Un fallo que sacude al mundo rural entrerriano: Leonardo Roberto Airaldi, productor agropecuario y expresidente de la Sociedad Rural de Diamante, fue condenado a 12 años de prisión por liderar una banda dedicada al tráfico de drogas que extendió sus tentáculos desde Rosario hasta Puerto Gaboto, en el sur de la provincia de Santa Fe.
La sentencia fue dictada por el Tribunal Oral Federal de Paraná, que lo encontró responsable de organizar, proveer y financiar las maniobras de narcotráfico durante un período de cinco años, entre 2019 y 2024. Además de la pena de prisión, los jueces le impusieron una multa superior a los 118 millones de pesos, una cifra que refleja la magnitud económica de la operación delictiva.
El caso pone en evidencia una vez más cómo el narcotráfico no reconoce fronteras sociales ni sectoriales. Airaldi no era un personaje marginal: ocupó la presidencia de una de las instituciones más representativas del agro entrerriano, la Sociedad Rural de Diamante, lo que le otorgaba visibilidad pública, contactos y, presumiblemente, una cobertura de respetabilidad para sus actividades ilícitas.
La conexión con Puerto Gaboto, localidad ubicada en el departamento San Jerónimo a unos 70 kilómetros al norte de Rosario sobre el río Coronda, no es un dato menor. Esa zona costera del sur santafesino ha sido históricamente señalada como corredor logístico para el movimiento de mercadería ilegal, aprovechando la geografía fluvial y la escasa vigilancia en comparación con los grandes puertos. La vinculación con Rosario, epicentro del narcotráfico en la región, completa un mapa delictivo que cruza provincias y conecta el interior productivo con los circuitos del crimen organizado.
El juicio se enmarca en una serie de causas federales que en los últimos años han apuntado a desmantelar organizaciones narco con perfiles atípicos, alejados del estereotipo del delincuente urbano. Productores, empresarios y figuras con inserción institucional han aparecido cada vez con mayor frecuencia en expedientes vinculados al tráfico de estupefacientes en la Mesopotamia y el litoral argentino.
La condena a Airaldi es también una señal del trabajo sostenido de la Justicia Federal en la región, que logró sostener una investigación de largo aliento durante cinco años hasta llegar a una sentencia firme. En un contexto en que el crimen organizado busca infiltrarse en estructuras legítimas, el fallo representa un precedente relevante para la lucha contra el narcotráfico en el corredor fluvial Paraná-Santa Fe.
El caso seguirá siendo monitoreado de cerca, especialmente en lo que respecta a posibles apelaciones y a si la investigación derivará en nuevos imputados dentro de la red que Airaldi habría encabezado durante casi un lustro.

Comentarios (13)
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Impresionante. Un tipo que presidía la Sociedad Rural y al mismo tiempo manejaba una banda narco. Esto muestra que el problema no es solo de los barrios pobres, el narcotráfico se mete en todos lados.
12 años me parece poco para alguien que organizó y financió todo durante 5 años. Tendría que pudrirse en cana.
Y encima la multa de 118 palos en pesos... con la inflación que tuvimos eso no es nada. Debería ser en dólares o en bienes confiscados.
Coincido con que la multa en pesos es una broma. Pero al menos hay condena, que no es poco. Cuántas veces vemos que estos casos se caen o prescriben.
Lo de Puerto Gaboto no me sorprende, hace años que se habla de que esa zona costera se usa para mover mercadería ilegal. Ojalá la investigación siga y caigan más.
Dirigente rural, cara visible del campo, y narco. Qué ejemplo para los que siempre culpan a los pibes de los barrios de todos los males.
No generalicemos. El campo no tiene nada que ver con esto, fue un individuo que usó su posición para delinquir. Hay miles de productores honestos que no merecen que los metan en la misma bolsa.
Nadie dijo que todos los del campo son narcos, amigo. Pero tampoco hagamos como que esto es un caso aislado cuando hay cada vez más causas similares en el litoral.
Bien por la Justicia Federal que sostuvo la investigación 5 años. No es fácil cuando el imputado tiene plata, contactos y una fachada respetable.
Me pregunto cuántos más hay como este en Entre Ríos y Santa Fe. Esto es la punta del iceberg.
5 años operando y recién ahora la condena. Cuánto daño hizo en todo ese tiempo.
Al menos cayó. En este país muchas veces los poderosos zafan. Que cumpla la condena completa y sin beneficios.
La conexión con Rosario en estas causas siempre aparece. La ciudad sigue siendo el nodo central del narco en la región, lamentablemente.