El jueves 20 de agosto arrancó en el Distrito Sur de Rosario una de las intervenciones urbanas más simbólicas de los últimos años: la demolición del antiguo muro perimetral del ex Batallón 121, ese paredón que durante décadas separó el predio militar del barrio Las Heras como si fueran dos mundos distintos. La mole de cemento que alguna vez marcó el límite entre lo castrense y lo civil empieza a caer, y con ella se abre una nueva etapa para uno de los sectores más postergados de la ciudad.
La demolición se enmarca en el paquete de obras de infraestructura que Rosario ejecuta de cara a los XIII Juegos Suramericanos, el evento deportivo continental que pondrá a la ciudad en el mapa regional. Pero más allá del evento en sí, lo que queda cuando se apagan las luces del estadio es lo que importa: y en este caso, el legado es concreto y medible en metros de asfalto, cuadras iluminadas y vecinos que por fin van a poder moverse con más facilidad por su propio barrio.
El secretario de Gobierno municipal, Sebastián Chale, estuvo presente en calle Ibáñez —una de las arterias centrales del proyecto— y puso la obra en contexto: "Es otra de las obras que forman parte de todo el plan de este sector que integra el Centro Acuático, la Villa Sudamericana y el parque Héroes de Malvinas". Chale también destacó que el sector será sede del Fan Fest durante los Juegos, lo que le da una dimensión estratégica adicional a la intervención.
Desde la provincia, el secretario de Vivienda y Hábitat, Lucas Crivelli, fue directo al punto político del asunto: "Con la demolición de la pared se concreta esta unión del parque con el propio barrio; un barrio que tiene un emblema, la casa originaria de Lionel Messi, y que se integra a un espacio que tiene que ver con lo deportivo". La mención no es menor: Las Heras es conocido en todo el mundo por ser el barrio donde nació el mejor jugador de la historia, y esa identidad ahora se potencia con infraestructura deportiva de primer nivel a metros de la casa de la familia Messi.
El subsecretario de Obras Públicas municipal, Juan Ferrer, detalló el alcance técnico y el impacto barrial: las obras comprenden la apertura y pavimentación definitiva del sector delimitado por las calles Ibáñez al norte, Esteban de Luca al sur, Buenos Aires al oeste y Ayacucho al este. En total, 16 cuadras equivalentes que se abren al uso público, con anchos de calzada que varían entre 7 y 28 metros. Además, se realizará el fresado y repavimentación de la carpeta asfáltica en Ibáñez, con duplicación de calzada ejecutada en hormigón.
"Son varias cuadras que se abren y que se conectan justamente al barrio Las Heras, a la parte más histórica, lo que permite generar mejores y más sencillas conexiones entre vecinos, que generan más seguridad porque van a estar iluminadas", subrayó Ferrer. La iluminación no es un detalle menor en una zona que históricamente tuvo problemas de seguridad vinculados, entre otras cosas, a la falta de infraestructura básica.
Lo que está pasando en el Distrito Sur de Rosario es, en el fondo, la historia de siempre en esta ciudad: el sur postergado frente al norte consolidado. Que la decisión política de traer los Juegos Suramericanos haya traccionado inversión en infraestructura para esta zona es un dato que hay que registrar. El gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente Pablo Javkin aparecen mencionados explícitamente por los propios funcionarios como los impulsores de esta transformación, y la obra habla por sí sola: cuando el Estado nacional no aparece con obra pública, la provincia y el municipio tienen que hacer el trabajo.
El ex Batallón 121 tiene además una carga histórica que no puede ignorarse: fue uno de los centros clandestinos de detención durante la última dictadura militar en Rosario. Que ese predio se transforme hoy en espacio deportivo, en Villa Olímpica, en parque integrado al barrio, tiene una dimensión simbólica que va mucho más allá de los metros cuadrados de asfalto. La ciudad recupera un espacio que le fue arrebatado, y lo hace con cemento, con deporte y con integración urbana.

Comentarios (13)
Deja tu comentario
Vivo a tres cuadras del Batallón hace 30 años y nunca pensé que iba a ver ese muro abajo. Es un cambio enorme para el barrio, más allá de los juegos. Ojalá no se olviden del sur cuando terminen los eventos.
Che, ¿y cuándo arreglan las calles del resto del sur que no tienen nada que ver con los juegos? Porque a tres cuadras de acá hay pozos que se comen las ruedas.
Respondo al de los pozos: tenés razón, pero algo es algo. Si los juegos sirven para que el sur tenga aunque sea 16 cuadras más de asfalto, bienvenido sea. El problema es que sin el evento no hubiera llegado nada.
Exacto ese es el punto, Marcelo. No debería hacer falta un evento internacional para que el municipio se acuerde que el sur existe. Eso es lo que me indigna.
Qué bueno que mencionan a Messi, así le dan algo de prensa internacional al barrio. Aunque él ya no vive acá hace décadas jaja.
Hay que reconocer que Pullaro y Javkin están laburando juntos en esto sin hacer política partidaria. Eso en Santa Fe no es poca cosa, estamos acostumbrados a que provincia y municipio se peleen por todo.
Lo del ex Batallón 121 tiene una carga histórica muy fuerte. Que ese lugar se transforme en espacio deportivo y barrial me parece un acto de justicia simbólica. Los que pasaron por ahí merecen que ese predio sea vida, no olvido.
Simbólico y todo lo que quieran pero a ver si cuando terminen los juegos no se cae todo a pedazos como pasó con otras obras de eventos deportivos en Argentina.
No es lo mismo que otros eventos, acá las obras son de infraestructura urbana permanente: calles, pavimento, iluminación. No es un estadio que se usa dos semanas y se abandona.
Ojalá tengas razón, Hernán. Pero el Centro Acuático, ¿quién lo va a mantener después? Eso me pregunto yo.
16 cuadras pavimentadas, iluminación, integración con el parque... para Las Heras es una transformación enorme. Ese barrio siempre fue el gran olvidado del sur.
Fan Fest en el ex Batallón. Qué mezcla rara de historia y presente. Igual si sirve para que la gente vaya al sur y conozca el barrio, bienvenido.
Crivelli mencionó la casa de Messi y ya sé que van a poner eso en todos los folletos turísticos de los juegos. Igual está bien, si sirve para que el mundo vea que Rosario es más que la violencia que muestran los medios nacionales.