Lo que viene pasando en Rosario con las bandas narco no da tregua. Esta vez, efectivos de la Policía Federal Argentina desmantelaron una organización satélite vinculada a "Los Picudos", una de las estructuras criminales que opera en la ciudad y que tenía un modus operandi tan cobarde como sistemático: extorsionar y amenazar en establecimientos educativos y lugares públicos.
El golpe fue confirmado el viernes 18 de septiembre y representa uno de los operativos más relevantes de las últimas semanas contra el narcomenudeo organizado en el Gran Rosario. No se trata de un dealer suelto ni de una esquina tomada: hablamos de una banda con estructura, con jerarquías, con capacidad de intimidación y con el respaldo simbólico de una organización mayor.
¿Qué hacían exactamente? Según la información disponible, la banda se dedicaba a extorsionar comerciantes, vecinos y directivos de escuelas, además de generar un clima de terror en espacios públicos de la ciudad. El patrón es conocido: primero la amenaza, después la demanda de dinero, y si no hay respuesta, la violencia. Un círculo vicioso que destruye barrios enteros y que en Rosario lleva años haciendo estragos.
El vínculo con "Los Picudos" no es un dato menor. Esta organización narco tiene presencia documentada en distintos sectores de la ciudad y ha sido señalada en múltiples investigaciones judiciales como una estructura que combina el narcotráfico con la extorsión territorial. Que tengan bandas satélite operando de forma relativamente autónoma habla de un nivel de organización que va mucho más allá del delito callejero.
La intervención de la Policía Federal —y no de la fuerza provincial— también dice algo. En los últimos años, el gobierno nacional y el provincial han coordinado operativos conjuntos ante la evidencia de que ciertas estructuras narco superan la capacidad de respuesta local. Que sea la Federal la que ejecuta este procedimiento sugiere que la investigación tiene ramificaciones que van más allá de los límites de la ciudad.
Rosario acumula años de convivencia forzada con este tipo de organizaciones. Las escuelas amenazadas no son un dato de color: son el síntoma más brutal de hasta dónde llegó la penetración narco en el tejido social. Cuando una maestra tiene miedo de abrir las puertas del aula, cuando un director recibe una nota con una amenaza de muerte, algo muy profundo se rompió en el contrato social de esa comunidad.
El desmantelamiento de esta banda satélite es una buena noticia, sin dudas. Pero la pregunta que queda flotando es la de siempre: ¿cuántas más quedan operando? Las organizaciones narco no son monolíticas; cuando cae un brazo, el cuerpo sigue en pie. La historia reciente de Rosario enseña que los golpes policiales, por más contundentes que sean, rara vez alcanzan para desarticular el negocio de fondo.
Lo que sí genera este tipo de operativos es presión sobre la estructura, visibilidad sobre el problema y, en el mejor de los casos, información que alimenta investigaciones más grandes. Habrá que ver si esta vez el expediente judicial llega hasta las cabezas de "Los Picudos" o si, como tantas otras veces, la cadena se corta antes de llegar arriba.

Comentarios (13)
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Ojalá esta vez lleguen hasta los jefes de verdad y no solo caigan los soldaditos de siempre. Estamos hartos de ver que se llevan a cuatro y al mes ya están reemplazados.
Bien por la Federal, pero ¿dónde estaba la provincial todo este tiempo? Pregunto.
Mi hija va a una escuela del oeste y el año pasado tuvieron que suspender clases por amenazas. Es una pesadilla vivir con eso. Que sigan los operativos, por favor.
Hay que reconocer que este gobierno metió más presión sobre las bandas que los anteriores. No alcanza, pero algo es algo.
Che Roberto, 'algo es algo' me parece poco para lo que estamos viviendo. Las escuelas amenazadas no son un logro menor del narco, son una catástrofe social.
No te digo que es suficiente, te digo que hay más operativos que antes. Podés reconocer eso sin defender a nadie, ¿o todo tiene que ser blanco o negro?
¿Y cuándo van presos los que les lavan la plata? Eso nunca lo veo en las noticias.
Bien, pero como dice la nota: cuando cae un brazo, el cuerpo sigue en pie. Lamentablemente así funciona esto.
Yo trabajo en una escuela municipal y te juro que hay maestros que tienen miedo de ir a trabajar. Esto no es exageración, es la realidad de todos los días.
Exacto Diego, una amiga mía directora recibió una nota el año pasado. Tuvo que pedir licencia psiquiátrica. Nadie habla de eso.
Lo de la Federal interviniendo en vez de la provincial es un dato que no hay que pasar por alto. Algo huele raro ahí.
Que buena noticia aunque sea una. Necesitamos más de estas para creer que algo puede cambiar en Rosario.
Banda satélite le dicen... o sea que la organización principal sigue intacta. Esto es como cortar una rama del árbol.