La Justicia federal de Rosario citó a indagatoria a Dolly Edith Viale de Garrido, una partera jubilada de 88 años que se desempeñó en el hospital Roque Sáenz Peña.
La acusación sostiene que la mujer habría separado de forma sistemática a bébés de sus madres biológicas y los habría entregado a otras familias a cambio de dinero. Los hechos supuestamente ocurrieron entre 1968 y 1980 en la ciudad.
La investigación está a cargo de la fiscal Soledad García, quien le reprochó a la mujer un hecho de supresión de identidad y falsedad ideológica de instrumento público. Según la fuente, la imputada documentó en 1970 datos falsos sobre la filiación de una beba.
El caso no sería aislado: la causa ya acumula más de 40 denuncias y la investigación federal alcanza también el presunto accionar de su hermana, Silvia.
Andrea Camusso, integrante de la agrupación Cardumen por la identidad y una de las víctimas, brindó detalles en diálogo con Radiópolis y realizó un pedido para encontrar a sus familiares.
Andrea Camusso conoció la verdad sobre su adopción ilegal desde muy chica. Tenía apenas seis años cuando le revelaron que no era hija biológica de la familia con la que creció en San Genaro. En 2022 decidió hacerse un análisis de ADN ancestral que confirmó sus sospechas y la impulsó a rastrear sus raíces.
Al indagar sobre su partida, Camusso descubrió un dato revelador: el sello de su certificado de nacimiento decía Silvia Viale. “Empiezo a investigar y me dicen que es hermana de Dolly”, explicó durante la entrevista. A partir de allí, se conectó con otras personas en situaciones similares y formaron la red de contención.
El modus operandi denunciado consistía en certificar una falsa defunción del bebé al momento del parto, para luego entregarlo. Camusso relató que las víctimas se enfrentan a un escenario complejo por la falta de documentación.
La víctima indicó que, al menos cuando se allanó la casa de Dolly Viale, encontraron solamente papeles en blanco. Además, sumó que un antiguo incendio en el hospital habría destruido archivos.
Entre los testimonios clave se encuentra el de Silvina Garrido, quien fue criada como hija de la imputada y luego supo que también había sido apropiada. “Aporta muchísima información a la causa. Ella vivió todo lo que se hacía, inclusive en su misma casa”, destacó sobre su compañera.
Con el avance de la causa judicial, el grupo mantiene la expectativa de generar nuevos reencuentros. Restan por realizarse exhumaciones y pruebas genéticas para constatar la falsedad de los vínculos inscriptos.
Ante la repercusión pública, la denunciante envió un mensaje a aquellas madres a las que, supuestamente, les mintieron hace décadas: “Que aparezcan mamás que entre 1968 y 1980 han dado sus bebés o se los arrebataron, tenemos la esperanza de que empiecen a aparecer”.
Para finalizar, garantizó que la búsqueda se realiza desde el amor y la necesidad de conocer la verdad. “Que se presenten en la fiscalía y denuncien, acá hay personas que están buscando y esperando. No va a haber ningún tipo de rencor”, confió.

Comentarios (10)
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Es una causa que le devuelve identidad a familias enteras. Ojalá aparezcan más mamás.
La búsqueda desde el amor y sin rencor es lo que hace falta.
Con 40 denuncias y papeles en blanco, me da miedo que no haya pruebas suficientes.
Justo por eso piden ADN y exhumaciones. No hay que bajar los brazos.
No es para bajar los brazos, pero si no hay registros, la causa se va a trabar.
¿Alguien sabe si la fiscalía tiene una línea para denunciar?
En la nota dice que se presenten en la fiscalía. Ahí tienen que ir.
Me parece increíble que una partera haya hecho eso durante tantos años.
El testimonio de Silvina Garrido puede ser clave para entender el modus operandi.
Que aparezcan las mamás. Hay que bancar a Cardumen.