Patricia tiene miedo. No el miedo cotidiano que cualquiera puede sentir, sino el terror concreto y documentado de saber que un tumor de 33 milímetros le crece en la cabeza, que los médicos dicen que la operación es urgente, y que la obra social que debería cubrirla lleva semanas sin encontrar la manera de hacerlo. La jubilada rosarina padece un neurinoma del acústico, un tumor ubicado en la zona del cerebelo que, por su tamaño y su proximidad al tronco encefálico, ya no puede tratarse con rayos y requiere cirugía de manera inmediata.
"Como está tocando el tronco encefálico, corro riesgos, por ahí si me lo tocan al operarlo de quedar cuadripléjica", explicó Patricia en diálogo con el programa Cada Día de El Tres, con una calma que contrasta con la gravedad de lo que describe. No es la primera vez que enfrenta esta patología: ya atravesó una cirugía previa por la misma causa, que le dejó secuelas permanentes en la audición.
El drama de Patricia no es solo médico. Es también burocrático, y esa combinación resulta especialmente cruel. Según relató, Pami no le niega la cobertura de manera explícita, pero tampoco logra resolver el nudo que traba la operación: los médicos que están dentro de la cartilla de la obra social no trabajan con los anestesiólogos disponibles, y los profesionales que Patricia consiguió por sus propios medios se niegan a operar bajo el sistema porque, según dicen, Pami no paga los honorarios correspondientes. El resultado es un círculo vicioso que se repite semana tras semana sin solución.
Walter, hermano de Patricia, describió el agotamiento de la familia ante las cámaras. "Buscás el médico, el médico lo tenés, pero no trabaja con los anestesistas, entonces los anestesistas tienen un costo. Termina todo en el mismo círculo y no le están dando respuesta", subrayó. El médico que la atiende en el Sanatorio Delta de Rosario ya advirtió formalmente que la intervención no puede seguir postergándose.
La alternativa privada existe, pero es una quimera para esta familia. La cirugía en el sector privado tiene un costo estimado de 28 millones de pesos, una cifra absolutamente inalcanzable para Patricia, que cobra la jubilación mínima de 350 mil pesos mensuales. Tuvo que dejar su trabajo como niñera cuando su salud se deterioró, lo que la dejó sin ingresos complementarios. Hoy, incluso los viajes en taxi para hacer los trámites ante Pami representan un gasto que no puede afrontar.
El deterioro físico es visible y acelerado. Patricia perdió masa muscular, sufre pérdida de equilibrio, no tiene apetito y padece dolores constantes que le impiden dormir. Pero lo que más la angustia no es el dolor físico, sino la posibilidad de convertirse en una carga para su familia. "No quiero ser una carga para ellos, estar en una silla de ruedas y que mi mamá, que es una mujer grande, me tenga que ayudar", dijo con la voz quebrada.
Ante esta situación, la familia habilitó una línea de contacto para recibir donaciones que ayuden a solventar los traslados mientras se resuelve la cobertura. El número es 3412 648777. La historia de Patricia pone en evidencia una vez más las grietas de un sistema de salud para jubilados que, en los casos más complejos, suele dejar a los pacientes atrapados entre la burocracia y la imposibilidad económica de resolver por sus propios medios lo que debería garantizarles el Estado.

Comentarios (15)
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Esto me parte el alma. Mi mamá también es jubilada y cada vez que necesita algo de Pami es una odisea. Pero esto ya es demasiado, estamos hablando de una operación urgente, de la vida de una persona. ¿Cuánto más tiene que esperar?
Y encima la señora cobra 350 lucas. Con eso no llega ni a fin de mes, imaginate pagar 28 palos por una operación. El sistema está roto.
Hay que ser justo: el problema no es solo de Pami, es de todo el sistema de salud. Los anestesistas que se niegan a trabajar con la obra social también tienen su cuota de responsabilidad. Nadie quiere cobrar lo que paga el Estado y después el que paga el pato es el paciente.
Totalmente de acuerdo Rodrigo, pero en algún momento alguien tiene que hacerse cargo. Si Pami existe para esto, que lo resuelva. No puede ser que una jubilada tenga que salir a pedir donaciones para los taxis.
Sí, en eso coincido. La responsabilidad final es de Pami. Solo digo que el problema es estructural, no de un gobierno en particular.
Che, ¿alguien sabe si se puede hacer una denuncia formal ante el Ministerio de Salud por esto? Porque si el médico dice que es urgente y Pami no resuelve, eso tiene que tener alguna consecuencia legal.
Sí, se puede hacer un amparo judicial. Hay muchos casos en que la Justicia obligó a obras sociales a cubrir tratamientos urgentes en 48 horas. La familia debería consultar con un abogado o con el Defensor del Pueblo.
Gracias Marcelo, ojalá alguien le haga llegar esa info a la familia. Compartí la nota para que llegue a más gente.
Siempre lo mismo con Pami. Décadas de lo mismo. Da igual quien gobierne, el jubilado siempre pierde.
No generalicemos. Hay cosas que Pami cubre bien. El problema son los casos de alta complejidad donde la coordinación falla. Igual, en este caso específico es inadmisible la demora.
Sí claro, para el dentista funciona bárbaro. Para una operación de cerebro, suerte.
Mandé un mensaje al número que dan. Ojalá esto se viralice y Pami se vea obligada a actuar. A veces la presión mediática hace lo que la burocracia no puede.
28 millones de pesos para operarse. En este país si no tenés plata te morís, literal.
Lo que dice el hermano es clave: el médico lo tienen, los anestesistas los tienen, pero no pueden juntarlos porque Pami no paga. Es una vergüenza que una cuestión de honorarios esté por encima de la vida de una persona.
Fuerza Patricia. Ojalá esto se resuelva rápido. No merecés pasar por esto.