Siempre hubo mujeres que quisieron jugar al fútbol. Lo que cambió, con los años, fue el contexto que las rodeaba. Y en ese cambio no solo tuvieron protagonismo las instituciones deportivas: fueron las propias mujeres quienes se organizaron, crearon espacios y abrieron canchas donde antes no había lugar para ellas. En Rosario, uno de los ejemplos más concretos de esa transformación es Copa Queens, un torneo amateur de fútbol cinco que comenzó con apenas ocho equipos en 2018 y hoy convoca a más de 1000 jugadoras en once divisiones.
El torneo nació como parte de la marca LOYAL, que en su momento fue la liga de fútbol cinco masculino más grande de Argentina. Después de la pandemia, Copa Queens comenzó a caminar sola. Hoy los partidos se disputan los sábados y los lunes en tres sedes: El Óvalo (en el Hipódromo de Rosario), Pichincha Point (Brown 3135) y Olimpicus (Tucumán 3140), tres espacios distribuidos en distintos barrios de la ciudad que facilitan el acceso a jugadoras de diferentes zonas.
Micaela Chambrone, organizadora del torneo, explica que el crecimiento no fue producto de la improvisación. «Entendí que debía fomentar la actividad, y lo hicimos a través de crear un espacio único para toda mujer que ya jugaba o deseaba animarse a jugar», cuenta. El proceso implicó años de trabajo, investigación y una estrategia clara: convertirse en un semillero de equipos. «Fue todo un proceso que duró años y que puedo resumir en que nos hemos tenido que convertir en un semillero de equipos para luego crecer como organización», agrega.
Uno de los pilares del torneo es su carácter inclusivo: pueden participar mujeres de 18 a 55 años, y también imputabilidad-desde-los-14-anos-los-tres-niveles-de-de.html" class="auto-link">menores de edad con autorización de sus tutores. No hace falta tener experiencia previa. «Hay que darle lugar a esas chicas que nacieron con una pelota y que compartan cancha con aquellas que quizás no», afirma Chambrone. «Hoy una mujer puede no estar jugando a la pelota, pero mañana quiere y al otro día está jugando en un torneo de Copa Queens», profundiza.
Esa apertura convive, sin embargo, con una competencia real. Los equipos se preparan con seriedad, con hambre de triunfo. «Si querías participar, acá tenías que competir», resume la organizadora. Esa tensión entre lo recreativo y lo competitivo es, justamente, una de las claves que explican la fidelización de las jugadoras y el crecimiento sostenido del torneo a lo largo de los años.
El lema de Copa Queens es claro: «de mujeres para mujeres». Eso significa que todo lo que rodea al torneo —el arbitraje, la fotografía, la atención médica, la coordinación— está en manos de mujeres. «Sostenemos que la mujer tiene que estar en la toma de decisiones para que las cosas cambien», dice Chambrone. Desde la organización reconocen que hay hombres que apoyan el proyecto, pero la filosofía del torneo no cede en ese punto.
El impacto de estos espacios en el desarrollo del fútbol femenino rosarino es reconocido por quienes hoy están en el circuito profesional o semiprofesional. Mailén Lista Fernández, hoy entrenadora del primer equipo de ADIUR —que compite en la Asociación Rosarina y recientemente en la Copa Santa Fe—, recuerda que torneos como Copa Queens, Viva las Chicas y Fem Fútbol fueron durante años el único espacio disponible. «Solo éramos mujeres jugando a la pelota, sin que nos juzguen por jugar al fútbol, ni nos digan esto no es para ustedes», recuerda. Para ella, esos torneos no eran solo competencia: eran un lugar donde «estábamos con nuestras amigas jugando con mucha libertad».
El crecimiento del fútbol femenino amateur en Rosario no es un fenómeno aislado. A nivel nacional, la AFA y las distintas ligas del país registran cada año más equipos femeninos en competencia. Pero son iniciativas como Copa Queens las que funcionan como puerta de entrada: el lugar donde muchas mujeres dan sus primeros pasos con una pelota antes de dar el salto a torneos oficiales, o simplemente el lugar donde eligen quedarse porque encontraron algo que no existía antes: un espacio pensado para ellas.

Comentarios (13)
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Empecé en Copa Queens hace tres años sin haber pateado una pelota en mi vida y hoy no me pierdo un sábado. Lo que armó Micaela es increíble, un espacio que de verdad te recibe como sos.
Buenísimo esto, pero me gustaría saber si hay algo parecido en el norte de la ciudad. Las tres sedes están bastante al centro/sur.
Yo jugué en Viva las Chicas antes de que existiera Copa Queens y era exactamente eso que describe Mailén: un lugar donde nadie te juzgaba. Qué bueno que ahora hay más opciones y más organizadas.
Me parece bien que existan estos espacios, pero no entiendo por qué tiene que ser exclusivo de mujeres. ¿No sería mejor algo mixto?
Diego, ¿en serio? ¿Cuántos torneos masculinos hay en Rosario? Miles. Dejen que las mujeres tengan aunque sea uno que sea para ellas sin que los hombres se quieran meter igual.
Totalmente de acuerdo con LaFlaca. El punto no es excluir, es crear un espacio donde las mujeres se sientan cómodas y seguras. Eso es exactamente lo que dice la nota.
No dije que estaba mal, dije que no entiendo. Tampoco es para tanto el ataque. Pregunta genuina.
1000 mujeres compitiendo en un torneo amateur de fútbol en Rosario. Hace diez años esto era impensable. El fútbol femenino creció de una manera impresionante.
Mi hija tiene 16 y quiere anotarse. ¿Alguien sabe cómo es el trámite para menores? La nota dice que se puede con autorización pero no da más detalles.
Gisella buscalas en Instagram como @copaqueen.s o algo así, ahí tienen toda la info de inscripción. Son muy atentas respondiendo mensajes.
Mientras tanto las canchas municipales siguen en estado lamentable. ¿Dónde están los subsidios para estos torneos que hacen más por el deporte femenino que cualquier política pública?
Conozco a Mailén Lista Fernández de cuando entrenaba en el barrio. Verla hoy como DT de ADIUR en la Asociación Rosarina es un orgullo enorme. Estos torneos son el semillero, exactamente como dice la nota.
Mi señora juega en Copa Queens hace dos años y cambió su semana entera. Llega el sábado y es otra persona de feliz. Gracias a las que armaron esto.