El gobierno de Santa Fe ejecutó este viernes 31 de julio el derribo de un búnker de venta de drogas ubicado en el barrio Stella Maris, en Rosario. Lo que distingue a esta operación del resto es su contexto: se trata de la tercera inactivación en menos de un año contra la misma banda narco, una cifra que refleja tanto la persistencia del Estado como la resiliencia de las organizaciones criminales para reconstituirse.
Según fuentes oficiales, las autoridades ya lograron identificar a una decena de presuntos integrantes de la organización, lo que sugiere que el trabajo de inteligencia criminal avanza en paralelo a los operativos de demolición. El dato es relevante: no se trata solo de tirar paredes, sino de mapear una red que, hasta ahora, demostró capacidad para reactivarse tras cada golpe.
El barrio Stella Maris, ubicado en la zona noroeste de Rosario, es una de las áreas que en los últimos años concentró focos de conflictividad vinculados al narcomenudeo. La presencia de búnkeres —puntos fijos de venta de estupefacientes, generalmente instalados en viviendas precarias o abandonadas— es uno de los indicadores más visibles del avance del narco retail en los barrios populares de la ciudad.
La política de derribo de búnkeres fue impulsada con fuerza por el gobierno provincial desde la gestión de Maximiliano Pullaro, quien asumió en diciembre de 2023 con la seguridad como eje central de su administración. La estrategia combina demoliciones, desalojos y causas judiciales con el objetivo de desarticular los puntos de venta y dificultar la logística de las bandas. Desde entonces, el número de búnkeres derribados en toda la provincia acumula decenas de casos.
Sin embargo, el hecho de que una misma banda haya reconstituido su operación tres veces en doce meses pone sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿alcanza con demoler si no hay detenciones efectivas y condenas firmes que desarticulen el núcleo de la organización? La identificación de los presuntos integrantes es un paso necesario, pero la eficacia real del sistema depende de que esa información se traduzca en causas judiciales sólidas.
Rosario acumula años de convivencia forzada con el narcotráfico minorista, un fenómeno que se retroalimenta con la pobreza estructural, la falta de oportunidades y la debilidad histórica del Estado en ciertos territorios. Las demoliciones son una señal de presencia estatal concreta y tienen un efecto disuasorio en el corto plazo, pero los especialistas en seguridad advierten que sin una estrategia integral —que incluya persecución penal efectiva, reinserción social y reducción de la demanda— el problema tiende a desplazarse antes que a resolverse.
Por ahora, el gobierno provincial suma un tercer derribo y una decena de identificados. El paso siguiente, el que definirá si esta ofensiva tiene impacto duradero, depende de la Justicia.

Comentarios (12)
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Tres búnkeres en un año de la misma banda y siguen en la calle. Algo no está funcionando bien en la cadena judicial. Pullaro puede demoler todo lo que quiera, pero si no hay presos con condena firme, en tres meses levantan otro.
Dale, siempre critican. Al menos están haciendo algo, antes ni se acercaban a Stella Maris. Algo es algo.
No es crítica por criticar, es una pregunta legítima. Si la misma banda reconstituye el punto de venta tres veces, el operativo no está siendo efectivo. Los números hablan solos.
Vivo a 6 cuadras de ahí y les juro que la situación mejoró bastante desde que empezaron con los derribos. No es la solución total pero se nota la diferencia en la calle.
Lo que me preocupa es que identificaron a diez personas y no veo que estén presas. ¿Para qué sirve identificarlos si siguen operando? La Justicia tiene que ponerse a la altura.
Jajaja tercer búnker de la misma banda, esto es como jugar al gato y al ratón. Mientras no toquen la plata y los jefes, van a seguir apareciendo.
Hay que reconocerle a Pullaro que al menos tiene voluntad política de actuar. Los gobiernos anteriores miraban para otro lado. Que no alcance es otro tema, pero el cambio de actitud se nota.
¿Y los vecinos que vivían cerca del búnker? ¿Alguien preguntó cómo están ellos? Años conviviendo con eso al lado de sus casas.
Exacto Diego, eso nunca se habla. La gente del barrio es la primera víctima del narco y nadie les da bola.
El problema de fondo es la demanda. Mientras haya consumidores, va a haber vendedores. Necesitamos más políticas de prevención y menos foto con la topadora.
Rodrigo con todo respeto pero ese argumento lo usan para no hacer nada. Las dos cosas se pueden hacer al mismo tiempo: demoler búnkeres Y trabajar la prevención.
Una decena de identificados es un avance de inteligencia importante. Esperemos que la fiscalía tenga las causas armadas y que esto termine en juicio oral. Sino efectivamente es solo para la foto.