Lo que pasó en el barrio Grandoli no se olvida fácil. Un hombre de 60 años, profesor de guitarra que dictaba clases en una vecinal y en una iglesia de la zona de Bécquer y Grandoli, fue detenido este fin de semana tras ser denunciado por acoso, grooming y abuso físico contra una alumna de 14 años.
Según relató la familia de la víctima al noticiero de Telefe Rosario, el docente citó a la menor en su domicilio particular durante el fin de semana, bajo el pretexto de una clase privada. Fue en ese contexto donde se produjo el episodio de abuso físico. La nena tenía 14 años. El tipo, 60. Y la excusa era una lección de guitarra.
Pero el horror no terminó ahí. Cuando la familia revisó el celular de la adolescente, encontró una serie de mensajes de WhatsApp enviados por el profesor que, según los denunciantes, configuran una conducta de grooming sostenida en el tiempo. Esos chats forman parte del expediente presentado ante la Justicia y son, por ahora, una de las pruebas más contundentes en manos de los investigadores.
La reacción de la familia fue inmediata y decidida: se presentaron en la vecinal donde el hombre daba clases para alertar a otros padres. Lo que no esperaban era encontrarse cara a cara con el acusado. La tensión escaló rápido. Llamaron a la policía y el hombre fue trasladado a la comisaría 15, donde quedó detenido.
¿Cuántos chicos más pasaron por esas clases? Es la pregunta que hoy se hacen los vecinos del barrio, y que la Justicia tiene la obligación de responder. Un profesor que opera en espacios de confianza comunitaria —una vecinal, una iglesia— tiene acceso privilegiado a menores. Ese acceso, en este caso, habría sido utilizado de la peor manera posible.
Por el momento, las autoridades de la vecinal no emitieron ninguna declaración pública, un silencio que resulta llamativo y que la comunidad del barrio debería exigir que se rompa. Las instituciones que habilitan a adultos para trabajar con menores tienen responsabilidades que no se pueden esquivar con el mutismo.
El caso quedó en manos de la Justicia rosarina, que deberá determinar si el hombre seguirá detenido o si se dictan medidas restrictivas. Mientras tanto, la familia de la víctima espera respuestas, y el barrio Grandoli procesa una realidad que nadie quería enfrentar: el depredador, muchas veces, está donde menos se lo espera.

Comentarios (14)
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Esto me revuelve el estómago. Un tipo de 60 años acosando a una nena de 14 que iba a aprender guitarra. Hay que tirar la llave.
Y la vecinal sin decir nada. Eso también es parte del problema. ¿Quién lo habilitó para dar clases ahí? ¿Nadie controla nada?
Hay que esperar que la Justicia haga su trabajo antes de linchar al tipo en las redes. Digo, que se investigue bien y que haya condena si corresponde, pero con pruebas y proceso.
¿Proceso? Los mensajes en el celu y el abuso físico no te parecen suficiente? Qué más querés, un video?
No dije que no sea culpable, dije que hay que dejar que la Justicia actúe. Que se pudra en cana si es culpable, pero con sentencia firme. No me hagas decir lo que no dije.
Mamá de dos nenas que van a clases de música en una vecinal del barrio. Después de esto voy a hablar con las maestras y a revisar todo. No podés confiar en nadie.
Qué valiente la familia de la nena en ir a la vecinal a avisar a los demás padres. Eso es lo que hay que hacer, no callarse.
La iglesia también tiene que dar explicaciones. Si el tipo daba clases ahí, alguien lo conocía y lo recomendó.
Ojalá que no quede libre con una probation o algo así. Estos casos necesitan condena real.
Acá en el barrio todos lo conocían como 'el profe'. Nadie imaginaba nada. Así funciona este tipo de gente, se meten en los lugares de confianza justamente para eso.
Hay que hablar con los chicos en casa. Explicarles qué es el grooming, que ningún adulto tiene que mandarles mensajes privados. La educación empieza en la familia.
Totalmente de acuerdo. Y también en las escuelas. Esto se previene con información.
Me pregunto cuántos años llevaba dando clases ahí. Si fue una sola víctima o hay más que todavía no se animaron a hablar.
Eso mismo pienso yo. Estos tipos no empiezan de un día para el otro. Ojalá otras familias se animen a denunciar.