mejor llamar que salir a pelear con el agua.
Con 83,59 mm y viento de 55 a 65 km, no es casualidad. Hay que revisar la ciudad.